sábado, 8 de septiembre de 2012

GÉRARD DEPARDIEU


Hoy en día quizás el la figura más icónica del cine Francés. Es el rostro más visible y acapara un poder mediático que no tiene mesura frente a sus colegas de profesión en el país galo.
La carrera del astro francés está cargada de muchos nombres acreditados en el mundo del séptimo arte. Directores difíciles, escenas y personajes complicados. Sin embargo, el gran público, siempre ha tendido a encasillarlo en un rol. Parece que a lo largo de su carrera, ha tenido que ir cambiando de registros, como la mayoría de actores, sin embargo, creo que con Depardieu, hay algo insólito, algo que creo que es único.
Creo que en cada época, de manera independiente a sus personajes, Depardieu, supo impregnar a todos ellos con su vitalidad y personalidad desbordante, propia de la vida del actor real.

Gérard Depardieu, no sólo era un intérprete más, pues siempre fue un visceral, pero con una sensibilidad para captar los matices extraordinaria. Al principio de su carrera, cuando destacó con la película “Les Valseuses” (Los rompepelotas), se dio a conocer por su vitalidad, por su descaro, por su físico (Muy distinto al de ahora). En la década de los 70, un nuevo modelo de protagonistas se abrían paso, más descarados, abigarrados que los clásicos galanes de los 50’. Además Depardieu tenía todas las papeletas para ser un pillo divertido.

Todo el mundo hablaba maravillas de él, lo comparaban con el mismo Belmondo, con frases del tipo “El nuevo Belmondo”. Lo cierto es que sí que de alguna manera le colgaban los atributos de Sex-Symbol, porque es cierto que nunca ha tenido el cuerpo marcado, pero siempre ha hecho del torso desnudo un arte, un misterio interesante. Todo unido a esa imagen de malote, que por aquel entonces tenía mucho éxito con las mujeres. (No se ahora, tendrán que responder a eso de mejor forma las chicas). Parecía todo como un producto prefabricado, envuelto y dispuesto para su distribución.
Con esta fama es con la que emergió la figura de Gérard, si se me permite decirlo. El en cierto modo, era en la realidad, un joven bastante extrovertido y descontrolado. El se crió en el campo, con seis hermanos y una educación bastante laxa y libre. Para que no penséis mal ya os digo que su primer arresto lo sufrió a la edad de trece años, por contrabando de bebidas alcohólicas. No era una buena época para Depardieu, que cuando habla de aquel entonces, llegó a declarar, que iba armado, que la violencia era habitual entre pandilleros.

Las violaciones eran actos habituales entre la pandilla, y ya por entonces, Depardieu, tenía un carácter especial, que lo hizo aprender deprisa, porque pasó de ser el miembro más joven de la pandilla a ser uno de los nombres más conocidos por la policía, y el chivo expiatorio cuando pasaba algo.
Por suerte para Depardieu, la vida no le ha deparado una vida en la delincuencia, aunque quizás sería uno de los hombres más eruditos dentro del cine para hablar de delincuencia juvenil. Lo más probable es que le haya servido para los personajes mafiosos y violentos que ha interpretado posteriormente.
 
Depardieu abandonó el pueblo natal de Châteauroux, y vivió eso sí, no de manera muy ortodoxa, viajando por toda Europa, con un trabajo aquí, otro allí, ganándose la vida como pudo. Esto parece un poco fuera de los planes que pueda tener un intérprete, y seguramente en aquella época, Gérard no sabía que se dedicaría al cine. De todas formas, es un itinerario bastante interesante para alguien que quiere vivir de representar, el verse envuelto en múltiples situaciones de las que hay que sacar el ingenuo, y lo que considero más importante, el tener que ganarse el pan de mil maneras distintas.
Sin duda se puede apreciar que en estas experiencias se iba forjando la fuerte personalidad del actor, llena de sacrificios. Otro de los sacrificios a los que se debe enfrentar al comenzar su carrera es la dificultad para leer, y para aprenderse los guiones, ya que al no tener  continuidad en su educación, la lectura era una carga. 

Sabía leer, pero las entonaciones para las intenciones, y este tipo de dificultades eran, según ha dicho el propio actor, un esfuerzo añadido que había que hacer.
Depardieu ya estaba seducido por el cine, y un amigo le había hablado del mundo del teatro.
Comenzó en el teatro, pero el problema que arrastraba, hace indicar que el teatro no sería la plataforma ideal pare este actor, pues hay que tener mucha disciplina y capacidad de trabajo, de concentración, de memorización. El propio actor reconoce que en aquella época no podía quitar el rendimiento debido a la experiencia interpretativa. Dice que la primera vez que se aprendió el papel entero en el teatro, fue en la obra de Albert Camus, “Calígula” y aun así, no entendía mucho de lo que decía. Los que conocéis la obra  imaginad la situación, para el actor, sobre todo ahora cuando la mira ahora con ojos más experimentados. Bueno… los comienzos son siempre difíciles.
En cuanto al cine, sus comienzos no fueron todo lo lustrosos que pensamos, pues su primera incursión es un corto y un largo del mismo director, que quedaron inconclusos.
Era una fantasía por aquel entonces el cine, aunque Depardieu no desistió y siguió haciendo teatro.


