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martes, 1 de diciembre de 2009

AMERICAN HISTORY X



Es una película sorprendente, con un efecto perturbador de gran calado. Sirve para conocer el fenómeno neonazi, sus fundamentos y sus fuentes históricas. Se centra en los perjuicios del odio racial y sus consecuencias. Toda en ella supone un alegato a la no violencia, sobre todo a esa sin razón provocada por las susceptibilidades del carné de identidad.
La factura de Tony Kaye es perfecta en su mensaje y sus formas a pesar de haber abusado de una vía fabulesca para descubrirnos la moraleja de la misma. En conciencia, eso es exactamente lo que rebaja el resultado final de la película tanto en cuanto estamos hablando de una crítica puramente cinéfila, sin ninguna connotación aparte del hecho de que didácticamente es una película recomendable al 100%. La presentación es honesta, de las más honestas que he visto. Una realidad marginal, pero que existe y todo el que entra en esta espiral se consumen por el odio. Refleja la presión social del entorno y la cerrazón a unas ideas obsoletas y nada beneficiosas para las personas. Las imágenes son impactantes y los diálogos cortan el aliento.
 Los actores son fenomenales, sobre todo Norton, que gracias a esta película comenzó a aparecer en todas las quinielas y ha supuesto para él un trampolín inmejorable. También es cierto que la actuación del propio Norton dota de muchos quilates a la cinta. Su implicación fue máxima, consiguió ganar 15 kilos de músculo para adoptar la figura apolínea del protagonista. Su ilusión y deseo de que el proyecto saliese adelante le llevó a hacer su propio montaje de la cinta porque consideraba que el director se dilataba en el tiempo.
La relación entre Norton y Kaye, no fue de las mejores que digamos. Para empezar, Kaye no quería a Eduard para el papel, fue una imposición de los productores.(dicho sea de paso que, en ningún otro caso vi un acierto tal de los productores en detrimento del craso error del director)


Norton expuso una serie de condiciones casi inaceptables en las que él se hacía el protagonista de la cinta en lugar de su hermano pequeño, que en un principio se pensaba el protagonista. Al final logró que la trama de la película pivotase sobre él. Otro gran acierto del actor por el cual la película gana más cuerpo y sentido, nadie habría entendido esas posturas radicales en un chaval tan joven como el hermano. Norton 2 – Tony Kaye 0. Kaye lo pasó fatal y decidió en señal de protesta, cuando se enteró de que Norton pensaba hacer un montaje alternativo, firmar con un pseudónimo, pero el sindicato de directores no se lo permitió.
El director se valió de un rabino, un sacerdote católico y un monje budista para que opinaran sobre el montaje, por si tuviera que cambiar algo.
El personaje de Seth, el amigo gordo de Derek, lleva tatuado el emblema de un grupo llamado Anti-heroe, que no es nazi, y que posteriormente denunció la película.
El mismo personaje, llevaba una camiseta con el número 88, que es una especie de codigo nazi “HH”, “Heil Hitler”, la h viene siendo la octava letra del abecedario y son 88 los preceptos por los que tenían que regirse estas gentes. Podéis quitar conclusiones, pocas cosas quedan al azar.
El personaje de Cámeron Alexander tiene raices en la realidad. Está basado en la vida de un extremista, líder de una facción neonazi en el sur de California, su nombre es Tom Metzger.
Marlon Brando rechazó el papel de Cámeron Alexander
La cafetería donde desayunan los protagonistas, curiosamente sólo se abrió para la filmación de la película.
La cita con la que concluye la película y que pronuncia Danny, es del discurso inaugural de Abraham Lincoln en 1861.
Hay películas que se saborean y disfrutan justo después de verlas, y eso no está mal, pero que nada mal. Por lo que a mí respecta esta película es algo más. Se disfruta en el mismo instante que momentos geniales de la cinta permeabilizan zonas profundas de nuestro ser, y las llevamos como segunda piel que recubre el corazón.


