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domingo, 23 de octubre de 2011

EL CAMINO A CASA



"Conmovedora historia de amor (...) sin énfasis, ni cursilería, ni efectismo, ni trampas. Con la grandiosa naturalidad, sencillez, poder de comunicación e intensidad que caracteriza al lirismo auténtico, al retrato del amor y la pasión sin disfraces ni coartadas" (Carlos Boyero: Diario El Mundo) 

"Espléndida, sencilla y encantadora" (E. Rodríguez Marchante: Cinemanía)
 


"Pocas películas son capaces de emocionar al espectador con tanta delicadeza como éste film. Pocas películas son capaces de quedarse en el recuerdo de las personas de forma que nunca seran olvidadas por quienes las vean. Jamás vi tanto sentimiento en un drama. Considero que es imposible ver esta obra de arte sin derramar una sola lágrima. La película más bella que he visto en toda mi vida. Una obra de arte." (Shiroishi: filmaffinity)


Zhang Yimou, es quizás uno de los grandes directores orientales que hay hoy en día. Es el director de títulos como "El sorgo rojo" o"La linterna roja".
El camino a casa es poesía en movimiento, es una película que nos transporta a una orgía visual, como ya nos tiene acostumbrados el realizador oriental, pero es que además, en contraposición de los trabajos de los últimos tiempos, en los que la profusión y los medios inundan la pantalla, en esta película se oberva la sencillez, la pulcritud, y no menos importante, el saber que te están contando algo real y verdadero.
La película tiene un sello lírico, extraordinario. Pero para más inri, lo consigue sin ningún tipo de artificio, contando una historia de amor sencilla y conmovedora, que se relata en muchas ocasiones sólo con mirada, gestos cómplices, sonrrisas y poco más.
Sin duda, para esto ayuda tener una formación fotográfica amplia, sobre todo en el color y su temperatura. Porque uno de los toques distintivos de Yimou, es la temperatura de color. Muchas veces, consigue dominante de manera intencionada, pero que prestan una belleza a la imagen sin igual, por su viveza, componen cuadros, construyen ambientes, etc...


Por ejemplo, en otras películas crea ambientes para determinadas situaciones, como por ejemplo el sorgo, y el rojo sangre, para representar la masacre que estaba haciendo en el pueblo chino, los nipones. Pero en este caso, el ambiente lo recubre todo, es algo extraordinario, además hace lo que a mí me resulta fascinante e hipnótico a la vez. Produce sensaciones con la forma elíptica de la película, es decir, cambia los flashbacks a su antojo contraviniendo todas las reglas formales de lo que se había hecho hasta entonces.
Los que ya habéis visto la película me entenderéis y los que no la vieron, descubrirán que el tiempo presente, está rodada en un tono más apagado, mientras que el pasado está rodada en un color muy vivo y colorido, capaz de poner los sentimientos a flor de piel. Este es un movimiento extraño si tenemos en cuenta que lo normal y formal, dice que tendría que representarse el pasado más lúgubre que el tiempo presente.
Esta gran película, relata la historia de amor entre una joven del ambiente rural chino, con un profesor que llega a su pueblo para dar clases en una escuela infantil. El proviene de la gran ciudad, de otro ambiente, pero queda cautivado por la sencillez del lugar y se prenda de la protagonista.
En sí, la historia habla de dos Chinas, diferenciadas, contrapuestas, el progreso frente al tradicionalismo más ferreo... y con una revolución(Me refiero a la revolución cultural china) de por medio, que se deja intuir en las continuas idas y venidas del protagonista y los pocos amigos que tenía en el pueblo, claro está, por divergencias ideológicas y políticas.
Puede parecer que soy un spoiler, al proporcionar este tipo de información, pero os pido que me hagáis caso y os fiéis, diga lo que os diga, esta película es la pera, porque lo que verdaderamente importa, no es lo que sucede, si no que lo que realmente engancha es como sucede.


