Esta es la historia del sueño que pudo ser y no fue. Es la historia de un grupo de amigos que se unieron con unos intereses comunes por hacer cine, una nueva generación de cineastas que cambiaría la forma de hacer historias y la forma de trabajar de los estudios de Hollywood. El gran impulsor de este proyecto sería Francis F. Coppola, que sería parafraseando una de sus películas como el padrino de nuevos jóvenes talentos que emergieron en esa época. Coppola montó un estudio en la 827 de la calle Folson, de San Francisco. Coppola no pudo empezar mejor en el negocio, nada más y nada menos que recibió un Oscar por el guión de “Patton”, esto le permitió dirigir su primera película, que a la postre sería un desastre de musical, pero allí conoció a uno de sus socios más significativos en la aventura que iba a emprender, este personaje era George Lucas, que posteriormente sería denominado el “Rey Midas del cine”.
George Lucas era un tio de un talento prometedor y Coppola confió en él. Tanto es así que produjo un guión de Lucas para lo que iba a ser la primera producción de la American Zoetrope. Lástima que esta obra, “THX1138”, ópera prima de George Lucas, fuese un fracaso y undiese la productora cuendo aún estaba en ciernes. No es que fuese mala película, para mi gusto, es pasable y tiene cierto mensaje, pero lo que fue taquilla, no tuvo ninguna. Este hecho dejó a Coppola temblando. La suerte de Coppola, fue el éxito repentino del padrino, que le ofreció una solvencia que subsanaría sus problemas económicos. Lucas siguió con Coppola unos años, de hecho, Lucas dirigiría Apocalypse now, pero al final, Coppola tomó las riendas. Lucas, harto de ser el eterno segundón se fue y fundó Lucasfilms, presentó su proyecto de Star wars a la tuenty century fox, y se forró con los dividendos, sobre todo de la publicidad, juguetes y figuritas.
La idea de Coppola es que un grupo de amigos en estrecha colaboración formasen un estudio alternativo a hollywood, o al menos a la forma que tenía hollywood de contar sus ideas. Consiguió congregar a una generación de cineastas de los 70´s, influenciados por Godar o Trueffaut. Por allí pasaron hombres de la talla de Martin Scorsese, Steven Spielberg, wenders y compañía. Han conseguido producir la película de los sueños de Kurosawa, director que tenían entronado muchos de ellos desde pequeños.
Aquellos hombres nacieron a partir de la debacle del establishment hollywoodiense, fueron aires nuevos para nuevos tiempos. Nido de nuevas propuestas, como ya la mencionada Lucasfilms, pero también salío de allí la Amblin de Steven Spielberg. De hecho, la guerra de las galaxias puede tener el valor fílmico que le queramos otorgar, pero de lo que no hay duda es de que cambió el cine para siempre y fue un espaldarazo para el género de ciencia ficción. Podeis caer en la cuenta, ¿Cómo pudo presentar Lucas el proyecto a la fox, para que ellos obiasen cosas impensables para la época?. Un hombre con un poder sobrenatural que anda con capa y espada y un casco de motorista un tanto extraño y un perro de dos metros que va vestido y sabe pilotar una nave estelar.
Entre las películas más importantes producidas por American Zoetrope se pueden destacar los siguientes títulos: Apocalypse Now, Rebeldes, Cotton Club, Peggy Sue se Casó, El Padrino parte III, Bram Stoker's Dracula, Mary Shelley's Frankenstein, Las Virgenes Suicidas, Sleepy Hollow, Lost in Translation, Kinsey, María Antonieta, El Buen Pastor, y para el futuro se centran en el film de Coppola, Tetro, y en el nuevo trabajo de Walter Salles, On the Road.. Casi todo dedicado a la dinastía Coppola, pero el resquemor que queda es el saber lo que pudo haber sido y no fue.
El cine sonoro cobra importancia en todos los apartados de la industria hollywoodiense, y afecta a todos sus profesionales, tanto para bien como para mal. El claro ejemplo, es el de los músicos, que paradójicamente, cuando las películas comienzan a tener voz, los instrumentos se apagan. Los silencios están considerados como un nuevo recurso dramático. Desde luego, los que salen ganando son los actores de teatro, puesto que tenían una buena dicción y acostumbraban a declamar textos dramáticos dotándolos de una fuerza que atrapaba la pantalla, al fin y al cabo, no cambiaban la forma de la actuación, porque aunque en el teatro se exagera la mímica con el fin de llegar hasta la última fila del patio de butacas, en el cine mudo, la exageración de la mímica para suplir la información verbal era normal.
El hecho es que la gente que tuvo más problemas fueron los actores, que generalmente no tenían aptitudes fonéticas, porque no eran requisitos de la época, más centrada en gente atlética, que pudiese desarrollar unas destrezas físicas que hicieran o bien reír a la gente, palpitar a las damas o emocionar a las gentes ávidas de aventuras.
Además de todos estos problemas, muchos de los actores eran extranjeros con lo que el acento los delataba y con las ideologías de la época, y el estatus de estrella que alcanzaban, era una mancha y una sorpresa, descubrir para los norteamericanos, que el héroe de sus historias no era un perfecto representante del americano medio.