URL:  http://www.youtube.com/watch?v=iwTXCSsW1hk




jueves, 12 de noviembre de 2009

EL CREPUSCULO DE LOS DIOSES


La película empieza con un plano enfocando una alcantarilla y el cartel que se va viendo en el trávelig de la cámara es Sunset Boulevard. Hogar o retiro de las antiguas leyendas de Hollywood en los Ángeles. La escena va avanzando y se adentra en una propiedad con piscina, era una mansión tétrica, lúgubre, precisamente de un explendor o época dorada venido a menos. Precisamente esta es la sensación a la que quería llegar Billy Wilder y la que embarga toda la película como un envoltorio. En esa piscina vemos el cadaver flotando de una persona, que sería el narrador de la historia mediante un flashback genial. Con esto, Wilder arriesgó lo que no está escrito. Aunque parezca una tontería, ya sabes que el personaje va a morir, y por lo tanto el final perdería interés.
Me pasó la idea de escribir sobre esta película, cuado recordaba un detalle en un amigo un día, que decía que le aburría ver una película más de una vez. Luego le expuse el caso de Casablanca y esta cinta, por desgracia no había visto ninguna de las dos.

Quizás se uno de los inicios y finales más enigmáticos de la historia del cine. William Holden, excepcional como guionista sin un duro en el bolsillo, que un día por azar y escapando de unos acreedores topa con Norma Desmond (Gloria Swnson) una antigua diva del cine mudo pero que no aguantó el cambio al cine sonoro. Estos dos personajes viven una relación de dependencia. Ella le necesita porque es como un punto de ancla que le sujeta a la realidad, su mente va alejandose cada vez más y más hacia la demencia. Ella le propondrá que se quede a su lado con la excusa de escribir un guión con el que pudiese regresar al estrellato, se trataba de una adaptación de "salomé", el consiciente de que la señora no estaba en su sano juicio, no le gustaba la idea de permanecer allí, pero sus deudas obraron que no solo se quedase, sino que además, se aprovechase de la pobre mujer caida en desgracia.


El elenco de esta película se comformó casi por casualidad, ya que el personaje de guionista estaba preparado para Montgomery Clift en el que iba a ser su primer papel protagonista, pero el joven actor rehusó tres días antes aduciendo que no se quería ver envueto en una maraña de cotilleos. El había tenido una relación en Nueva York con una mujer mayor que él (Looby Colman) y no quería que su primera película importante, en la que iba a ser el protagonista, fuera la historia de un hombre mantenido por una mujer muy rica que le duplicaba la edad.
Lo que a la postre fue una sorpresa y un gran acierto fue la participación de Gloria Swanson, una estrella real del cine mudo. Era la cuarta en la lista de Wilder, pero visto los resultados, la providencia se alinió con el director. Impagable también es la participacion de Eric Von Stroheim, maestro del cine silente alemán y que además había dirigido anteriormente a Swanson. Eric, estaba completamente arruinado por aquel entonces. Acaso esa es la razón por la que este genial director aceptó participar en una cinta que retrata su propia desgracia y la de Swanson, o pensaban que Wilder tenía un proyecto de tremenda calidad que les podría hacer ganar el brillo perdido de otro tiempo.



De hecho, aunque Swanson fuera una estrella del cine mudo, en esta película cobró el mínimo salarial al igual que Stroheim. Fueron recomendados a wilder por George Cukor. Es curioso, pero Wilder había manejado una gran cantidad de nombres; Mae West, Pola Negri y Mary Pickford entre otras. Pero después de sugerencia de Cukor. Se iba convenciendo así mismo que era una idea genial la de utilizar una estrella real que había perdido su magia.
Stroheim aportó muchísimo a la película, y Wilder siempre declaró que fue un placer trabajar con él. Este le sugerió a Wilder varios cambios de guión, imagínense, mojarle la orega a Wilder con lo que consideraba más sagrado. Wilder siempre es recordado por la calidad en sus guiones, que eran mordazes y con trasfondo social, pero sobre todo, eran obras de arte. Pues Stroheim le hizo dos sugenrencias de las que Wilder usó una encantado, y era la posibilidad de que el mayordomo le escribiese a la estrella cartas haciendose pasar por algún fan que todavía no había olvidado a la dama del celuloide, alimentando así el ego de su querida Norma, a al cual amaba en silencio.