Debéis de verlo con vuestros ojos, pues muchas de las escenas nos cautivan como nos puede cautivar la poesía o un ritual. Por ejemplo, esta escena, en la que ella lo espera en la entrada de su casa, sin decir palabra, y es la primera vez que va a mantener una conversación con él, antes sólo lo deseaba en secreto, fijáos en esa cara, esa entrega, esa disposición.
Por lo que podréis estar adivinando, esto promete, pues una cinta de estas características debe de ser interesantísima.
También es cierto, y en esto os tengo que poner en aviso, a los que no la habéis visto, para que la disfrutéis en todo su contexto, que la primera parte, los primeros minutos, son un poco fríos, cuesta un poco meterse. Por eso os pido que os metáis a fondo desde el principio, al cuarto de hora ya estáis enganchados.
Está todo basado en la experiencia del amor, de la historia de un hijo que regresa a su pueblo para acompañar y ayudar a su madre, después de la muerte de su padre. El hijo relata con amor filial, la historia de sus padres, en un flashback intenso, se onorgullece de su herencia, porque siente que sus padres se amaron verdaderamente. Habla de la gratuidad del amor, del sacrificio del amor. Además lo hace con una delicaceza y un finura envidiables, sutilmente nos va adentrando en ese mundo gestua, lleno de significados. En el silencio, en lo hondo del corazón es donde mora el verdadero amor.


Es muy arriesgada esta visión, sobre todo en la sociedad contemporánea, en lo que todo supone un producto, dónde lo espectacular ya ni siquiera nos sorprende, donde hemos perdido la capacidad de admirarnos de nuestro entorno.
Muchas voces y posturas, hablan de la contraposición de esta película a Titanic, yo también lo creo así. Este amor que aquí se presenta es fiel y generoso, no es fruto de la pasión pasajera o un calentón de juventud, porque si os fijáis bien, en mi humilde opinión, cada año que pasa, se quieren más.
Si se traza una línea itinerante, podemos apreciar, que desde le primer momento, cuando sienten que se quieren, se buscan con todo el alma, con todo el corazón. Dicho así parece un tanto cursi, pero es que se siente.
A partir de entonces todo el mundo pibota alrrededor del otro.
Luego se entretejen miradas, y los gestos de delicadeza y atención, preparandole las comidad, y la elaboración de la tela roja, que es un poco el totem de la película, y que tejerá también en su funeral. Hasta el último de sus días ella lo colma de atenciones.
Todos los días de su vida, indefectiblemente, del alba al ocaso, buscan esforzadamente, el amor del otro, sin esperar nada, solo confiando en que el amor que le profesan será suficiente pago.


¿Conocéis a alguien en vuestra vida que haga eso por vosotros?. Yo sí, pero es que también me siento afortunado, espero que encontréis eso que os haga felices.
Además, esta película posee varios elementos por los que se puede decir que es cine espiritual, a saber: Un amor sin parangón que se trunca y sus partes se alejan, la disposición al reencuentro, los sueños y el anelo continuo de la vuelta del maestro, todo esto nos habla de la tradicción judeocristiana en la historia de la salvación, que tiene su plenitud en el final de la película, cuando el hijo reconoce su herencia y honrra a su padre con su vida. Esa escena pone los pelos como escarpias.
Quizás la interpretación que más destaque, sea la de la actriz protagonista, Zhang Ziyi, actriz fetiche de Yimou. Desde entonces ha trabajado asiduamente con él. Cuando realizó esta interpretación, era muy jovencita, pero no lo parece por la hondura moral y espiritual del personaje. Destaca ella entre todos, porque se deja ver, la perspectiva de la narración del hijo se ve a través de sus ojos. Se puede notar su búsqueda del amado. Culturalmente, en China, aunque en el hombre se intuya el mismo sentimiento de búsqueda, no lo van a dejar tan claro, porque no está bien visto.
Aquí podemos ver a Zhang Ziyi en la actualidad.