Luego se dan casos sangrantes como los que aquí he mencionado. Una estrella del firmamento hollywoodiense como Charles Chaplin, en los cincuenta, no se le perdonó no ser americano puro y no defender los intereses de los Estados Unidos frente a los comunistas. Y la psicosis de los estudios por tapar y ocultar datos de sus estrellas, tales como lugar de nacimiento, nombre de pila real, etcétera. Esto podía degenerar en una desazón del público por sus aventuras. Hay casos muy famosos como el de Kirk Douglas, nació el 9 de diciembre de 1916 en Amsterdam, Nueva York, bajo el nombre de Issur Danielovitz Demsky. Sus padres eran inmigrantes rusos que profesaban la religión judía. Ya me contareis, si esto no es un cóctel fuerte para los años cincuenta. Pues aún así, le cambiaron el nombre. Bien es cierto que no alcanzaría el estatus de estrella. Pera hay un caso, que aún siendo con nombre de origen anglosajón, han tenido que cambiar, se trata de Archibald Alexander Leach, que, ¿aún no os dais cuenta de quien me refiero? Pues, una pista, fué uno de los actores más reconocidos de su época, trabajó con los mejores directores, incluso Hitchock, que no era muy pegado a relacionarse con actores, le acabó cogiendo cariño. ¿Que, aún no caeis de la burra?, otra más. Considerado uno de los galanes inperecederos de Hollywood dorado. Bueno, pues resulta que un inglesito que nació en Bristol, Inglaterra, tal año de 1904, llamdo Archival, al llegar a Estados Unidos, por arte de magia se convirtió en el gran Gary Grant.
Generalmente, la gente adopta la idea de que “El cantor de Jazz” es la primera película sonora, y es verdad que es la que inauguró una época por su sincronización de sonido, la calidad, y unas frases que enardecieron a la gente “aún no han escuchado nada”, decía Al Jonson en “El cantor de jazz”, en el comienzo del cine sonoro. Pero esta no es una información veraz, ya que la primera película con sistema sonoro, aunque un poco más rudimentario es el “Don Juan” de Alan Crosland que protagonizó John Barrymore, el mítico actor, del clan de los Barrymore, junto con Lionel y ethel Barrymore, formaron un clan de actores fuera de serie. Eran una dinastía en el teatro, pero también grabaron su nombre con letras de oro en el cine.
Y es que el cine sonoro no puede ser considerado como el cine mudo con voz, porque la verdad es que es una nueva concepción del lenguaje cinematográfico, y un reinterpretación de la vida. Una nueva forma de plasmar arte. Muchos de los directores de la época, hicieron un manifiesto en contra del sonoro, el caso más significativo es el de Sergéi Eisenstein director de éxitos como “El acorazado Potemkin”. En esos manifiestos ponían de relevancia que lo mejor del cine, sería violado. La creación artística de buscar fórmulas para suplir al lenguaje, daba una dimensión particular al celuloide que moriría con la realidad que le aportaría el sonido. Charles Chaplin, también fue remiso a adoptar el sonido, de hecho hizo dos películas mudas en el periodo sonoro, “Luces de ciudad” y “tiempos modernos”, la verdad es que viendo estos ejemplos a ver quien es el listo que le quita la razón a Chaplin. Pero terminaría por claudicar en 1941, con su primera película sonora, “El gran dictador” que cosechó un éxito abrumador e incitó a Chaplin a enterrar el cine mudo.
Fijaos que caprichoso es el cine que, aunque parezca una putada que toda esa gente quedase en la calle, en el cine mudo, fue una circunstancia indispensable para que hallan despegado otras estrellas como Marlene Dietrich, Greta Garbo, Olivia de Havilland, Gary Cooper, Clark Gable, Errol Flynn, Edward Robinson o Humphrey Bogart, en el caso de estos dos últimos por feos, porque en el cine mudo, o eras humorista o guapo. Ja, ja, ja. pero que sería de Casablanca sin Bogart o “Perdición” sin Edward G. Robinson.
Otra de las características del sonoro es que al principio, parecían escenas de espías, guardaban micrófonos en todas partes, de modo que los actores tenían que hablar disimuladamente a floreros, lámpras, etcétera.
Gracias al sonoro, no quebró la warner brothes, por aquel momento las cosas andaban muy mal, son los dos años anteriores al crak de la bolsa de Nueva York y los estudios lo pasaban mal. De ahí que produjesen cine de temática fantástica y escapista. Es irónico, hoy en día es el estudio más rentable y poderoso de Hollywood.
Una de las películas que retrataron esa época fue “cantando bajo la lluvia”, también es representativa “El crepúsculo de los dioses” de la que hablamos aquí anteriormente.
Lo que el viento se llevó nos sumerge en la América de mediados de siglo XIX. En la guerra de secesión, el norte contra el sur. Era una lucha por la preponderancia de las clases, el fin de una época y el comienzo de otra.
La historia original se convirtió en un éxito mundialmente conocido y ensalzó a su escritora (Margaret Mitchell). La novela se convirtió en un best seller en poco tiempo. El éxito fue brutal, antes de su publicación ya había la friolera de casi unas 100.000 reservas. Para que os lo imaginéis, eso era una burrada para la época. Si aplicamos esa cifra a la España de los treinta, que es de cuando data la novela, quiere decir, que solo antes de publicarse ya uno de cada 250 españoles lo habría encargado.
Para esas navidades fue el libro preferido para regalar, para finales de años ya había vendido un millón de ejemplares.
El editor vio el filón desde el primer momento, y se limitó a enviarle un cheque de 8.000 dólares con una sola condición, que cambiase el título de la novela, que por aquel entonces era “Mañana será otro día”. Lo curioso del asunto es que el editor quiso cambiar una frase que a la postre sería un éxito en el cine y que hoy en día todo el mundo recuerda.
