lunes, 6 de abril de 2009

TESTIGO DE CARGO

Bien es cierto, que lo que hace grande a esta película son sus giros de guión, adaptados de la pieza teatral que obtuvo en el teatro londinense un gran éxito de público y crítica, estaba firmada por Agahta Christie.

Una rica viuda aparece muerta. Leonard Vole - Power -, su pretendiente, un hombre casado, es acusado del crimen. La única esperanza de absolución para Vole es el testimonio de su esposa - Dietrich -... Pero su sólida cuartada salta en mil pedazos cuando ella sube al estrado y comienza a revelar secretos impactantes...


Esta película forma parte de ese selecto club de ancianas que nunca envejecerán más de la cuenta puesto que es una historia bien contada, y eso siempre perdurará a través del tiempo.


Billy Wilder es de esos genios que suelen quitarse conejos de la chistera, y aunque parezca que algunas de las situaciones de la película parezcan forzadas, el las envuelve de ese humor corrosivo, casi siempre de género negro, que hace resaltar a personajes tan entrañables como los que interpretan Elsa Lanchester y el grandísomo Charles Laughton que encarna la figura del cascarrabias, pertinaz e implacable abogado defensor de Leonard Vole.

La trama se va entretegiendo ante el personaje del abogado defensor, el acusado y la mísera mujer de este que no cejará en su empeño hasta destruirle. Al menos, esta es la premisa inicial, pero nunca os fieis, Wilder es un mentiroso de reputación probada.


- Si no fuera mujer, la azotaría -


2 comentarios:

Gloria dijo...

"Si no fuera mujer, la azotaría"

Jajajajaaa... Que frase antológica (una de muchas), me encanta la dinámica entre laughton y Lanchester. Lo cierto es que se notaba que eran marido y mujer y la química entre ellos es extraordinaria: Tanto para en el cariño como en la confrontación, me juego algo que aportaban a Sir Wilfrid y a Miss Plimsoll algo que dos actores no casados, carentes de su historia de broncas y complicidades domésticas, no hubieran podido dar a los personajes.

El humor de la película creo que es atribuible a Wilder y a su co-guionista, más que a la obra original de Christie. de hecho, echo bastante de menos la jovialidad de "Testigo de Cargo" en otras adaptaciones "Christianas"

En cuanto a Marlene, justo le he dedicado un post en mi blog hablando, precisamente, de la sociedad de murua admiración constituida por la fantabulosa Miss Dietrich y el Magnifico Laughton... Vaya Vd. a saber si las sospechas de la Lanchester sobre un posible encuentro de ambos al margen del camino no eran infundadas ;D

Emilio J. Pazos Brenlla dijo...

Completamente de acuerdo.