Ahora Yimou, que se desembarazó un poco del mercado asiático y ha hecho cosas con presupuesto americano, respira más tranquilo, aunque considero, lo único que le aportó el capital es más espectacularida visual. Ojalá me equivoque, pero creo que será difícil que vuelva a realizar una cinta de tantos quilates.
No en vano, ganó el oso de plata en la Berlinale. Y con esto, también estoy disconforme. Yo que siempre ataco a los miembros de la academia americana, en esta ocasión, creo que los de la berlinale, tenían el día torcido, pero bueno, que se le va a hacer, esto es cuestión de gustos.
Yo calificaría esta película para todos los públicos, es decir, que tanto le emociona a un joven macarrilla como a un señor mayor que ya está de vuelta de todo. Eso sí, os recomiendo que tengáis unos pañuelos a mano.

jueves, 16 de junio de 2011

MEMORIAS DE AFRICA


"Hermoso drama romántico (...) Pollack envuelve su relato en unas imágenes bellísimas, adornadas por una memorable fotografía de David Watkin, entregadas a una cadencia casi visual." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País) 

"Magníficos paisajes, excepcional fotografía y unos actores que bordan sus papeles" (Fernando Morales: Diario El País) 

"Una obra maestra" (Carlos Boyero: Diario El Mundo)  


Es una de las primeras películas que posteé, allá cuando empezó esta aventura, por el 2008. Aquellas entradas eran practicamente reseñas. Ahora empezaré a recopilarlas y estenderme en ellas. Además me parece oportuno, con la reciente muerte de John Barry, el imperecedero compositor de esa banda sonora magistral y ese tema que perdurará por siempre en nuestra mente y nuestro corazón, se trata de "Out of Africa".
Sidney Pollack dijo, una vez tuve un sueño, se llamaba África, emulando el discurso de Martin Luther King.


Es verdad, cada vez que veo "Memorias de África", todo me parece un poema. Todo en ella me evoca, su luz, su música, su paisaje, sus personajes, la época colonial, las pasiones, la libertad de espiritu, las ataduras del egoismo. Simplemente me encanta, creo que es un bello poema, una gran sinfonía.
La película es adaptada por Pollack de la novela homonima "Out of Africa", precisamente es una biografía de la propia baronesa danesa Karen von Blixen-Finecke, nombre real de la autora, pues en la novela está firmada por su alterego en la ficción Isak Dinessen.
La baronesa cuenta su vida en la Kenya colonial. Vamos recorriendo 17 años a través de sus recuerdos, en la mayoría de los casos idílicos, porque es lo que tiene hacer una lectura apologética de sí mismo.



El director no disimula esto en el film, pues la protagonista es enteramente, Meryl Streep juntamente con África. Es necesario remarcar, que este toque feminista que adorna la novel y la película es ideal para Pollack dado que la gente, en aquellos años estaba harta de ver Delta force y demás películas de luchas infumables. Además conectaría totalmente con el público femenino, otro guiño después de Tootsie.
Con todo esto no digo que no guste a los hombres, pero como ya se sabe, cuanto más retrocedemos en el tiempo, a algunos les costaba reconocer que le pudiesen gustar películas de ese corte. Para no quedar mal argumentaban que tenía demasiados minutos. Luego los pobres sentimentales lloraban como magdalenas.
La película hecha por Pollack, nos transporta a una época, un lugar con otro aroma, las plantaciones de café africano, en Kenya. La cinta empieza con la voz en off, situándonos - "Yo tenía una granja en África, a los pies de las colinas de Ngong. (...) durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del Sol. Las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas y las noches frías." Todo esto se sucedía verbalmente viendo imágenes de África y sonando la música de Barry de fondo.



Una película llena de matices increíbles. Nos habla de un amor libre, sin ataduras, que no da concesiones a los convencionalismos, ni al ambiente que rodea la relación. La esposa del barón, interpretado por Klaus Maria Brandauer, llega a África para hacerse cargo de una plantación de café. La baronesa interpretada por Meryl streep, tiene que enfrentarse a un mundo hostíl, lleno de hombres de costumbres, de ciertos perjuicios raciales y un mucho de misojinia.
Además está atada por un matrimonio de conveniencia, aunque no conviva con el barón, con lo que se hace más duro. La película habla de una mujer y del poder de reponerse a las penalidades y ser capaz de amar, de una forma tan intensa, que es capaz de asfixiar al otro personaje interpretado por Robert Redford, se trataba de un cazador intrépido .
Redford, también impecable, interpreta a un alma libre, que precisamenta acabó en África para librarse de las ataduras. Ama también a la baronesa, pero no entiende una relación, basada en las ataduras. O se quieren o no se quieren, los papeles y las promesas no valen de nada.
Es quizás también un redescubrir el amor, un amor libre porque sí, entregado, que no demanda nada. Quizás sólo cuando se ofrece un amor así, se muestran las inmundicias del corazón, los celos y los comportamientos obsesivos.



