domingo, 23 de octubre de 2011

EL CAMINO A CASA



"Conmovedora historia de amor (...) sin énfasis, ni cursilería, ni efectismo, ni trampas. Con la grandiosa naturalidad, sencillez, poder de comunicación e intensidad que caracteriza al lirismo auténtico, al retrato del amor y la pasión sin disfraces ni coartadas" (Carlos Boyero: Diario El Mundo) 

"Espléndida, sencilla y encantadora" (E. Rodríguez Marchante: Cinemanía)
 


"Pocas películas son capaces de emocionar al espectador con tanta delicadeza como éste film. Pocas películas son capaces de quedarse en el recuerdo de las personas de forma que nunca seran olvidadas por quienes las vean. Jamás vi tanto sentimiento en un drama. Considero que es imposible ver esta obra de arte sin derramar una sola lágrima. La película más bella que he visto en toda mi vida. Una obra de arte." (Shiroishi: filmaffinity)


Zhang Yimou, es quizás uno de los grandes directores orientales que hay hoy en día. Es el director de títulos como "El sorgo rojo" o"La linterna roja".
El camino a casa es poesía en movimiento, es una película que nos transporta a una orgía visual, como ya nos tiene acostumbrados el realizador oriental, pero es que además, en contraposición de los trabajos de los últimos tiempos, en los que la profusión y los medios inundan la pantalla, en esta película se oberva la sencillez, la pulcritud, y no menos importante, el saber que te están contando algo real y verdadero.
La película tiene un sello lírico, extraordinario. Pero para más inri, lo consigue sin ningún tipo de artificio, contando una historia de amor sencilla y conmovedora, que se relata en muchas ocasiones sólo con mirada, gestos cómplices, sonrrisas y poco más.
Sin duda, para esto ayuda tener una formación fotográfica amplia, sobre todo en el color y su temperatura. Porque uno de los toques distintivos de Yimou, es la temperatura de color. Muchas veces, consigue dominante de manera intencionada, pero que prestan una belleza a la imagen sin igual, por su viveza, componen cuadros, construyen ambientes, etc...


Por ejemplo, en otras películas crea ambientes para determinadas situaciones, como por ejemplo el sorgo, y el rojo sangre, para representar la masacre que estaba haciendo en el pueblo chino, los nipones. Pero en este caso, el ambiente lo recubre todo, es algo extraordinario, además hace lo que a mí me resulta fascinante e hipnótico a la vez. Produce sensaciones con la forma elíptica de la película, es decir, cambia los flashbacks a su antojo contraviniendo todas las reglas formales de lo que se había hecho hasta entonces.
Los que ya habéis visto la película me entenderéis y los que no la vieron, descubrirán que el tiempo presente, está rodada en un tono más apagado, mientras que el pasado está rodada en un color muy vivo y colorido, capaz de poner los sentimientos a flor de piel. Este es un movimiento extraño si tenemos en cuenta que lo normal y formal, dice que tendría que representarse el pasado más lúgubre que el tiempo presente.
Esta gran película, relata la historia de amor entre una joven del ambiente rural chino, con un profesor que llega a su pueblo para dar clases en una escuela infantil. El proviene de la gran ciudad, de otro ambiente, pero queda cautivado por la sencillez del lugar y se prenda de la protagonista.
En sí, la historia habla de dos Chinas, diferenciadas, contrapuestas, el progreso frente al tradicionalismo más ferreo... y con una revolución(Me refiero a la revolución cultural china) de por medio, que se deja intuir en las continuas idas y venidas del protagonista y los pocos amigos que tenía en el pueblo, claro está, por divergencias ideológicas y políticas.
Puede parecer que soy un spoiler, al proporcionar este tipo de información, pero os pido que me hagáis caso y os fiéis, diga lo que os diga, esta película es la pera, porque lo que verdaderamente importa, no es lo que sucede, si no que lo que realmente engancha es como sucede.


Debéis de verlo con vuestros ojos, pues muchas de las escenas nos cautivan como nos puede cautivar la poesía o un ritual. Por ejemplo, esta escena, en la que ella lo espera en la entrada de su casa, sin decir palabra, y es la primera vez que va a mantener una conversación con él, antes sólo lo deseaba en secreto, fijáos en esa cara, esa entrega, esa disposición.
Por lo que podréis estar adivinando, esto promete, pues una cinta de estas características debe de ser interesantísima.
También es cierto, y en esto os tengo que poner en aviso, a los que no la habéis visto, para que la disfrutéis en todo su contexto, que la primera parte, los primeros minutos, son un poco fríos, cuesta un poco meterse. Por eso os pido que os metáis a fondo desde el principio, al cuarto de hora ya estáis enganchados.
Está todo basado en la experiencia del amor, de la historia de un hijo que regresa a su pueblo para acompañar y ayudar a su madre, después de la muerte de su padre. El hijo relata con amor filial, la historia de sus padres, en un flashback intenso, se onorgullece de su herencia, porque siente que sus padres se amaron verdaderamente. Habla de la gratuidad del amor, del sacrificio del amor. Además lo hace con una delicaceza y un finura envidiables, sutilmente nos va adentrando en ese mundo gestua, lleno de significados. En el silencio, en lo hondo del corazón es donde mora el verdadero amor.