Una escritora de nombre Margarite Duras, se interesó por él al verlo en un bolo de teatro donde hacía un personaje varonil y violento. Precisamente la escritora iba buscando un personaje de ese perfil y le hizo una prueba a Depardieu. A todo esto, claro, Duras no sabía a quien se enfrentaba… pues Depardieu, como más tarde advirtió, puede ser muy amenazador, se crió en esa salsa.
La escritora inmediatamente le concedió el papel en una película con Jeanne Moreau. Así, sin comerlo y sin beberlo, estaba actuando en su debut serio en el cine, con lo mejor del cine francés.
Margarite Duras, como no puede ser de otra manera, es una de las más íntimas amigas del actor. En aquel momento fue su principal valedora.

Esta película, “Nathalie Granger”fue un trampolín para él. Enseguida empezó a enlazar películas y dejar más apartado el teatro. En este sentido, para él, el cine era un ritmo mejor, porque aunque supone madrugones o horas intempestivas, viajes, etc… Estaba acostumbrado y era recio. Por otra parte, no tenía que saber todo el texto para un único día. Las escenas se pueden repetir…
Pero a pesar de enlazar trabajos, eran todos cortos y seguía viviendo en el anonimato, incluso coincidió con Belmondo en “El clan de los marselleses”, aunque en aquel momento la estrella era Belmondo, a Depardieu, le faltaban dos telediarios en el anonimato. Poco tiempo después, en 1973, estrenaba “Los rompepelotas”(ya mencionados).
Esta película resulta la piedra de toque para conocer la figura de Depardieu durante esos años. Como he dicho antes, este actor va permeabilizando de su propia persona a sus personajes. Su presencia, cambia en pantalla, porque la llena con energía vital. Por poner el caso de esta película, que retrata a unos golfos callejeros que recorren el país haciendo lo que les viene en gana, a la sociedad francesa, no cae bien. Es políticamente incorrecta, pero para la mayoría de la juventud, es un nuevo modo de ver las cosas, se convierte de alguna manera en Icono, como lo pueda ser “Trainspotting” para los treintañeros de hoy día que la vieron en su estreno.

Con esta repercusión entre los jóvenes y esa mala prensa, que al fin y al cabo es prensa. La película se hizo famosa y de paso, Depardieu también.
Es ahora también cuando le atribuyen las dotes de Sex-Symbol, de guapo canalla.
En cierta manera eso lo guardó siempre, porque, ser no era un bellezón, pero siempre atraía y era interesante. Tenía mucho carisma y poder de atracción. Es la típica persona que se convierte en la alma de la fiesta o la sal de todas las salsas.
Sin duda, Depardieu, es la viva imagen de un canalla aunque no podamos evitar que nos caiga simpático. Si quisiera encasillarse, podría. Pero es aquí donde se ve que en Gérard Depardieu hay más. La infancia violenta, no pudo con él, no fue conformista al llegar a cierta fama y continuó perseverando, trabajándose y eligiendo muy bien sus papeles.

Seguía refinando es faceta de pícaro inocente, dotándola de perversidad y enriqueciendo su interpretación, como es el cado de “Maîtresse”, “Je t´aime, moi non plus” y “Bulle Orgier” Donde se narran relaciones amorosas turbulentas, incluso con algunas formas heterodoxas. (Para aquella época).
La crítica ya comenzaba a hablar de él como el mejor actor de su generación. Y comenzó una carrera internacional fulgurante. A las órdenes de Marco Ferrari y con la compañía de Ornella Mutti, hace “L´ultima donna” (La última mujer). Su interpretación de un hombre marginado, y muy viril al que deja su mujer y que llega a decidir la castración, en unproceso psicologico de autodestrucción.


Este personaje tan difícil le confirió un estatus internacional, que en “Novecento” de Bertolucci, recibió el mismo crédito que De Niro.
Precisamente, Novecento lo catapultó a la fama, con el papel de héroe proletario. Parece que Depardie había llegado a la cima de su carrera, ahora venía lo importante, tratar de mantenerse.
Pero lo más importante es que la fama no lo cambió, siguió alternando trabajos difíciles, como con Resnais o Truffaut, con películas de su amiga Duras, más ligeras.
Con Truffaut, ganó el premio Cesar, que es el equivalente al Oscar en Francia, la película era “El último metro”, y con Alain Resnais, hizo “Mi tio de América” donde cambiaba de registro por completo, haciendo de campesino, católico que tiene que afrontar el despido.
También era una característica de Depardieu, el no querer repetir siempre lo mismo, cuando podía elegir siempre cambiaba el registro.
En esa época también vuelve al teatro, por amistad y por compromiso con su profesión. Hoy en día muchos actores alternan sin problema cine, teatro, televisión. Pero es más inusual que lo hicieran antes, sobre todo, actores de cierta reputación o posición como era el caso de Depardie.