La baronesa no soportaba, el vivir alejadad de Dennis, sólo que comprendía que con un comportamiento posesivo no sería solución de nada. Cuando por fín empieza a comprender a Redford, este muere en un accidente aéreo. 
Casi podríamos decir que los personajes se ven acerrados al final trágico típico del romanticismo. Incluso comparte la poética del paisaje y la naturaleza como medio para canalizar las pasiones.
Se cumplen ahora el 25 aniversario de aquella ceremonia de los Oscars donde la película se alzó con la friolera de 7 estatuillas, además las más importantes. La otra gran favorita era "El color púrpura" de Steven Spielberg. Ya os podéis imaginar la calidad y lo competido que estaba el premio ese años, porque la película de Spielberg es otro peliculón como la copa de un pino.
La banda sonora de John Barry, insuperable, creo que estaría los 160 min de la cinta escuchandóla, no me importa. No creo que escuchéis, fijáos en lo que os digo, mejor o banda sonora más bella. Podrán igualarla, pero superarla creo que ninguna.




sábado, 12 de marzo de 2011

ANTES DEL AMANECER (Before sunrise)




Mirad, esta película para mí tiene una aura especial, quizás sea una de las películas más románticas y verdaderas que he visto. Yo no digo que sea una obra maestra del cine, que no lo es, pero a partir de ahí nace una sinfonía que nos atrae, incluso al final yo me preguntaba si podría estar enamorado. Yo, osea yo, que soy para quien me conozca una de las personas más desapegadas de sentimientos afectivos. Bueno, aun así pensé en lo romántico que podría haber sido vivir una historia como esta. ¿Puede parecer forzada?, sí , pero no hasta el punto de parecer inverosímil o hasta el punto que digas – no, eso no puede pasarme a mí.
Vereis, voy a tratar de explicar la situación. Chico joven viaja por Europa, tratando de olvidar. Mientras se deja seducir por las ciudades, el ambiente y la cultura europea, pero ya tiene que regresar a Estados Unidos, es su último día de estancia en Europa. Justo en ese momento, en el tren Butapest - Paris, se encuentra con una chica joven, estudiante francesa que comienza a conversar con el por un acontecimiento fortuito. Después de hablar de lo mundano y lo divino, el tren llega a Viena y el mozalbete se tiene que apear. Este en honor al buen rato que han compartido le hace una loco proposición. Le dice si puede bajarse con él, compartir estas últimas 24 horas y retomar su viaje a París al día siguiente. Hasta ahí puedo leer. El resto tendrás que averiguarlo tú. Tampoco tiene más trama,… y ese es el misterio, lo exotérico y alucinante de esta película. El tema es bien simple, el amor entre dos jóvenes que se conocen una noche y viven esa noche como si fuera el último suspiro de sus vidas. La trama se acabó y no hay nada más. Pero imaginaréis que para que se hiciera con el oso de oro en el festival de cine de Berlín al mejor director, inevitablemente tendrá que tener algo más.



Claro que tiene más, pero es ya algo que entra en el terreno especulativo de cada uno. Pensareis que estoy dando largas pero es que…  es como lo siento. La película contiene para el que no esté acostumbrado a una relación de jóvenes madura, un cierto tufillo a gafapasta (entiéndase jóvenes maduros por aquellos que no son modelo del Hollywood superficial, American pie, La chica de al lado y otro puñado de comedias juveniles para adolescentes que consumen e imitan dicho modelo) o el cliché de que si la relación es entre dos intelectuales tiene que ser más culturilla que romántica. Es verdad, puede pasar eso, pero cuando uno se deja de tópicos y busca la desnudez del otro es cuando afloran las conversaciones profundas y las verdaderas relaciones. También es verdad que es muy difícil que nosotros nos bajásemos de ese tren en Viena con un desconocido, por muy bien que nos caiga. Pero… a que da ganas, cuanto me apostáis a que si somos unos estudiantes becados que viajamos por Europa viviendo la vida “Bohemè” y disponemos de tiempo, no estaríamos dispuestos a arriesgarnos a vivir una aventura. No me digáis que no, que poca gente se cree que se estudie en el extranjero con una beca Erasmus.