 Uno de los guiños que quiso dar Billy Wilder, fue la conexión que hay entre la película y la realidad. Por eso es tan importante la aportación de Cecil B. De Mille al actuar en esta película. La escena que protagoniza es quizás la que más me guste de la cinta junto con el inicio y el apoteósico final de las escaleras. De Mille se interpreta a sí mismo, y la crudeza de la escena está implicita porque el director no desea confesarle la verdadera razón por la que la había llamado los estudios Paramount. En realidad debía confesarle que solo querían su limusina para la realización de una película. Incurrimos en más crueldad cuando sabemos que De Mille había dirigido anteriormente a Gloria Swanson. Me parece una escena de una crueldad enorme, pero al mismo tiempo me parece una idea muy lúcida la que siembra Wilder aquí.
 
La película solamente consiguió tres oscars pero seguramente habría merecido más. Por una parte estaba la oposición de la industria que no quería airear sus trapos sucios o mostrarse de esa forma tan cruel ante el público como en esta película. Por otra banda, en el años que optaba a los oscars, 1951, tenía una competidora terrible, era “All about Eve”, (Eva al desnudo) de J. L. Mankiewicz.
La oposició de la industria quedó retratada en una anécdota que haría engrandecer la figura de WIlder, cuando ni más ni menos que Louis B. Mayer, el propietario de los estudios de la MGM, a la salida del estreno comenta: “Debería de darle vergüenza morder la mano de aquél que le da de comer. Tendríamos que enviar de vuelta a Alemania al señor Wilder”. Hay que aclarar que Mayer se equivoca, no sé si deliberadamente, pero Wilder es austriaco, de Viena, no alemán. WIlder que se encontraba por allí y escuchó todo perfectamente le respondió muy serio: ¿Y porqué no se va usted a la mierda?.


viernes, 23 de octubre de 2009

CHINATOWN


Realmente, el inspirador y principal impulsor de esta película fue la combinación de tres hombres con ambición artística; Robert Evans,  Robert Towne y Jack Nicholson. Robert Evans se encontró con un chollo por accidente, como se suele decir. Él estaba buscando un proyecto que pudiese producir y al mismo tiempo conservar su posición en los estudios. Ofreció a un guionista la historia de Fitgerald “El gran gastby”, este guionistas, (Robert Towne) rechazó el ofrecimiento porque estaba trabajando en un proyecto propio, “water and power” del que se sentía muy orgulloso y del que pensaba que podía tener un gran éxito.
Jack Nicholson conocía a Robert Towne de trabajar juntos en la factoría de Roger Corman, de hecho, el debut y primeras apariciones en el cine de Nicholson, son en cintas de Roger Corman. (”El terror”, “La tienda de los horrores”, etcétera…)
Le explicaron el argumento a Robert Evans que finalmente quedó convencido de las posibilidades del proyect0 y aflojó 25.000 dólares para que Towne desarrollase el guión.
Fue bastante complicado que Roman Polanski dirigiese el film dado la reciente desgracia de perder a toda su familia a manos de Charles Manson. Polanski no sentía ningún motivo para volver a hollywood, prefería alejarse de américa y olvidar lo que sucedió. Poco tiempo después leyo el guión, y la posibilidad de poder trabajar con Nicholson le pareció bastante reclamo como para volver. Además el sabía perfectamente que en Europa no tendría las mismas posibilidades ni presupuesto para lograr taquillazos como “La semilla del diablo”


Se rodó en 1973, y los Ángeles no habían cambiado mucho en lo que a lo arquitectónico se refiere con los años 40, sobre todo en algunos barrios que continuaban teniendo su encanto y en los que se basó Polanski para las localizaciones y exteriores.
Una de las localizaciones da lugar a la escena más impactante de la película, la rajada de naríz de Nicholson por el propio Polanski que interpretó un pequeño papel de matón. Fue animado por Evans que veía en su cameo la posibilidad de aumentar la taquilla, por la lastima que se tenía en América por Roman Polanski.
Paradojicamente eso iba a cambiar en la mirada del pueblo americano cuando se acusa a Roman Polanski años después de ser violador de menores. Polanski logra huir de la justicia estadounidense y volver a Europa. Pero desde entonces Polanski no es bienvenido en Estados unidos, es más, no puede entrar en el país porque inmediatamente sería juzgado. Así es que cuando ganó el oscar por “El pianista”, ha tenido que venir a Europa su amigo Harrison Ford a entregarle la estatuilla.