Una mezcla de cine y teatro la hemos visto con su versión de Cyrano de Bergerac, una de sus mejores interpretaciones, sin embargo muy en consonancia con su vida. Espadachín, romántico, poeta, soldado, pendenciero, generoso, humilde, espléndido y justiciero. Todo eso, y mucho más, es Cyrano de Bergerac. Todo eso y, al menos, una descomunal nariz… Cyrano de Bergerac, el protagonista de la obra, es un aguerrido soldado, verborrágico poeta, orgulloso hasta la necedad, tan dado a las bravatas como a las causas nobles, y un oculto romántico, todo ello enmarcado por una enorme y grotesca nariz. Claro que este poco sutil apéndice nasal lo mantiene alejado de las mujeres, en particular de su prima Roxana, a quien ama desde su niñez.
En realidad en su vida personal, el amor es algo que no lo ha conservado en la intimidad, a pesar de su posterior vida más bien taciturna con algún que otro desliz con el alcohol.  Depardieu vivía con su mujer y dos hijos. Ha tenido la desgracia de ver como entierra a su hijo Guillaume, que también le gustaba el alcohol y las motos. Después de muchísimas operaciones y un largo periodo de incertidumbre, Depardieu padre asistía a la agonía del hijo, que no lograba reponerse de un accidente en el que perdió una pierna, y finalmente murió.



La verdad, sea dicha, esta última etapa del actor francés está siendo bastante lamentable, en cuanto a que no guarda mucho equilibrio, y el físico que ha cogido lo está encasillando en ciertos papeles que no puede elegir.
Pero en aquella etapa de los 90, quizás fue la mejor para Depardieu, porque se montaba al carro de las grandes producciones, 1492 con Scott, en Germinal estaba tremendo,El conde de montecristo borda el personaje, El hombre de la máscara de hierro, Hamlet, Salir del armario, Los miserables, etc…
En estos momentos Depardieu pasa por ser uno de los más reconocidos interpretes del mundo.

Pero su vida personal no aguantó el tirón, la pérdida del hijo, el propio accidente que sufrió Depardieu, los problemas con la bebida, y esa personalidad que en principio, era magnética, se volvió quizás un poquito turbia. Tenía cada vez más meadas fuera de tiesto, nunca mejor dicho, porque protagonizó un incidente en un avión al mear en el pasillo delante de todo el mundo. Debo añadir que estaba borracho.
Se ha desmejorado un poco físicamente su imagen, que ya no atrae tanto, aunque sigue siendo uno de los grandes del cine en Europa.
 

7 comentarios:

TRoyaNa dijo...

Muy buena la reseña,es todo un recorrido por la trayectoria profesional del actor.A mí siempre me ha parecido un intérprete todo-terreno y de todos sus papeles,mi favoritos:
"Cyrano de Bergerac" y el que desempeña en "Matrimonio de conveniencia".
Saludos!

SqSmaravillosa dijo...

Hola Emilio! Excelente post; poco sabía yo de él hasta que una vez, hace bastantes años, creo que fue a finales de los ochenta, fui al cine a ver "Matrimonio de conveniencia" y te confieso que me enamoró esa imágen de chico grandullón, feo-guapo que ante todo aparecía natural y sencillo ante la cámara. A partir de este momento, y aunque ya tenía bastantes trabajos a sus espaldas, seguí interesada sus interpretaciones, y siempre resulta un actor muy atractivo de ver en acción.Su vida personal en efecto ha ido menguando su vida profesional, aunque su talento siempre será reconocido.Saludos

llimaverda* dijo...

encantada de seguirte, ya veo que te gusta el buen cine,me encanta este actor, besos!!!

El Bueno de Cuttlas dijo...

Vaya monográfico que te has sacado de la manga Emilio, toda una lección de cine. Para mi Depardieu es uno de esos actores de personalidad avasalladora, siempre me recuerda a un jugador de rugby. Además de ser buen actor tiene a una mujer del calibre de Carole Bouquet (eso sí es tener éxito).

Un saludo

LOBEZNA dijo...

Me encanta este actor. En el momento que veo que sale en una peli no me la pierdo. Un saludo.

Javier Simpson dijo...

Me gusta la pinta que tenía de jovencito :-) 3ª foto contra la pared en actitud un tanto confusa :-P ¿Estaría alguien detrás preparado para algo innoble? ;-D Nooo, fuera coñas, me parece un crack, me gusta mucho.
No sabía que estuviera metido en el mundo de las pandillas de chaval. Seguro que le gusta La ley de la calle, de Coppola.
Tener de madrina a Margarit Duras fue un buen apoyo. Seguro que su amistad es auténtica, no sé por qué me pega.
Creo que la película que más me gustó de él fue Danton. Imprescindible. El último metro no está mal. Cuando la vi en su estreno en el cine me había entusiasmado; era ese tipo de pelis, como París-Texas, por ejemplo, que quedaban marcadas. Con el tiempo volví a ver la de Truffaut y perdió bastante; creo que no está a la altura de El pequeño salvaje o La sirena del Mississippi.

Un abrazo, Emilio. Me ha gustado la entrada.

Javier Romero dijo...

Emilio, tengo la ligera impresión de que te gusta el cine. Trabajo muy completo y ameno, se hace corto.
Un saludo.