Es muy arriesgada esta visión, sobre todo en la sociedad contemporánea, en lo que todo supone un producto, dónde lo espectacular ya ni siquiera nos sorprende, donde hemos perdido la capacidad de admirarnos de nuestro entorno.
Muchas voces y posturas, hablan de la contraposición de esta película a Titanic, yo también lo creo así. Este amor que aquí se presenta es fiel y generoso, no es fruto de la pasión pasajera o un calentón de juventud, porque si os fijáis bien, en mi humilde opinión, cada año que pasa, se quieren más.
Si se traza una línea itinerante, podemos apreciar, que desde le primer momento, cuando sienten que se quieren, se buscan con todo el alma, con todo el corazón. Dicho así parece un tanto cursi, pero es que se siente.
A partir de entonces todo el mundo pibota alrrededor del otro.
Luego se entretejen miradas, y los gestos de delicadeza y atención, preparandole las comidad, y la elaboración de la tela roja, que es un poco el totem de la película, y que tejerá también en su funeral. Hasta el último de sus días ella lo colma de atenciones.
Todos los días de su vida, indefectiblemente, del alba al ocaso, buscan esforzadamente, el amor del otro, sin esperar nada, solo confiando en que el amor que le profesan será suficiente pago.


¿Conocéis a alguien en vuestra vida que haga eso por vosotros?. Yo sí, pero es que también me siento afortunado, espero que encontréis eso que os haga felices.
Además, esta película posee varios elementos por los que se puede decir que es cine espiritual, a saber: Un amor sin parangón que se trunca y sus partes se alejan, la disposición al reencuentro, los sueños y el anelo continuo de la vuelta del maestro, todo esto nos habla de la tradicción judeocristiana en la historia de la salvación, que tiene su plenitud en el final de la película, cuando el hijo reconoce su herencia y honrra a su padre con su vida. Esa escena pone los pelos como escarpias.
Quizás la interpretación que más destaque, sea la de la actriz protagonista, Zhang Ziyi, actriz fetiche de Yimou. Desde entonces ha trabajado asiduamente con él. Cuando realizó esta interpretación, era muy jovencita, pero no lo parece por la hondura moral y espiritual del personaje. Destaca ella entre todos, porque se deja ver, la perspectiva de la narración del hijo se ve a través de sus ojos. Se puede notar su búsqueda del amado. Culturalmente, en China, aunque en el hombre se intuya el mismo sentimiento de búsqueda, no lo van a dejar tan claro, porque no está bien visto.
Aquí podemos ver a Zhang Ziyi en la actualidad.

Ahora Yimou, que se desembarazó un poco del mercado asiático y ha hecho cosas con presupuesto americano, respira más tranquilo, aunque considero, lo único que le aportó el capital es más espectacularida visual. Ojalá me equivoque, pero creo que será difícil que vuelva a realizar una cinta de tantos quilates.
No en vano, ganó el oso de plata en la Berlinale. Y con esto, también estoy disconforme. Yo que siempre ataco a los miembros de la academia americana, en esta ocasión, creo que los de la berlinale, tenían el día torcido, pero bueno, que se le va a hacer, esto es cuestión de gustos.
Yo calificaría esta película para todos los públicos, es decir, que tanto le emociona a un joven macarrilla como a un señor mayor que ya está de vuelta de todo. Eso sí, os recomiendo que tengáis unos pañuelos a mano.

4 comentarios:

efa dijo...

Me matast, conocia el film pero no lo vi, ya estoy enmendando el error, saltee algo para ver la peli je
Salud

SqSmaravillosa dijo...

Hola Emilio! No he visto la película pero me parece que no debo perdermela, pues la sinopsis que has hecho de ella me parece exquisita. Estas son las historias que hacen que el cine sea considerado el séptimo arte; éstas... las historias de sentimientos a flor de piel, las de amor verdadero e incondicional que hacen que te estremezcas ,y pienses de nuevo en el ser humano como en un ser bueno ,y te des cuenta que todo en la vida no es tan malo como parece, que aún queda mucho amor en esta raza que a veces parece tan falta de humanidad. Los mejores efectos especiales del mundo, se quedan pequeñitos frente a estas grandes historias de amor. Me he puesto un poco sentimental , pero es que me has tocado la fibra más sensible.Me alegro de verte por aquí. Saludos

El Bueno de Cuttlas dijo...

Una película monumental, preciosa y conmovedora, mi favorita de Zhang Yimou. Además supuso descubrir a Zhang Ziyi, esta maravillosa actriz que borda su papel y que después me seguiría dejando prendado en "Tigre y Dragón" y tantas otras películas. Excelente elección.

Un saludo

ojarbol dijo...

Muy buena obra, me gustaron las escenas costumbristas, por ejemplo que las mujeres no podían estar en al construcción, el Sr. Remendón (Hizo un milagro reparando la vasija), los pozos de agua, y el pequeño detalle el ganchillo que le regalo y como apareció; pero lo mejor fue el transportar a difunto al hombro (razón de ser de la película).