¿Qué harías tú si la dicha o la fortuna te pusiera el amor de tu vida y sólo tuvieses un día para disfrutar de él? Pues no sé lo que haría la verdad. Lo que si estoy seguro es que no tendría la sangre fía y lloraría como un niño. Estoy por afirmar que eso es precisamente lo que le ocurrió a Richard Linklater, el director de la cinta. Esta es una película que se basa en experiencias personales y eso ayuda a comprender la complejidad y la grandeza de sus diálogos, tan orgánicos y naturales que de hecho para una pareja de jóvenes de un nivel de formación adecuado puede ser terroríficamente creíble. Este director cuenta como en una noche había conocido el que para él era el amor de su vida, caminó toda la noche con ella por las calles… y cuenta que el saber que no se iban a volver a ver, les daba confianza para hablar y hacer confidencias personales, como a modo de terapeuta uno del otro. Bueno en la película los dos se enamoran, en la vida del director, no sé si las cosas sucedieron así o es que lo cuanta así a toro pasado. En cualquier caso, me gusta la idea de que no haya salido de ninguna novela o comic o alguna producción de los estudios anterior. Además está basada en hechos que ocurrieron con gente normal en un sitio normal y sin estrellitas ni corazoncitos.
El trabajo actoral de Ethan Hawke (Jesse) y de Julie Delpy (Céline) es extraordinario, rayando la excelencia. Parece que no, que todo es simple, todo fluye y todo es natural. Precisamente estas son unas premisas que deberían imponer como criterio principal en las escuelas y esta película como ejemplo. Su interpretación es tan orgánica que parece que están improvisando cuando en realidad todo estaba medido por guión, y os aseguro que los planos secuencia eran muy largos, con lo que no resulta fácil mantener el tipo, sobre todo en cine. Es tal el feeling interpretativo que logran mimetizarse con el personaje, incluso se nota como piensan y se conocen a sí mismos a través del otro. Es impresionante. En estas cosas es donde se empieza a disfrutar esta película. ¡Ojo!, la escena de la llamada es de lo mejor que he visto en guiones.



El guión es impresionante, con una artesanía que hila fino, pues es muy fácil a estos niveles caer en la cursilería, en el discurso ñoño, con frases hechas y pomposas, todo aderezado de una mojigatería romanticona de tres pares, pero no, es todo lo contrario. Precisamente la búsqueda de los personajes es muy equilibrada pues la personalidad de uno es el contrapunto del otro. El, joven americano un poco escéptico y cínico, en cambio ella es una soñadora empedernida.
Las estrellas, o el destino tienen su cierta significación  en esta cinta, como dice muy bien la pitonisa que consultan en Viena los personajes, les enseña que todos somos polvo de estrellas, posibilitando que todo entre ellos pueda ocurrir. Los personajes secundarios, actúan poco pero su presencia es crucial. Es algo que me ha hecho reflexionar con esta película, y es que tiene una extraña virtud, cuando la ves el criterio es subjetivo, incluso no niego que dependiendo de los ojos que la miren puede hasta llegar a aburrir, ahora bien, incluso a esta persona que pueda aburrir en medio de proyección, al término de la película tiene una rara sensación de cambio, de haber asistido a algo especial que lo marcará a la hora de afrontar ciertas situaciones. Como digo, es una película imprescindible, no tanto por su valor cinéfilo como sentimental. Pero os digo que es buena película y deja el pabellón del cine romántico bien alto, que en estos últimos tiempos está flojeando de manera espantosa.