Ella procede de un estado de Georgia, por eso afronta en la novela el punto de vista sureño. Habla de una cultura y un modo de vivir refinado, ya extinto. Las grandes plantaciones de algodón, una esclavitud con algún que otro derecho, unas damas muy pudorosas, y alguna delicada flor con espinas entre el medio de tan recatada dama, se trata de Scarlett O´Hara. Digo flor con espinas, porque Escarlata era una joven adorable pero orgullosa y de muy mal pronto. Es curioso como Vivien Leigh se hizo con el papel, es curioso porque era un papel codiciado hasta decir basta. Optaban a él, actrices de la talla de Carol Lombard, (Mujer del propio Clark Gable), Bette Davis, que venía de hacer un papelón en Jezabel, Katherin Hepburn, vamos que Vivien se peleaba con unas cualquiera. Olivia de Haviland que al final quedó con el papel de Melanie Huton no estaba en mente del productor, pero he aquí una de las paradojas del cine y del humor, la actriz que estaba haciendo las pruebas para el papel era Joan Fontaine, la hermana de Olivia de Havilland, pero parece que no gustó al propio Selznick. Ella se marchó airada diciéndole que para hacer el ganso llamase a su hermana Olivia. Pues la venganza se sirve en plato frío, sobre todo cuando el chef es Selznick. Olivia pudo pujar por el personaje de Scarlett, pero aunque Selznick era vengativo, no era un loco. Olivia tenía caché de estrella.
Hay que darse cuenta de que el personaje de Scarlett, sería el personaje femenino de la década. Y todas las que optaban al pepel quedaron con cara de bobo cuando descubrieron que le daban el papel a esta britanicucha que comenzaba a dar sus primeros pasos en el cine. La verdad es que Vivien Leigh apuntaba buenas maneras en el teatro, pero la única razón por la que fue elegida por David O. Selznick, fue por la encarecida recomendación de George Cuckor, que era el primer director contratado para esta película, algo que cambiaría, teniendo en cuenta de que el productor del que hablamos es un celoso de la perfección y tenía una fijación enorme en hacer de este proyecto la piedra angular de su trabajo.
Tal fue el celo en la producción de David O. Selznick, que puso detrás de las cámaras a cinco directores, aunque en realidad, el que figura en cartel es Victor fleaming. Sam Wood, Val Lewton, Ben Hecht, hasta George Cukor, (hacedor de películas como “Luz que agoniza”, “Vivir para gozar”, “Historias de filadelfia”, etcétera) pasaron detrás de las cámaras. En realidad se puede deducir que es una película de las llamadas obras de productor, donde mandaba la inversión y el espectáculo. Había un buen guión adaptado de una buena novela, así que para David, el problema de la dirección era de inferior rango. Todo debía estar preparado para el mayor espectáculo del cine.
O. Selznick, era un tiburón de las finanzas, y de él fluyó la primera campaña encubierta que se recuerda en hollywood. Hizo un casting real entre aquellas estrellas del momento ya citadas en esta reseña, pero al mismo tiempo convocó un casting público de más de 1400 aspirantes, que atrajo mucho revuelo entre la prensa. Las actrices famosas sabían que el casting público nunca se llegaría a hacer efectivo, con lo que no contaban era que una joven desconocida para hollywood se haría con el papel a costa de ellas mismas. Ahora entendéis mejor porqué se les quedó esa cara de tontas. Ellas muy dignas habían declinado el papel por distintas razones. Bette Davis, no creía que pudiese representar un rol tan joven y además venía de hacer Jezabel. Las poses quedaron muy bien, pero sabe Dios lo que les pasó por la cabeza al ver que los derechos de la película valieron 50.000 dólares y la cinta recaudó más de 400 millones de dólares de la época.
O. Selznick invirtió tres años y pico en preparar la película y encontrar a los actores idóneos. Fue tan duro y agotador, que aún no estaba confirmada Vivien Leigh y comenzó a grabar varias escenas con extras, donde se supone que los sujetos estaban lejos de cámara o de espaldas, como por ejempo la escena del incendio, donde O. Selznick había hecho “King Kong” y años más tarde se grabaría la trilogía de “Regreso al futuro”. Ahora esos estudios están consumidos por las llamas, ocurrió hace unos años, una historia en imágenes, tristísimo.
Otra de las anécdotas que tiene esta película y la gente no la conoce, bueno, en parte sí, porque es historia del cine y de los Oscars, pero muy poca gente sabe de los precedentes. La verdad es que es bastante sentimental y dulce, por lo que tiene por remisión en cuanto a las injusticias de la vida. La actriz Hattie McDaniel, la que encarna el papel de chacha, “Momy” la sirvienta negra, que no pudo ir al estreno de la película en el estado de Georgia, por las leyes que imperaban en aquel entonces y por la corriente (W.H.A.S), ya sabeis, blancos, anglosajones, bla, bla, bla. Episodios oscuros que no merece la pena dar bombo. Lo bueno de la historia es que ganó la estatuilla en la ceremonia de los Oscars, convirtiendose en la primera actriz de raza negra en hacerlo. Fue un orgullo, porque sus padres fueron esclavos, y en una generación Hattie pasó a ser uno de los personajes más queridos de Hollywood.
Quizás, el actor que menos destaque sea Leslie Howard, porque la verdad, es que él mismo no estaba seguro de poder afrontar el papel de jovenzuelo que se va a la guerra. Por aquel entonces ya no era un niño y tuvieron que camelarlo con que podría producir alguna película, era una de las ilusiones del actor. Después de esto se prestó a mucha clase de potingues y maquillajes. El resultado de su indecisión, repercute en el papel, porque nadie entiende que Scarlett pudiese estar enamorada tan apasionadamente de un hombre tan soso.
