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martes, 6 de septiembre de 2011

E.T.


He decidido escribir esta entrada, entre otras cosas, porque me recomendaron que postease alguna película infantil, o destinada al público infantil. Como el público infantil no lee este blog, o eso quiero creer, escribiré para el público infantil de mi infancia. Yo recuerdo esta como el paradigma de las películas infantiles del cine. Fue un superventas, incluso cuando salió la versión de lujo en Dvd, allí cuando esta tecnología aún estaba en pañales, me costó la friolera de 27 €.
Además estaba muy emocionado con la película pues fue la primera que me hizo soñar de verdad, que era ciencia ficción pensando en niños. No digo que no huviera esto antes, pero hablo de mi persona y mi generación, que al igual que yo, E. T. ya nos resulta un clásico moderno e impescindible.
Hoy en día se iría de presupuesto, pero en aquel entonces los precios del Dvd rondaban lo que hoy es el Blu-ray.
Quizás presentar esta película o recomendarla, suene a perogrullo, porque no creo que exista niño en el mundo que no lo conozca, (me refiero a aquellos niños que tienen sus necesidades básicas cubiertas) o que al menos no haya oído hablar de él.
Ya había películas del estilo Star Wars y Star Trek, pero muy complicadas de entender para los niños en sus dilemas morales del bien contra el mal. Y la temática de la fuerza o de la lógica.


La verdad es que esta pelicula llega al corazón, representa la inocente mirada de un niño, con esto me refiero tanto a Elliot, como al estraterrestre. Porque ET era un niño, no olvidemos que E. T. no se puede adaptar a la tierra y su cuerpo se va degradando conforme pasa el tiempo y necesita volver con sus padres a casa.
Spielberg quería plasmar la amistad entre dos amigos y la problemática situación de los hijos en las situación de saparación de los padres. Además de no saber que dotes lingüisticas adornan al extraterrestre, porque hablar, habla casi como un bebé, no sabemos la intención de Steven Spielberg, quiero decir, que lo hiciese deliberadamente tosco, pues hablar no sabe mucho, pero es capaz de encender con el dedo un cigarrillo y volar con una bicicleta, ya no hablemos de construirse una nave y viajar por el espacio.
En alguna declaración, el director de la película aseguró que trataba de plasmar la amistad de dos niños en igualdad de condiciones, los dos temerosos que tendrán que entenderse. De hecho mucha gente cantó antes que la gorda y dijo que el título de E. T. corresponde al extraterrestre pero Spielberg insinuó que son la primera y la última letra de Elliot.


En cualquier caso no deja de ser ambiguo y más que nada pienso que eran ganas de marear la perdíz por parte de Steven Spielberg.
Lo que sí es claro y no deja lugar a ambiguedades, es que fuera de lo que es una franquicia, esta es la película de ciencia ficción más potente e influyente de los ochenta. Diréis que hay alguna más, pero me explico. En el mismo año, 1982 se estrena Blade Runner, y aunque para la crítica especializada y para mí, es mejor película, cuando se estrenó, fue un tremendo batacazo. Me refiero a la taquilla, que no es del parecer de los críticos. Con lo cual quedó libre el poder hegemónico de la década para nuestro amigo venido de otra galaxia.
La guerra de las galaxias y Star trek, fueron las reinas de los ochenta, pero eran sagas.
Dune tuvo su público, pero no consiguió tanta repercusión mediática como E. T... y, cada vez que lo pienso, la mayoría de los niños del mundo es un público potencial tremendo, y los padres tienen que acompañarlos.
Precisamente, pensando en los padres es como nace la idea de hacer la película de E. T. Spielberg, apoyado en un amigo imaginario cuando se produjo el proceso de separación de sus padres, dió forma al extraterrestre.



Quizás con todos esos datos autobiográficos se pudo reconstruir muy bien la relación de los tres hermanos con el extraterrestre, en especial la del mediano, Elliot.
El actor que interpretaba a Elliot, Henry Thomas, no ha tenido posteriormente más repercusión, aunque esta película ya basta para que nos acordemos de él. La que ha tenido más trascendencia más allá de la película es Drew Barrymore. Esta es la primera película de la actriz, a pesar de que mucha gente piensa que no.
La vida de Drew, no ha sido fácil. Ha tenido una juventud turbulenta debido al consumo de drogas y su adicción al alcohol, por suerte, se rehabilitó y ahora es embajadora para el programa mundial de alimentos. Desde su recuperación ha aperecido en películas de corte cómico o romántico. Ha montado una productora, que financió proyectos interesantes como Donnie Darko, y ahora va a dirigir una película.
El problema que planteaba grabar con niños fue resuelto de manera hábil por Spielberg, ya que no permitió que el extraterrestre fuese mostrado a los niños antes de su contacto con ellos. Es decir, grabó las escenas de manera cronológica, y cuando los niños vieron a E.T. por primera vez, la respuesta emocional era muy natural.