Yo no os voy a mentir cuando pienso que esta película puede ser un hito romántico, pensaréis que exagero, pero si os digo la verdad, creo que no, que en el fondo es una oda al romanticismo más visceral, una obra que nos puede marcar mientras nosotros estamos a nuestras prosaicas rutinas, sin más anhelo que imaginar esos mundos. La verdad es que no vi el amor entre dos personas, si no la esencia misma del amor pulular por esas dos miradas. He visto como esas miradas juntas esperaban un nuevo amanecer sin más esperanza que otra hora de sombra pues los rayos del sol anunciaban la muerte, el adiós.


martes, 2 de noviembre de 2010

EL PACIENTE INGLÉS



Adaptada de la novela de Michael Ondaatje, la película guarda el aroma y aura de mito romántico imperecedero. En muchas ocasiones he reflexionado sobre el porqué esta película no ha tenido el reconocimiento que se merece, pese a haber conseguido nueve Oscars. Se dice pronto, verdad. Pero que quede claro y perdonar la expresión, esto es jodidísimo de conseguir.
Otras películas que han conseguido menos en la década de los noventa, que es cuando data esta producción, han tenído más repercusión entre el gran público, tales como “Bailando con lobos” (7 oscars), “La lista de Schindler” (7 oscars), “El silencio de los corderos” (5 oscars), “Forrest Gump” (6 oscars), “Braveheart” (5 oscars), “Shakespeare in Love” (7 oscars). La única película que superó a “El paciente inglés”, fue “Titanic”, que en 1997 ganó la friolera de 11 Oscars. Pero a todo esto hay que aducir, que bueno, ese año los miembros de la academia estaban un poco en las nubes y se premió más por el resultado efectista que por el talento o la calidad cinéfila propia del film. Además, hay que añadir que “El paciente inglés” se producia con un presupuesto modesto, capital de Saul Zaentz y Miramax, invirtieron 27 millones de dólares. Mientras que “Titanic”, el film de James Cameron, hasta la nueva Avatar, del mismo director, pasó por ser la película más cara de la historia. Costó alrrededor de unos 325 millones de dólares.



El libro había arrasado en ventas, y Anthony Minguella quiso adaptarlo cuanto antes. La cuestión radicaba en que la empresa no parecía tan fácil, pues el libro tiene una estructura única y original, basada en pensamientos, sensaciones que se van desgranando mediante los recuerdos de muchos personajes, y la interpretación de otros. El libro es una mezcla que a veces es dificil desenlazar. Algunos de los actores, que habían leido la novela con anterioridad, estabán como locos con la idea de poder participar, pero también eran conscientes de la dificultad de la adaptación.
Pese a cambiar muchas cosas en relación a la novela guarda una gran similitud, pues se estructura con ese bucle de flashbacks y flashforwards continuos en un guión ecléptico y misterioso como la propia novela.



La película relata varias historias cruzadas, vidas que tropiezan unas con otras, se golpean unas a otras. Aunque hay sitio para el amor tambien habla de las heridas del corazón, a veces más profundas que las de la guerra. Estas heridas no permiten caminar a los personajes hacia la felicidad. De esto se desprende lo que he dicho del míto romántico, unas pasiones irrefenables, que por el azar o la fatalidad se ven condenadas.
La trama imposible, se va nutriendo de sensaciones y sentimientos desde los primeros fotogramas, cuando se ven los trazos de pincel, que se dibujan en el papel, en principio no tienen mucho más sentido que un hecho aislado, pero la continua gotera de información va a cargar esos dibujos con un significado romántico que en los tempranos fotogramas carecía. Esta película tiene la virtud de mostrase poco a poco, como saliendo de una nube vaporosa, como figuras y personajes salidos de otros tiempos, otros lugares... y es que el desierto es un marco romántico que se presta, por su inmensidad y misticismo.
La ambientación de la novela es impecable y resultó un trabajo arduo y difícil, adaptar esa atmósfera al cine, aunque creo que se logró bastante bien. Cuando escribes un libro y dices:
“Era un ambiente cargado, la condensación del calor, el humo y el olor de las flores en los puestos de los comerciantes...” Todo esto conforma una atmósfera que pone a trabajar la mente, lo demás lo creas tú, pero en el cine, esto no funciona así, todo lo que la gente puede imaginar son las intenciones de los personajes, historias pasadas o futuros inciertos, pero no puede imaginar una atmósfera, se la tienes que proporcionar tú. La cámara es idiota, capta solo lo que hay delante. Por eso, para mí, que una película sea capaz de lograr esta atmósfera tan potente, son dos puntos a favor. Muchos dicen que se hace lenta, pero es aquí, donde disfrutando de la atmósfera saboreas la película a sorbos.