Los homenajes dedicados al cine negro suelen ser cuidadísimos ejercicios que incluyen las constantes del género (asesinatos, pasiones, corrupciones…) y que recrean muy bien los años cuarenta o cincuenta, supongo que para dar más credibilidad al film. Ahora bien, a mí no me encandilan porque suelen estar faltos de alma, superficialmente son impecables pero les falta la fatalidad de la buena, el pesimismo y la tristeza de este gran género. Por eso, yo no considero a “Chinatown” un homenaje, porque no intenta emular aquel cine, ya que es ese cine, está hecho con la misma pasta que aquél.Quizá la razón de que “Chinatown” sea una excelente prolongación del cine negro sea la dirección del genial Polanski, porque si hay algo este hombre sabe plasmar son atmósferas, y para mí sin duda esa es la esencia del género. Aunque las atmósferas que Polanski ha clavado sean las de terror, ha sabido encontrar la necesaria para esta película dándole una entidad que no sólo iguala a grandes clásicos negros, sino que los supera.La historia es tópica, como debe ser: un detective se ve envuelto en un turbio caso de asesinatos, corrupción, pasiones, etc. Jack Nicholson está impecable, pero sin duda se ve eclipsado por la vampiresa encarnada por Faye Dunaway, que está fabulosa, con esa mirada y ese sentido del erotismo que desprende. También aparece el gran John Huston, en una interpretación excelente.


Una de las mejores películas de cine negro de la historia, sólo alcanzada por “Perdición”, “L.A. Confidential”, alguna de Fritz Lang (”El doctor Mabuse”, “M, el vampiro”) y unos poquitos clásicos más (”Atraco perfecto”, “El halcón maltés “, “Muerte entre las flores”, “Sed de mal”… por poner algún caso). A las fantásticas interpretaciones principales hay que añadir un guión perfecto de Robert Towne, con sorpresas mayúsculas incluidas, y una banda sonora excepcional (el peculiar Goldsmith compone sus mejores trabajos cuando se aleja de su “moderno” estilo; el cine negro se le da especialmente bien, también compuso la de “L.A. Confidential”).Se me quedó grabada en la retina la incursión nocturna del detective privado en la presa, sobre todo el famoso navajazo en la nariz. No importa que lo descubra aquí, te sobrecogerá igualmente. Nicholson decía estar tan orgulloso de la película y su personaje que decidió no interpretar a otro detective en el cine.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

EL PADRINO

Esto son palabras mayores, estamos hablando de la cúspide del cine, hasta hace muy poco, dos películas de la trilogía del padrino estaban ocupando dos de los primeros diez puestos en la lista del instituto americano del cine. Y es que antes de hablar de la propia pelícual en sí, deseo contextualizar su entorno y su influencia en el mismo.
Para empezar, Coppola califícó esta película de alimenticia, es decir, la hizo porque estaba arruinado, lo curioso es que lo había arruinado el que luego sería conocido como "El rey midas", nada más y nada menos que George Lucas.
Con Coppola, nacía una generación de cineastas en nortearmérica, que innovarán una nueva forma de narrar historias y refrescar el cine. Esta generación se acuño de alguna manera, la generación de la American Zoetrope, porque esa generación acabó trabajando de alguna manera como amigos en la productora que montó Coppola. Hablaré de esto otro día pero ahora me sirve para aclarar que Lucas hizo su película THX 1138, con el dinero de la American Zoetrope.  Yo no creo que fuese una mala película, pero fue un fracaso a nivel de taquilla y pasó sin pena ni gloria, con lo que hizo pasar penurias económicas a la productora y al propio Coppola.
El caso es que Coppola acepta el trabajo del padrino a regañadientes, anque no le entusiasmase la idea,  necesitaba comer. Y los estudios necesitaban alguien experimentado en guión y que además se hubiera criado en un ambiente italiano como el barrio de Little Italy y conociera los entresijos de ese submundo.