 
Spielberg, se gastó un dineral en intentar hacer un extraterrestre creíble. Que se pudiese expresar cualquier sensación o estado de ánimo con esa cara. Pero tan sólo tenía esa idea, cuando comprobó la dificulatad y el dinero que estaba despilfarrando en tecnología, decidió pagar a unos actores enanos para que diesen vida al personje dentro del traje.
La intención de Spielberg con esto era ahondar en una idea que se le había ocurrido cuando rodaba "Encuentros en la tercera fase", cuando el personaje subía a la nave alienígena que venía en son de paz, los alienígenas podían haber dejado aquí a un extraterrestre como contrapartida que analizase al planeta tierra.
Al final pensó que la idea era más jugosa y que podía dar para otra película. Fue paseando el proyecto por varios estudios, los cuales, no quisieron saber nada del asunto. Preferían a unos extraterrestes más belicosos.
La Universal aceptó a regañadientes pese a no creer mucho en el proyecto, no en vano, Spielberg ya le había dado muchos veneficios con Tiburón, Encuentros en la tercera fase, Indiana Jones en busca del arca perdida. Con lo que Spielberg hizo un proyecto personal y Universal no perdía a la gallina de los huevos de oro. Lo que no se esperaba Universal Pictures, es que una película en que no creían, arrasase como arrasó en taquilla. Fue la coronación de Spielberg y el bindaje a su persona por parte de la compañía.


Como anécdota, contar que la voz de E.T. "mi casa, teléfono" es de una vieja actriz con la voz cascadísima. Debido a lo extenso del papel, la misma actriz se encargó de doblar a E.T. a todos los idiomas.
Otra de las anécdotas, es que se tenía miedo de que muchos jóvenes imitasen a la película y se tirasen con sus bicicletas en terraplenes. Parece una estupidez, pero algún niño se tiró desde el balcón un poco antes con el estreno de Supermán.
Otro de los apartados que hay que destacaar en esta gran película es la banda sonora, con el sempiterno compositor de Steven Spielberg, que no es ni más ni menos que el gran John Williams. Williams es un maestro de llevar las emociones. En 2002, cuando se produjo el 20 aniversario, se hizo una premier especial con la orquesta en directo, tocando en un foso entre el público y la pantalla.
Resumiendo, esta película es una de las mejores de ciencia ficción, pese a que es verdad que muchos de los críticos la han denostado por picar mucho de sentimentalismo en algunas ocasiones barato. Es una película con declarada intención de llegar al público infantil. Nos muestra el valor de la amistad sin perjuicios, el valor de las cosas importantes, de la donación ante lo que se cree un tersoro.
Película muy recomendable aunque debo reconocer que no soy en este caso muy imparcial.

 

domingo, 20 de marzo de 2011

TIBURÓN (Jaws)


Tiburón es la película que nos descubrió de nuevo a los escualos para repoblar nuestra franja de mounstruos míticos, esos indeseables amigos que preferimos tener encerrados bajo llave y tres candados. El más terrorífico de los animales del mar se posó como proyecto en la manos de Steven Spielberg, y por suerte no las dejó hasta que la película fue un hecho, en varias ocasiones, y no pocas, el proyecto se había visto amenazado por los problemas que acarreaba  grabar en el már. Más que nada, porque Jacques Custeau no tenía que que grabar con una enorme maqueta en el mar, porque no tenía que mantener actores en el mar esperando simplemente a que esa embarcación o velero que se ve allá en el horizonte no salga dentro del plano. Cuando empezaba lo bueno de verdad se hacía de noche y a otra cosa mariposa.
Todos estos problemas fueron subsanados por un joven de 28 años, era los que tenía Steven Spielberg cuando rodó Tiburón. Universal pictures había depositado mucha confianza en él, era uno de sus jóvenes talentos. Había empezado en la televisión, le habían dado la oportunidad de grabar una película modesta para emitir en prime time. Se trataba de “Duel” (El diablo sobre ruedas). En ella Spielberg derrochó talento por los cuatro costados, incluso hoy en día, la vuelvo a ver, y aunque… la recuerdo de memoria, me vuelve a turbar, es impresionante para tratarse de un producto televisivo. 