Con respecto a Clark Gable, la verdad es que se cabreó cuando David O. Selznick hizo un trato con la metro por sus servicios sin contar con su persona. La verdad es que del trato no podemos decir que le haya salido mal del todo.
A todo esto, como buena película mítica, sus protagonistas no se llevaban bien, tanto es así que, Gable injería cebollas antes de cualquier escena con beso a Vivien.
La academia de Hollywood premió la obra con 13 nominaciones y 8 Oscars: mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor guión, mejor actriz secundaria, mejor dirección artística, mejor montaje, y mejor cinematografía a color. Fue una sorpresa que Clark Gable no ganara el Oscar al mejor actor
Esta película sigue subyugando a los que la visionan. No es extraño. En ella seguimos encontrando caballerosidad y belleza, lucha y supervivencia y, muy especialmente, amores desesperados. Seguramente, no se puede pedir más. Seguramente el cine y Hollywood no están dispuestos a hacer un proyecto tan titánico como este. Podemos concluir diciendo que el tiempo se llevó, al fin y al cabo no es tan importante, porque mañana será otro día.
Quizás una última oportunidad de redención para un artista, sin duda uno de los más grandes, y como no podía ser de otra forma maltratado como la mayoría. En la persona de Chaplin, más si cabe porque había llegado a ser un Dios de hollywood, o si no, poco le faltó para que lo subiesen a los altares del celuloide. La maldita caza de brujas también tuvo que ir a por él, como símbolo que había de caer. La lista negra era muy grande pero Charles Chaplin resultaba una pieza codiciada y ejemplarizante.
Hubo ciertos aspectos que no le ayudaron en nada, como por ejemplo, ser un emigrante inglés, nacido en el barrio londinense de East street. Era hijo de artistas de music-hall. Su padre, alcohólico, murió cuando apenas chaplin contaba con 12 años. Se fue con su madre que fue mermando paulatinamente su salud hasta padecer de esquizofrenia. Para colmo, la madre de Chaplin era de etnia gitana “Romanichel”, procedente de Romanía, y probablemente su padre también si tenemos enguanta la endogamia de esos colectivos. Digamos que era carne de cañon para la prensa pro McArthur, de hecho, se ensañaron con él al insinuar primero y acusarlo después de que, vamos, le gustaban los niños con sal o sin sal. Ya me entendéis, que no sólo acusan a Michael Jackson.
Así las cosas, Chaplin atravesó en esos momentos, quizás, los días más duros de su carrera e incluso de su vida, porque los ataques de la prensa no estaban del todo injustificados. Se sabía de siempre que Chaplin fue un mujeriego, de hecho se casó no una, ni dos, ni tres, sino cuatro veces, y generalmente con cónyuges mucho más jóvenes que él. Alguna de ellas se hizo estrella con él, con la consecuente coletilla de pensar que le pagaban los favores con sexo, o el caso de su última mujer Oona Chaplin, a la que le llevaba 36 años, madre de Geraldine Chaplin, también actriz.
Con todo esto quería decir que estaba metido en un buen jaleo y fue invitado a marcharse de Estados Unidos no de muy buena gana. Y entre todo este follón quería volver a hacer una película de denuncia social. El hombre se enamoraría de una joven Claire Bloom, que apenas contaba con 18 años y la hizo protagonista de Candilejas. De esta forma se disponía a matar dos pájaros de un tiro, por una parte dejaba clara su impronta delante de sus detractores y por otra pretendía dejar su legado artístico.
Para mí, sin lugar a dudas es la película más autobiográfica que he visto nunca. Trata de la vida de un cómico que siempre se las ha ingeniado para hacernos reir, pero que ahora está en horas bajas. Solo actúa en bolos de segunda, y eso, porque la gente le tiene verdadera lástima recordando lo grande que había sido. Incluso él mismo comprende esto y se da a la bebida. Pero justo en el peor momento conoce a una joven artista que le da cautiva y a la que ayuda a tener esperanza y posibilidades en su futuro y su talento, cosa que el ya había perdido ya hace tiempo.
Otro de los aciertos a seguir, a mi modo de ver, es la inclusión en la película de Búster Keaton, el otro gran titán del cine de humor. Es un gesto muy significativo y cargado de nostalgia emotiva. Por varias razones, en el fondo, Chaplin y Keaton siempre se llevaron bien, no sé porqué, es de esas cosas raras, que ocurren de vez en cuando en la vida. Es cierto que pese a la primera época de rivalidad taquillera, luego sus vidas se fueron cruzando en los abruptos abismos de la vida, pero curiosamente cuando uno estaba arriba, otro estaba abajo, con lo que no había razón para la suspicacia. Cuando Chaplin aceptó generosamente contratar a Keaton, este, estaba acabado y necesitaba el trabajo realmente para sobrevivir. Mientras que chaplin estaba en la cumbre incluso con el cine sonoro, como por ejemplo “The great dictador” (el gran dictador), Keaton no fue capaz de adaptar su humor a las nuevas claves cinematográficas y malvivía representando sus gags en locales inferiores, salas de teatro y demás. Esporádicamente salía en alguna película, pero de soslayo y haciendo de poco más que de figurante con frase. En “El crepúsculo de los Dioses” de Billy Wilder, aparece hechado una partida de cartas con Norma Desmon interpretada por Gloria Swanson, en lo que parecía una partida de viejas glorias ociosas y acabadas dedicandose a hacer cosas propias de unos jubilados como en realidad eran, lo eran para el cine. Eso es durísimo, y en eso radica la genialidad de su director, Cecill B. de Mille. También aparece en “la vuelta al mundo en 80 días” pero en calidad de revisor de un tren atacado por los índios. Para llegar a ese punto, Keaton debió pasarlo realmente mal. Chaplin sabía de esta situación y le dio el papel, para que en cierta manera se reviindicara como artista y no una estrella caida en desgracia por la cual nadie paga un duro y solo tiene caché para realizar apariciones como extra de lujo Curiosamente, candilejas fue un punto de inflexión en la vida de ambos puesto que ha supuesto un relanzamiento de la carrera de Keaton, o al menos le ofreción la posibilidad de ir encadenando trabajos posteriores, y fue el comienzo del fín de Chaplin. En esta película se notó la buena relación entre ambos, parece una de esas historias tiernas, pese a que comenzaron con unas rivalidades terribles en su juventud, han sabido comprenderse y admirarse como artistas. Chaplin creía que emprendía su último viaje, que le cerrarían las puertas del cine y quiso contar con un viejo camarada que atravesaba por la misma situación o peor. Chaplin sabía que debía dar esta oportunidad a Keaton para que también él limpiase su nombre.