Bueno, el guión es impecable y deja varias perlitas para la posterioridad que ya todo el mundo más o menos cononce, pero lo que la gente no sabe, es que casi la mitad de las escenas está compuesta por elementos que han sido improvisados. Muchos críticos en su momento alabaron la forma circular y elementos recurrentes del guión con el tema de la naranja. Ellos sentenciaban que cuando en el padrino aparece una naranja es sinónimo de muerte, como si se creara un nuevo lenguaje iconoclasta. Como si Coppola con eso consiguiese crear un código al estilo de esos hombres sicilianos. Como si la naranja de Coppola es a la película lo que el envío del pez  es para los sicilianos, que alguien tiene unos zapatos de cemento y duerme con los peces. Pues bien, la escena en la que Vito Corleone (Marlon Brando) muere, no estaba planeado emplear ninguna naranja, Marlon Brando hizo un juego con el joven actor para ganarse su confianza, consistió en hacerse una dentadura ficticia y perseguir al niño por todo el set. Este detalle le gustó tanto a Coppola que decidió incluirlo en el montaje final, con lo que tenemos a unos críticos desgastando tinta sobre la genialidad de algo que no era real y que nació de manera fortuita.

 Otra improvisación que luego quedó genial en pantalla fue la del gato que aparece Brando acariciando al principio del film. Pues ese gato lo había encontrado Brando unos minutos antes pululando por el estudio. Bueno, incluso, ... y esto es un escándalo, que en la escena del gato, cuando va el funerario a pedir los favores del Don, no aparecía en el guión original, si no que fue sugerida a Coppola por un amigo. Dentro de la misma escena, Brando improvisó una risa de manera burlona para mofarse del enterrador, que sorprendió a Robert Duvall que esbozó una sonrrisa nerviosa que resultó de lo más natural.
Una curiosidad bastante jugosa es la incorporación de Marlon Brando al proyecto. Los directores de la Paramount estaban completamente en contra de la contratación de Brando y así se lo hicieron saber a Coppola. Pensaban que era una estrella venida a menos y que además era famoso por sus múltiples excentricidades y mal comportamiento en los rodajes. Los de la Paramount siempre fueron muy serios en este sentido, no hay nada más que ver al actor más taquillero de los últimos diez años (Tom Cruise) despedido hace un par de años de la Paramount por lo mismo que no querían a Brando para el padrino.
Coppola convencido de que era la mejor opción trato de persuadir a la productora, pero no había forma de hacer cambiar de opinión en este aspecto a la Paramount. Y ahora es cuando viene lo bueno. La productora dijo a Coppola que organizase un casting, la sorpresa mayúscula para Coppola y compañía es cuando en el mismo casting aparece Brando y dice: "Quiero hacer las pruebas para conseguir el papel". Coppola en vez de quedarse patidifuso le responde: "Tendrás que hacer cola como todos" y Brando esperó. Coppola consiguió que la Paramount contratase a Brando, no en vano, era un sueldo elevado, pero Coppola debía renunciar a su sueldo y hacer firmar al actor una cláusula que asegurase la asistencia al rodaje y un comportamiento coherente. Marlon Brando cumplió, sabía lo que significaría ese papel y Coppola se hizo de oro, porque a cambio de no recibir sueldo la Paramount firmó un porcentaje de las ganancias para el director una vez recuperada la inversión en taquilla. La productora no confiaba en Coppola y tampoco esperaba mucho de la cinta, con lo que no le importó acceder en este caso. La pelícual arrasó en los cines y permitió a Coppola tapar los huecos en la American Zoetrope.
Robert De Niro hizo las pruebas del casting para el papel de Sonny Corleone, pero al final Copola se lo ofreció a James Caan, que estudió en la escuela con el director. A la postre fue un triunfo para De Niro, porque encarnó en la segunda parte a Vito Corleone y ganó el oscar. Un oscar muy meritorio, porque consiguió una caracterización perfecta después del trabajo de Brando, con el que ya había conseguido un oscar, y esto es muy difícil. También es verdad, que la academia, después de este premio, le negó otros tantos muy merecidos en esa ecuación de frágil equidad que practica en contra del buen gusto.