Esto es lo mismo que debieron pensar los ejecutivos de la Universal para poner en manos de un principiante el presupuesto de Tiburón. Spielberg, ya con mucha visión comercial, puso una condición ineludible. La premisa es que el tiburón no apareciese hasta bien entrada la segunda parte de la película. No era tonto spielberg, no, sabía que en cuanto apareciese el tiburón eso se iba a convertir en una escopeta de feria. En esto se puede ver un atisbo de influencia hictchockiniana, tanto en cuanto prima más lo que se sugiere que lo que se muestra en realidad. El terror se hace más real cuando no lo ves venir y repentinamente te lo encuantras cara a cara.
En cuanto hace acto de presencia el tiburón, hay la famosa frase de “Necesitaremos una barca más grande”, cuando el jefe de policía ve por primera vez al gran tiburón queda asustado, pero hoy en día si que se distingue la maqueta. Después esto se convierte en una persecuación barriobajera del animal por parte de un bióligo idealista que puede poner en peligro a la tripulación por su interés exacerbado, un loco lobo de már obsesionado por los tiburones, algo así como el capitán Ahab y la ballena Moby Dick. El jefe de Policía se ve envuelto en esta loca aventura, arrestado por los otros dos.



Y es que la animadversión de estos dos personajes era producto de una animadversión personal entre los dos actores, con dos formas distintas de enfrentares al papel, pero en conjunto el resultado es magnífico, porque el odio que se ve en pantalla es real, y lo mejor es que es fundado. Robert Shaw, era uno de esos actores de renombre inglés, pero sin mucho nombre en Hollywood, con lo cual representaba la alternativa idónea para representar al capitán Quint. 



Fue uno de los grandes baluartes de la producción, incluso fue partícipe activo del guión. No sé si os acordáis, pero en una escena están discutiendo por quién tiene la cicatriz más grande y en esta, el capitán Quint, suelta una historia que por otra parte era verídica, la del “U.S.S INDIANAPOLIS”, un barco que naufragó y fue pasto de los tiburones. Esta historia fue difícil de encagar por el escritor de la novela, Peter Benchley y el guionista John Millius, que no daban encontrado el punto adecuado de unión, pero a veces, los actores en su fase de creación del personaje tienen estas luces de dar con el tono justo que se necesita. Al día siguiente, aparece Robert Shaw con unas líneas escritas por el mismo en las que convence a todos por igual. La irresponsable jactancia del viejo lobo de mar aderezada con una chulería le que se sabe ganador de mil batallas, iba a ser los elementos esenciales del personaje. No en vano es lo que se necesita, en una situación de histeria creada aposta por Spielberg, hace falta un hombre de ideas claras y decidida capacidad de resolución. Este iba a ser el capitán Quint. Por otra parte, en una situación de pánico, siempre alguien que muestra estas actitudes y mucha verborrea sale erigido como líder (Véase Adolf Hitler).

AQUÍ PODRÁN ILUSTRAROS DEL USS INDIANÁPOLIS


El otro de la terna, Richard Dreyfuss, el biólogo. Es más racional, impulsivo, condescendiente…pero, como bien dice la frase, nuestro corazón está donde está nuestro tesoro. Su tesoro era el tiburón. A su modo, también era un trofeo de pesca. Al final todo parece que la caza del tiburón se convierte en una persecución donde cada uno tira por su lado y eso se convierte en río revuelto donde la ganancia es para el pescador, osea, el tiburón.
Ahora viene esa parte que tanto me gusta, es la que en el cine, un defecto provoca una obra de arte. Esas escenas que mantenían al tiburón debajo del agua, donde solo se enfocaban desde el fondo las piernas de los bañistas, más que el fruto del genio fueron producto de la imaginación ante un problema. El problema que subyace es que la primera maqueta de tiburón que tenía lista Spielberg, se fue al fondo, con lo que se las tenía que arreglar para continuar la película con tiburón. Gracias a Dios, esas escenas hoy en día forman parte del subconsciente icónico del cine.
Y es que esta presentación produce en nuestras cabezas un criterio deformado, intuitivo e inducido del tiburón. Con lo cual, cuando aparece nos aterroriza más.



Spielberg tiene un giño con su película de más éxito hasta el momento, “El diablo sobre ruedas”, es cuando explota el escualo y se va sumergiendo poco a poco en las aguas del mar. EL sonido de la mole cayendo a las profundidades es el mismo sonido que produce el camión de “El diablo sobre ruedas”, pasado eso sí por un filtro de sonido que simula el agua. Os podéis fijar si tenéis las dos películas para comparar.
A partir de esta película Hollywood se tomó más enserio la temporada estival para colocar sus mejores películas, es una tontería pero en los años sucesivos se notó una bajada de afluencia a las playas. La gente veía tiburones en todos partes.



Dice la historia, cuenta la leyenda que cuando John Williams vio la película a la que tenía que poner la banda sonora, se negó, porque pensaba que no tenía capacidad, entonces Spilberg le contestó que todos los compositores buenos habían muerto.
Bromas a parte, la banda sonora es una maravilla, quien no se mea de miedo al escuchar: Tam, tam… Tam, tam… Tam, tam, tam, tam, tam, tam, tam, tam, … Tirurííííííííííí´…