Pese a esto, los dos tenían un ego desorbitado, prueba de ello es que Chaplin recortó en montaje una escena de su compañero, porque llegaba a eclipsarle en pantalla. Los dos hacían reir con estilos distintos y la verdad es que a mi me gustan por igual, aunque claro, uno no puede ser fan de los dos, siempre se hay que decantar por uno. Yo diría que si me tengo que decantar por artísta, me decanto por Chaplin, pero si me tengo que decantar por humorista, lo haría por Keaton. Ha sido capaz de generar un humor más fino, no tan caricaturizado como Chaplin.
Algo que nunca le será perdonado a Chaplin es que pese a que recortó en montaje parte del trabajo se Keaton, bien sea por necesidades de guión o por un ego superlativo, porque amigos eran, pero la vaca por lo que vale, no tuvo el detalle de poner en letras grandes en los títulos de crédito a Buster Keaton, lo ha puesto en also starring, que viene siendo un rol secundario. Es verdad que era un rol secundario, pero era una oportunidad única en la que aparecería con su amigo en la gran pantalla, y quien sabe si por última vez.
Después de todo este tiempo, ¿Quién sabe?, quizás Chaplin se había vuelto más arisco o prentendía pagar menos a los actores, porque hay que recordar que lo estaban echando de Estados Unidos, y en cierta manera el ya se sentía como otro norteamericanos más. El caso es que el dinero no llegaba, porque el fisco estaba encima de él y le obligaba a pagar cantidades desorbitadas, era una de las formas que tenía la caza de brujas para echar disimuladamente a la gente del país. De hecho Chaplin fue a juicio por creer que esas cantidades eran injustificadas. Logró pagar menos pero a cambio supo que no volvería a pisar Estados Unidos. El hecho es que fue obligado a embarcar en medio de la noche, a las cinco de la madrugada rumbo a Inglaterra. Solo volvió a recoger un Oscar especial del que hablaré al final, porque tiene su intrahistoria. Ese viaje relámpago fue de 24 horas, no le dejaron más.
En esta cinta, Chaplin, hace gala de sus reflexiones más profundas como cómico y artista. Toda la película resulta ser una parábola sobre el éxito, sobre un estatus efímero que al fin y al cabo termina por desvanecerse entre brumas, así muy disimuladamente. También habla sobre la busqueda de la felicidad, ya muy presentes en las películas de chaplin, con Charlot. Aunque este vagabundo no pudiese alcanzar sus metas en muchas de sus historias, siempre concluían en final felíz, cosa que no pasa en Candilejas. Si deja un buen regustillo en cuanto a que has presenciado una historia contada desde el corazón y para el corazón en la que no han tratado de engañarte, porque en definitiva los personajes vivían como los actores reales. Es una película que nos llena de vida, de amor por el arte y por sus gentes, que han dado su existencia para provocarnos una sonrisa. Es nostálgica en cuanto a que establece una parábola generacional por un mundo que toca a su fin, una era que se desbanece en el recuerdo y da paso a otra nueva forma de entender la vida, el cine y el espectáculo.
Era capaz de poner en escena la condición humana a través de estos artistas de vodevil y hacer espectáculo de ello. Ha resumido el alma del cómico. El gran cómico se alimenta de los momentos más trágicos, un gran cómico es aquel que sufre y es capaz de reirse de su propia desgracia y condición. Si te ries incluso en los momentos más difíciles, serás capaz de hacer reir a cualquiera.
Por curiosidad, lo del oscar que recibió Chaplin fue en 1973, por la banda sonora de Candilejas, y direis que estoy equivocad, que Candilejas se estrenó en 1952. Si, es cierto, se estrenó en 1952, y mismo en España se estrenó antes que en Estados Unidos. En Estados Unidos se estreno en 1972 por primera vez, por la condición política que atravesaba Chaplin con la caza de brujas, con lo cual recogió el premio en la ceremonia del 73 en los Ángeles, gracias al colectivo de Hollywood que avogó por él, pero no pudo más que conseguir un día.
Para terminar, por último quedarme con la escena final que resume toda la película y la lanza hacia el futuro aduciendo que el espectáculo debe continuar. Tal era la generosidad de Chaplin para el arte, que sabía que su tiempo tocaba a su fín, pero ponía su confianza en el arte.