La historia está ambientada en dos lugares distintos, en la África de Erwin Rommel, sobre el año 4o o 41. Donde se relata la historia tórrida de amor de un conde Húngaro (Almásy) y una dama de la alta sociedad británica, casada.
Se reunió a un buen reparto, teniendo en cuenta el presupuesto, pues sería inviable si no se tiene en cuenta que los actores eran consciente del proyecto que tenían en sus manos.
Actores consagrados como Ralph Fiennes, ganador tres años antes del Oscar por “La lista de Schindler”, lo volvió a ganar por El paciente inglés. Sus actuaciones siempre son exactas y contenidas, da igual que el personaje sea atormentado o un tanto misterioso y taciturno como este conde Almásy. Para mí, quizás junto a Daniel Day-Lewis, los mejores actores de estos últimos tiempos. Kristin Scott Thomas, que borda el papel de mujer de alta sociedad, cansada de la situación conyugal y que busca abrigo en nuevas aventuras y tórridas pasiones. Juliette Binoche, la dulce, adorable y divertida enfermera. Hace muy buen trabajo, muy contenida, incluso en las escenas fuertes, que corrían el peligro de descarrilar. Willem Dafoe, perfecto como el extraño Caravaggio, un ser que esconde sus sentimientos tan bien como salda sus cuentas, aunque al fin y al cabo puede parecer que salva al conde, al contrario, pues con vida, Almásy sufrirá toruturado por el recuerdo de un amor, de una vida que ni si quiera ahora alcanza a sentir. Colin Firth, esposo de la dama de sociedad, que tiene como tapadera hacer fotos para la sociedad geográfica, pero en realidad trabaja para el gobierno británico, fotografiando dichos terrenos con fines militares. La natureleza de su trabajo relega a su mujer en un segundo plano. Naveen Andrews, el encargado de desactivar las bombas, quizás era el menos conocido de todos, pero hoy en día todo el mundo lo conoce por ser el Said de Perdidos. Todos estos nombres hoy conformarían un plantel, poco común, a menos que fuese una superproducción.



En cuanto a las referencias de la película, puede verse reflejada en “Memorias de África” (1985), pero “El paciente Inglés” va más allá, puede decirse que las dos películas parten de ancestros comunes. Pero Memorias de África, aborda el tema de la relación, desde el punto de vista de la libertad, acorde con la época colonial, donde nadie es dueño de nadie. Y en El paciente inglés, habla de como el amor, la pasión y los afectos, nos van esclavizando, van conformando nuestras vidas, a veces sin percibirlo y cuando somos capaces de ser valientes, dar un paso al frente, perdemos la oportunidad. Trata de realzar el momento, aprobechemos lo que somos y lo que tenemos, porque África, el amor de nuestra vida se nos puede escapar de entre los dedos, o no llegar a experimentarlo, como el caso de Binoche y Andrews que en la guerra conoces gente que de otra forma no habrías conocido en la vida. La guerra presta unas circustancias únicas para las relaciones, puesto que los sentimientos son más fuertes, nos unimos más a las personas, pero cuando todo acaba, queda la incertidumbre de saber si se volverán a encontrar.
También hay reminiscencias con el mejor David Lean, sobre esos pasajes históricos, y a “Lawrence de Arabia”, a la que debe mucho esta película. Pues Lean nos enseñó a soñar con el desierto. La principal carcterística de Lean era trazar la vertiente histórica, pero “El paciente inglés”, se puede resumir en una tragedia romántica.


