El problema emergió cuando Fonda aceptó seducido por poder hacer por fin un digno personaje de canalla con todas las letras. Cogió un avión y se presentó en los estudios de Cinecittà en Roma. La cara de Sergio Leone cambió en cuanto le vió presentarse, de repente, con todas esas canas, Fonda parecía demasiado viejo para interpretar el papel, sobre todo para una escena crucial en la que tenía que aparecer más joven. Donde ajusticiaban al familiar del personaje que interpreta Charles Bronson.
El caso es que mientras pensaba algo como una excusa o cualquier desgracia que pudiese alejar a Fonda de la producción lo envió a vestirse y maquillarse para las pruebas de cámara. La sorpresa fue cuando apareció ya caracterizado y vestido con ese modelo gris y esa suciedad en la cara, de repente infundía miedo sólo con la mirada. Leone pensaría, ¡coño, mira tu por dónde!. Para la escena donde salía más joven utilizarían un tinte para el pelo, porque el cutis estaba igual de sucio y con barba de tres días.
El problema principal era arreglar el personaje de Frank, núcleo por el que circula toda la trama. Aunque hay otro personaje más misterioso por detrás, un empresario ferroviario que contratará a Fonda para hacerse con unos terrenos. El caso es que la construcción del pesonaje de Morton, interpretado por Gabriele Ferzetti (Yo personalmente le llamo el señor Chu-Chú, por lo del tren) es una obra de ingeniería de guión, además muy medido, porque sus defectos físicos dejan a la historia libre de sus aparciones a nos ser deseo expreso del guionista y la historia. Si no habéis visto la película cuando la visionéis os daréis cuenta de que es muy particular e inteligente su incursión en la película.
Como también lo es el personaje de Bronson, Armónica, que además de ser una suerte de narrador, porque la venganza que recorre por toda la película tiene más presencia por sus venas. Pero su forma de actuar es totalmente paradógica y anodina, con lo cual confunde más a la gente y guarda su halo de misticismo que se desvela en el clímax final.
Luego hay dos personajes que equilibran los polos opuestos que son Fonda y Bronson. Uno es el bandido Cheyenne, interpretado por Jason Robards y Jill, la viuda del propietario asesinado recientemente, interpretada por una bellísima Claudia Cardinale.
Cheyenne es un chivo espiatorio para Frank, alguien que necesita para sus planes, porque la verdad es que Cheyenne es un forajido pero con corazón, tiene principios y una cierta sensibilidad que lo llevará a conectar más con Jill. La elegancia de este actor británico es descomunal, su procendencia del teatro le da una solvencia y una presencia tremenda. Fijaos solamente en la entrada de su personaje en escena. Esa elegancia y ese desarrollo natural habla de un gran actor.
Y jill es el vértice del póker de cuatro ases de esta película, lo que no se sabe muy bien, es porque los encargados de la historia, que son tres pesos pesados como Bernardo Bertolucci, Darío Argento y el propio Leone pusieron ahí una única mujer entre tanto ganado masculino. Entendedme, quiero decir, que sí, ha tenido que adaptar su personalidad femenina, y volverse una mujer de armas tomar, una dama de hierro que caracterizan a todas las mujeres que en una época evidentemente machista alzaron su voz para sostener su dignidad. Pero aparentemente, después de la muerte del marido, no le queda mucho por lo que luchar, o almenos no se deja ver más su rol si no es con el pretexto de interaccionar con los otros tres protagonistas, en sus tramas y propósitos, nunca, hasta el final nos preguntamos por los propósitos de Jill, unicamente al final. Para mí es uno de los pocos puntos débiles de la película.
Estos son todos los personajes, pero lo que poca gente sabe es la idea retorcida que albergaba Sergio Leone en esa mente oscura y genial. La verdad es que el con esta película quería matar simbolicamente el spaghetti western. Su idea era matar el símbolo, con lo que quería contratar a Clint Eastwood, Lee van cleef y Eli Wallach, si os dáis cuenta, son el trío de protagonistas de "El bueno, el feo y el malo" (Il buono, il brutto, il cattivo). Y en la escena inicial caen tres bandidos a manos de Armónica en la estación, esa escena que luego se incluyó, era unicamente para ese propósito, dar muerte al símbolo a los tres minutos de película. Por suerte o por fortuna, Clint Eastwood declinó la oferta, porque pensaba que de alguna manera era negarse a sí mismo. La negativa decepcionó un poco a Leone, porque el había buscado esta opción como una reivindicación como artísta, no director de oficio italiano que hace western violento y bastardo.
El director estaba presionado de alguna manera por la Paramount Pictures, que viendo lo ajustado del presupuesto con el que contaba para la trilogía de los dólares les llenaba las arcas a la productora. Aunque Leone tenía en mente ya otro proyecto que sería "Érase una vez América", que sería una historia de gungsters que narraba la historia violenta de los años 20 y 30. La Paramount picture quería explotar a la gallina de los huevos de oro y dijo que de gungsters nada, otra más del oeste y luego le financiarían la que tenía en mente.
El duelo final quita el aliento, si quieres ver un clímax elegiaco, un duelo de pistolas como ningún otro, un uno contra uno sin paliativo ni paños calientes, con toda su carga dramática, esta es tu escena y esta tu película. No busques más. Toda la rabia, la sed de venganza, la codicia, se encuentran aquí, en los ojos y las gotas de sudor de los protagonistas frente a frente. No en vano, has esperado tres horas de reloj para llegar aquí, y aquí es donde tienes que vivir, es tu momento, que no te lo arrebate nadie.
Ennio Morricone ofrece la banda sonora de nuevo, pero esta vez su contribución es si cabe más compenetrada con el director. Todos los personajes principales tienen su propio tema (uno de ellos es en realidad un punto de la trama en sí mismo) Este tema se repite desde el principio hasta el final, es la muerte espectante, a cobrar su deuda, su sed de venganza se saciará tarde o temprano.
Usa en alguno de los temas guitarra eléctrica, que para el western de 1968, era un poco atípico, pero le quedó como anillo al dedo, sobre todo en la escena donde se asesina a la família entera. La cámara va rodeando a Fonda mientras se van sucediando las notas de esa melodía maléfica y de repente vemos la cara de Fonda.
En esto uno de sus secuaces dice:
-¿Qué hacemos con éste niño... Frank?
-Ya que has pronunciado mi nombre...
No se puede ser más cabrón, cuando aparece su personaje en escena, y la película sólo acaba de comenzar. Grande, grande. Para todos los amentes del westeren que aún no vieran, se la recomiendo encarecidamente.
Para finalizar os dejo una batería de perlas. Y el clímax final en Youtube. A D V E R T E N C I A Quien no haya visto la película que se abstenga de ver este video porque lo mejor es verlo con la película para comprender en toda su carga dramatica, la belleza del final de Hasta que llegó su hora.
SPOILER
http://www.youtube.com/watch?v=6wkG28woS-4&feature=related





