“Un peliculón como la copa de un pino” Emilio J. Pazos Brenlla.
“El fracaso no es lo importante. Para lo que en verdad se necesita coraje es para reírse de uno mismo y hacer el ridículo”. Charles Chaplin.
Puede que nunca se realice una película mejor, si hay que resumir el séptimo arte en una sola película, de mis labios saldría la palabra Casablanca.
Quizás no sea el film más técnico, ni el más pretencioso, ni el más espectacular de la época. Pero siempre ha conservado un halo de misterio, de atmósfera envolvente, de transcendencia, de romanticismo y no lo digo por la relación de Bogart y Bergman, si no por el sentido más amplio del término, donde el altruismo de los dos derrumba su relación pero nos deja un icono del amor eterno para toda la humanidad.
Estoy por decir que Casablanca no es la mejor película en ningún apartado, pero es la mejor de la historia, para mi gusto. Es una película como dice la expresión: "Aprendiz de todo, maestro de nada". Michael Curtiz, plasma un decálogo de buen cine, sin extridencias, pero que a la contra convierten al film en inolvidable. El guión, debe de enmarcarse en uno de los diez mejores de la historia por como modela los personajes y les quita toda la miga en unos diálogos cargados de ácido corrosivo. Bogart parece haber nacido para interpretar este papel, yo no creo que el destino esté predeterminado, pero en este caso haré una ligera omisión de mi norma para afirmar que en ese casting se debieron de alinear todas las estrellas del cielo. Hasta yo he soñado alguna vez llamarme Rick y regentar al estilo Bogart, un café en algún lugar exótico perdido por el mundo.
Con lo duro que sería vivir la vida de rick, que es un perdedor, él lo sabe. Ha estado con una mujer bellísima que le ha destrozado el corazón y que lo ha abandonado en su apática soledad. Se marcha lejos para olvidar el pasado, nada menos que a Casablanca. Convive con otro grupo de personajes perdedores, forman a mi modo de ver una panda que se alimenta de su autocompasión. Cuando de repente, la mujer que representa el anhelo de una vida mejor, vuelve a hacer acto de presencia en el momento en que este aun estaba recomponiendo los trozos de su maltrecho corazón. Es más, mucho más duro si cabe, porque tendrá que ver como se vuelve a escapar de sus brazos. Él comprende que ella siempre preferirá a un héroe de novela, noble, capaz de morir por sus ideales, mientras que él aunque la ame con locura, a sus ojos siempre será un cínico de buen fondo. Entra en razón y se sacrifica cual cordero degollado porque comprende que no es capaz de darle a su amada lo que busca. En cambio, para mi y para toda la humanidad, será un héroe como lo fue Cyrano de Berguerac, que sabiendo que su vida va a estar carente de amor, vacía, es capaz de recomponer lo que queda de él e intenta vivir.
Dentro del aparatado técnico, podemos calificar esta película de portento, puesto que con el guión medio escrito, se empezó a rodar. Hay una pequeña anecdota que se refleja en la pelícuala cuando en dun diálogo se pregunta como terminara la historia, y otro responde que se lo dirá cuando acabe. La interpretación de Ingrid Bergman es portentosa cuanto en tanto el director le daba la consigna de que mirara con expresión indiferente a Rick y a Victor Lazlo, a mitad de rodaje, no se sabía con quien se iba a quedar. Al final, Michael Curtiz apostó por Bogart, y acertó de pleno al colocarlo como protagonista épico de esa historia de renuncia por amor.
Es de alabar de Curtiz, que teniendo esos inconveninetes acabase forjando una película de leyenda con esa aurea especial. Es la película preferida de Woody Allen, le hizo un homenaje en su película “Sueños de seductor”, donde un personaje aquejado de cien males y alergias aspira a ser un heroe romántico como Bogart en Casablanca.
Además de todo esto, la película mantiene el formato de panfleto que pretendían los productores del estudio cuando se diseñó en 1942, en plena segunda guerra mundial, allá por la batalla de Stalingrado, y aún quedaban tres años de guerra más. La forma de hilar la historia de amor con el discurso antibélico o antinazi, como prefirais, es de una factura sublime. El resultado se aprecia hoy en día, porque la película resistió el paso del tiempo por la gran trama de amor no con trágico desenlace. Si tuviesemos que sotener el criterio fílmico del antibelicismo, esta pelicula nunca pasaría a la historia del cine, sin embargo, no os quede duda que para la época era uno de sus grandes reclamos.
Vereis, en el hollywood de la época, había leyes estatales que controlaban los grandes estudios, era una especie de censura, y en este caso, al tratarse de una película de temática política, la administración de Roosevelt “Ofice of War Informatioen” impuso algunas restricciónes al guión que obligaron a los tres guionistas que tenía Curtiz a reescribir el esbozo de guión. Eso era un caos total. Una unión de despropósitos. El esbozo parte de una adaptación de una obra de Brodway que no llegó a estrenarse que se titulaba “Everybody comes to Rick´s” (todos vienen al café de Rick) de Murray Burnett y Joan Alison.
Conseguir unir todo esto con esa solvencia, y si tenemos en cuanta que hasta la mitad de la grabación no tenía ni el guión terminado, comprenderis como yo y como la crítica especializada, que esta película ha sido parida con mucha profesionalidad, mucha astucia, mucha suerte y mucho amor. No es una película cualquiera.
Desde luego esta película es inolvidable, un monumento al cine, al amor y a unos valores que hoy en día han caido en deshuso.