jueves, 12 de agosto de 2010

EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE



Se trata de una cinta filmada por Peter Weir del año 1983, basada en la novela de Christopher Koch, que también hizo las veces de guionista. Consiguió dar un ritmo y estilo narrativo fuera de lo normal, a pesar de los numerosos fallos de verosimilitud, y digo fallos de verosimilitud, porque como acuñó mucha gente, pretendía ser un relato pasional envuelto de un aura mítica, fantástica con resonancias épicas e históricas. A mí me parece bien, que quieran dar relevancia a la relación amorosa de esta diplomática y el periodista, pero no viene mal reforzar eso con una guarnición decente, porque... sí hay espacio para la crítica social, la marginación, la política; aunque claro, sin la versatilidad debida, cae todo por su propio peso.
Es muy difícil apreciar esto si no habéis visto la película, pero cuando la veáis, si lo tenéis en cuanta, seguro que lo captáis.
De todas formas me parece algo extraño este tipo de fallos en Weir, porque es un cineasta que gusta de exponer culturas y contrastes, es el director  de “La nueva ola” primera película que se adaptó al cine, antes que “La ola”, la película alemana que trinfó tanto en los cursos de filosofía del año pasado. Director también de “Único testigo” donde da a conocer a los Amish, “La costa de los mosquitos” donde pone a Harrison Ford de reaccionario anti-sistema, odia todo lo que América le lega y se aisla con la familia en una jungla amazónica. Director de “El club de los poetas muertos” donde expone una legendaria lucha de clases y de valores en contraposición de genraciones distintas, aunque herederos todos del legado de las escuelas de élite.con estos datos, por no poner toda su filmografía, se hace difícil buscar una explicación convincente. Tampoco era principiante con lo cual no se le puede achacar ciertos fallos de juventud e inexperiencia detrás de las cámaras.

Quizás estuviese pensando en su inminente entrada en Hollywood, además esta película tiene tirón, porque en ella participan estrellas emergentes como Sigourney Weaver que había participado en películas importantes como Annie Hall de Woody Allen y también en películas taquilleras como Alien, el octavo pasajero de Ridley Scott. Mel Gibson también se hacía paso con las entregas de Mad Max y Gallipoli. Además era una película que prometía porque se sabía que tenía mercado en oriente.
Aun con todo ello pienso que esta película es de los aciertos más grandes en la vida de Peter Weir, porque te da tanto, que no puedes negar su parte positiva. La forma narrativa que utiliza en la voz en off del fotógrafo amigo de Gibson, además está organizado de tal forma que va desgranando la historia como en una gran novela y contada de una forma que coge tintes de gran historia. Es lo que tiene que el novelista ponga su grano de arena en el guión. La forma de narrar me recuerda a Scorsese en muchas de sus obras como “Taxi driver”, “Uno de los nuestros”, “La edad de la inocencia”.
Es un film que fascina por los sentidos, por eso digo que a veces tampoco nos damos cuenta de las resonancias políticas ni historicas, con la música, que a mi no me acaba de convencer, a cargo de Maurice Jarre. Me gusta como compositor, pero en otro tipo de películas, así como en Betty Blue me encantó y trata de una tórrida historia de pasión. Aquí, no sé como explicarlo, pero no funciona, me parece la banda sonora de “Carros de Fuego”, pues aún así la primera vez que la ví no me cantó tanto, fue en otras revisitaciones donde me he preguntado, y esto, ¿Qué hace aquí?.


Una de las sorpresas de las que podremos deleitarnos, es de Linda Hunt, y su recreación del personaje de Kwan, el fotógrafo que le brinda su amistad a Gibson. Un personaje de gran corazón e inversamente proporcional a su altura, aunque la característica más personal del personaje, es que es interpretado por una actriz, y de manera magistral, aunque mostró controversia en la academia, Linda Hunt, se llevó el Oscar de calle al mejor actor secuandario.
En general el reparto, está a la altura, hasta Gibson, que en aquella época se tomaba esto más en serio. Sigourney Weaver está perfecta, se desliga en esta película de hacer personajes de corte másculino y nos engatusa con sus armas de mujer.
Es una película muy recomendable que nos habla de lo que se puede esperar del corazón humano en un medio como pudo ser un levantamiento militar en Yakarta, Indonesia.