La partitura de Max Steiner, es, no sé, me faltan los calificativos. Hay gente que no ha visto la película, sin embargo es capaz de tararear perfectamente el "As time goes by". Sam (Doodley Wilson) es el pianista y "crooner" de Rick en Paris y Casablanca.
Es una enorme mezcolanza también, de frases míticas que quedaron en el inconsciente colectivo de muchas generaciones de cinéfilos.
Peter Lorre: Me desprecias, ¿verdad?, Rick
Bogart: Si alguna vez llegase a pensar en tí... Seguramente.
"Tócala otra vez, Sam"
"Siempre nos quedará París"
En definitiva, no queda más que decir: "Hollywood, tócala otra vez".
Bueno, si hay un director de escesos en todo lo que hace, en la tenacidad y los métodos para conseguir los sueños y metas de su carrera eses es Werner Herzog, y buena prueba de ello es esta asombrosa película.
"Impresionante aventura (...) Imprescindible" (Fernando Morales: Diario El País).
Para empezar, cuando nos referimos al personaje principal de la cinta, hablamos de un megalómano de la música, que haría cualquier cosa que fuese necesaria para cumplir sus sueños. Un seguidor de la ópera casi enfermizo, que es capaz de llevar a un barco entre canal y canal, por el medio de una montaña, con todo lo que eso supone. Deforestar, contratar a un ingente número de obreros, medidas de seguridad de risa por no decir inexistentes. El argumento es demencial, pero es que el actor que le da vida es un experto en esto de la demencia, se llama Klaus Kinski. Pues en la realidad, Werner Herzog, lo hizo. Quería dotar a la película de una potencia visual real, podría haber utilizado maquetas y miniaturas como habían utilizado otros tantos genios, pero Herzog siempre ha sido un soñador en ese sentido... y arrastró el barco por el monte. No me extraña que le agradara tanto el proyecto, más si cabe después de haber visto “Aguirre, la cólera de Dios”, donde ya había tratado con la locura y las obsesiones de un hombre. El hombre que interpreta a los dos personajes, curiosamente es Klaus Kinski, por el que Herzog siempre ha sentido una relación profunda de amor-odio.
Es difícil catalogar esta relación entre director y actor, puesto que pese a sus diferencias, Kinski era un intelecto afín a Herzog, de hecho han participado en cinco películas juntos y son la mejor muestra de ambas carreras. No obstante KinsKi conoció a Herzog cuando este aun era un niño en una pensión de Munich. Quizás eran dos personas que se entendían pero no podían vivir juntas. Bién es cierto que Klaus Kinski siempre ha tenido mala fama y mala prensa, en este sentido. Era un mujeriego empedernido, (para más señas su biografía se titula “Yo necesito amor”) y un hombre de muy dudosos modales, eso sí, muy culto, uno cosa no quita la otra. En muchas ocasiones criticó a Herzog por sus idas de olla y por su forma de actuar, sobre todo en esta película, a la hora de poner la vida de mucha gente en peligro. La muestra más palpable de lo que pregonaba Kinski sobre Herzog está en sus memorias editadas precisamente en España en 1988 bajo la línea editorial “La sonrrisa vertical”. Dice cosas interesante a parte de las putas con las que se acostó, que acepta trabajos por dinero y aún así rechaza papeles de directores famosos. Rechazó trabajar con Kurosawa en “Dersu Uzula”, con Spielberg en “En busca del arca perdida” aduciendo que el guión era Fucking shit, traducido sería una puta mierda. Bueno, pues si esto os parece gordo, las mejores perlas se las dedicó a Herzog: “debería partirle los dientes a puñetazos","fanfarrón","apesta","me da asco","¡que lo tiren vivo a los cocodrilos!","¡Que las grandes hormigas rojas se le meen en los ojos y se le coman los huevos y las tripas de por vida!”[...]“Es un individuo miserable, se me pega como una mosca cojonera, rencoroso, envidioso, apestoso a ambición y codicia, maligno, sádico, traidor, chantajista, cobarde y un farsante de la cabeza a los pies. Su supuesto "talento" consiste únicamente en torturar criaturas indefensas y, si hace falta, matarlas de cansancio o asesinarlas. Nadie ni nada le interesa, a excepción de su penosa carrera de supuesto cineasta. Impulsado por un ansia patológica de causar sensación, provoca él mismo las más absurdas dificultades y peligros y pone en juego la seguridad e incluso la vida de otros, sólo para después poder decir que él, Herzog, ha dominado fuerzas aparentemente insuperables. Para sus películas echa mano de personas poco desarrolladas mentalmente a los que puede manejar a su antojo (¡y, supuestamente, hipnotizar!), y a los que paga un salario de hambre, eso si les paga. El resto son tullidos y abortos de todo tipo, a fin de parecer interesante. No tiene la menor idea de cómo se hace una película. Ya ni intenta darme instrucciones. Hace tiempo que ha renunciado a preguntarme si estoy dispuesto a llevar a cabo sus aburridas chorradas, ya que le tengo prohibido hablar.”
Pues, la verdad es que a simple vista no se quieren mucho, y es que Herzog siempre ha llevado un diario con múltiples anotaciones, sobre todo de las películas. Kinski siempre ha estado receloso de esas anotociones, cuanto más si son amigos desde la tierna infancia del director. Herzog, aunque comprendía a Kinski, no podía nunca controlar lo incontrolable. De esos diarios hizo partícipe a Claudia Cardinale, gran amiga de los dos y la actriz protagonista de esta cinta.
Años más tarde, después de la defunción de Kinski (1991), en 1999, Werner Herzog, estrena una película documental titulada “My best friend” (Mi mejor amigo), que en España se tituló “Mi enemigo íntimo”, Herzog, con la ayuda de Claudia Cardinale, explican la difícil relación entre el director y el actor. En ese documental hay momentos realmente duros y difíciles, donde los dos se amenazaban de muerte y otros donde eran tan amigos. Herzog cuenta que ayudó a Kinski en su biografía, con un diccionario para encontrar insultos ya que Kinski le confesó que todo el mundo sabía que se llevaban como el perro y el gato y que la única forma de vender la biografía sería hechando pestes del director. No obstante también hay momentos en que pretendía prender fuego a la casa de Kinski, pero el pastor alemán de este, lo impidió.
No sé que tiene de mítico o de verdad, lo que sé es que estes dos no se aburrían y se soportaban como podían. En el fondo Kinski, si no fuera tan tozudo y fuese de trato mas sencillo estaríamos hablando de uno de los grandes de todos los tiempos, y eso Herzog lo tenía muy presente, quizás por eso lo soportaba mejor.
Hay una anécdota impagable en esta película, y es que un jefe de uno de los pueblos indígenas, tenía unas frases en la película. Imagínaos como tenía que haber sido el comportamiento de Kinski, cuando sin entenderlo del todo, el jefe del poblado se ofreció al director para asesinar a Klaus Kinski.
Bueno amigos, voy a hablar de otra película de excesos y no precisamente del presupuesto. No es que me apetezca especialmente en esta época hablar de filmes e historias rocambolescas, pero hace ya algún tiempo que no pongo ningún western.
Cuando se habla de “Duelo al sol”, normalmente se suele atribuir su factura a King Vidor, pero poca gente sabe que esto es una trola de proporciones considerables, puesto que King Vidor, fue sólo uno más de la alta terna de directores que pasaron por el proyecto. Detrás de todo esto estaba la alargada sombra de David O. Selznick, de la que ya adelanté en anteriores entradas. Este magnate de la industria hollywoodiense, era una persona de fuertes convicciones, y esto le llevaba a actuar de forma tiránica en las producciones, aunque no siempre supusiese la opción más acertada. Hay un caso bastante gráfico, lo ampliaré cuando hable de “Lo que el viento se llevó”, pero puedo adelantar que O. Selznick, en su afán por la perfección empleó tres años solamente para encontrar la pareja de protagonistas ideales. Tres años para conseguir a una terna que por lo demás eran estrellas de la época, esceptuando a la joven Vivian Leigh. Bien, el caso es que las exigencias del productor incentivaron que William Dieterle abandonase el barco nada más subirse a él. Además de él pasaron más personas, casi siempre del círculo cerrado de O. Selznick, directores artísticos de proyectos anteriores, marionetas que el productor podía manejar a su antojo. Luego llegó King Vidor, un director de peso, que podría dar un giro al proyecto, o al menos una dirección fija. Pero las contínuas intromisiones del devandito productor y la insufrible actríz protagonista (Jennifer jones, novia del productor. Hay películas que se hacen por amor al arte y otras por amor a su novia. O. Selznick quería el lucimiento de Jennifer Jones) hicieron que el proyecto llevase otros derroteros con otros sendos directores. Menos mal que Jennifer demostró su talento en la cinta y posteriormente.
Es verdad que la fima de la película la lleva King Vidor, pero yo la califico como película de productor. Como Vidor no se conformó con ser una simple marioneta, O. Selznick se conformó con que la película llevara varias facturas. Eso se nota en ciertas partes del fime, donde los actores no acaban de convencer. Lógico, yo tambíen tendría la mente en otro sitio y no sabría muy bien que hacer cuando cada día que empieza el rodaje me encuntro con un director distinto que quiere una cosa distinta, y además, el director que graba la escena no es el director con quien la habías preparado.
Sin embargo y gracias a Dios, era un gran reparto lleno de estrellas, unas consagradas como Lionel Barrymore, que el pobre ya se había quedado en silla de ruedas también en la realidad, Lilian Gish, diva del cine mudo y fetiche de David wark Griffith, anterior magnate y precursor de la técnica en el cine mudo. Joseph Cotten, que ya se había hecho un nombre trabajando con Orson Welles en Ciudadano Kane y el cuarto mandamiento. También había estrellas emergentes de la talla de Gregory Peck, y la nombrada Jennifer Jones, pero en este último caso, su brillo ha sido efímero.
Las faltas de esta película pivotan alrrededor de los cambios bruscos de ánimo de los protagonistas, y de situaciones que en determinado contexto no tienen una réplica emocional adecuada, fruto del devenir del proyecto. Pero hay más, esta forma barroca de comportamiento, este tormento que sufren los protagonistas ya estaba implícito en el guión original, y se usó por usar una fotografía recargada, con colores muy dominantes que hagan aflorar los sentimientos más recargados. El problema viene cuando a los sucesivos directores no tienen la oportunidad de cambiar el negativo con el que se rueda la película, con lo que siguieron más o menos la misma línea hecha pro “O.Selznick”.
Para dar una idea más apropiada de David O. Selznick, basta con decir que este era un proyecto anterior que tení la RKO, sólo les faltaba una actríz de rasgos hispanos para acometer el papel de Perla, así que la RKO, le pidió al productor a Jennifer Jones. O Selznick leyó el guión y se hizo con los derechos de la película para manejarla a su antojo. El hecho de que un productor solamente le disputara un proyecto con una productora entera, o se lo comprara, me da igual, solo por complacer a su novia, os da una idea de la influencia que ejercía este hombre en la industria.