miércoles, 26 de mayo de 2010

LOS MEJORES DIRECTORES_PARTE_3



CLINT EASTWOOD

Introducción

Clint Eastwood renace de sus cenizas cual ave Fénix para demostrar su valía y su enorme talento ahora en su etapa madura, y no lo digo por que justo coincida el estado de madurez con la madurez artística, que por lo demás es lógico y natural, si no porque aunque ya lleva manifestando su capacidad desde hace unas cuantas décadas, es ahora donde confluye crítica y público.
Pues sí, personajes como Eastwood, hoy adorado por todos los críticos y cinéfilos del mundo, ha tenido sus más y sus menos, pues los que ahora le suben a un pedestal en otro tiempo lo defenestraban hacia los abismos.
Este dato es importante, puesto que primero, mucho neófito no conoce muchas de sus películas y segundo, es una forma de hacer justicia a una carrera y trayectoria inmensa, conjugando todas las labores de productor, actor y director, y nos da la talla real de este verdadero artesano del cine.



 Él siempre ha sido consciente de esa diferencia que existía entre lo que mostraba como actor o persona de lo que el público luego le entregaba en forma de feedback. Simpre ha sido una persona consciente de su trabajo y de sus limitaciones, aunque de alguna manera, intentó e intenta por todos los medios satisfacer a todos los públicos. Desde el principio de su carrera se le achacó el hecho de ser una estrella falsa, es decir, emerger de la nada, tan sólo por aparecer en una trilogía de western de cariz rústico y violento que incluso muchos de los ciudadanos americanos detestaban, pues significaba la muerte del western noble que habían diseñado, los buenos contra los indios, o los buenos contra unos indeseables bastardos que acometían vilezas de muy baja calaña. No estaban preparados para la bofetada que supondría el Spaghetti Western. La fórmula del Spaghetti, ya no contemplaba la honrra, las buenas maneras, la justicia, etc… Lo que hacía era presentar a unos cuantos perros sarnosos que se mataban entre sí por un puñado de dinero, sin principios, sin ambajes, sin pelos en la lengua. Todo esto simbolizaba para la sociedad puritana de Estados Unidos (por aquel entonces la parte del Este, la que tenía más dinero y “pensamientos más elevados”), una buena manera de pasar el tiempo, pero no le otorgaban ningún valor artístico. En el medio Oeste, también eran puritanos, o incluso más purtitanos, pero eran más campechanos y menos educados, por lo que el contexto violento no fue un gran escollo. El hecho es que las películas de la trilogía del dólar, (“Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio” y “El bueno, el feo y el malo”) fueron un éxito de taquilla rotundo en todo el mundo, pero aún así, Clint Eastwood segía siendo para la crítca especializada un simple actor (no tenía por qué ser bueno) que ha dado con un filón cinematográfico, pero que ni mucho menos se le puede considerar un buen actor o un artista. Eastwood, comprendía este roll, pero no se conformó, y luchó y aún está luchando por quitarselo de encima, porque si es verdad, que Clint Eastwood, ya es una marca registrada, es un icono del Western. Hoy día a un niño o un joven, le hablas de Eastwood y te dirán: Rubio, sombrero, alto, cigarros a la mitad, escupir y punto, perdón, y poncho.
Es curioso, pero en una entrevista que ofreció Eastwood a la revista Playboy, diez años después de su marcha a Italia para rodar la trilogía de Sergio Leone, relata como de la nada y la improvisación, nace toda una mitología. La entrevista dice lo siguiente:
“Fui a Mattson, una tienda en Hollywood Boulevard, compré unos Levi´s negros y los metí en lejía. Las botas, las espuelas, las cartucheras vienen de (Rawshire). El sombrero es de Santa Mónica y los cigarrillos negros los compré en Beverly Hills. En cuanto al Poncho, lo compré en España”



Es verdaderamente difícil superar todas esas imágenes, no todas halagüeñas, no encasillarse y caminar hacia delante, hasta conocer el éxito en los días presentes. Veremos a continuación la vida y obra de Eastwood, me voy a parar más en su vida que en sus películas porque en la otra entrada de directores está Kubrick, que tiene pocas películas, la filmografía de Eastwood, entre actor y director es muy extensa, y lógicamente no acabaría hasta el 2011.



PRIMEROS PASOS.

Clint Eastwood nació el 31 de Mayo de 1930 en San Francisco, California, en medio del periodo cáustico del crack de la bolsa de Nueva York del año anterior. De ascendencia inglesa por parte de padre y holandesa por parte de madre, no pasó muchos problemas, o por lo menos no se vio echado a los caminos como muchos agricultores en esa época.
En la adolescencia se presentaba como un joven alto, espigado, y muy tímido, introvertido, cosas de la vida, un poco alejado de su imagen como actor. Lo cierto es que de joven, Eastwood no mostró una fiebre por el mundo del arte dramático, sí, había actuado en algunas de las obras del instituto, pero profesaba más pasión por la música country, y por el Jazz. De hecho, se enamoró de Charlie Parker, cuando lo vión entre muchos otros en un concierto. No es casualidad que años después hiciese el biopic “The Bird”, sobre nombre con el que apodaban a Charlie Parker.



He aquí que su vida se quería orientar por los caminos de la música, pero no sé si la providencia, como siempre, le hacer rectificar y le da una bofetada que lo aparta de su propósito inicial. El quería estudiar música, la idea era ir a Seattle, pero la guerra de Corea arruinó todos sus proyectos, pues tenía que hacer la instrucción militar.
Dentro del ejercito coincidiría con muchos actores que viendo su porte y estilo le recomendaron que se encaminase por el arte dramático, por que en el starsistem de Hollywood de la época, sólo tenías que ser un guapo galán con alguna que otra noción de interpretación. Por otra parte, así comenzaron los grandes galanes, actuando y recibiendo clase de interpretación. Casos famosos: Gary grant y Marilyn Monroe.
En 1954 hace unos screen test (pruebas de pantalla) para la Universal, de las que queda horrorizado y todo se le viene encima. El muy cazurro andaba haciendo giños de ojos, cosas raras y demás tonterías de la época, que cuando se vio en pantalla como es lógico y normal, más que un galán seductor parecía un galán cómico haciendo el gilipollas. La experiencia lo avergonzó tanto y más con su carácter tímido, que en lo sucesivo actuará de forma minimalista.
La prueba no fue de todo un fracaso, el estudio de la Universal lo contrató por poco más de un año. No consideraban que tuviera mimbres de buen actor, sin embargo tenía percha y servía para adornar películas. Además Clint estaba contento porque recibía dinero y entraba en un proyecto para quitar nuevos talentos en el que tenía clase todos los días, ejercicios y deporte.
Su contrato le permitió aparecer en algunas películas y foguearse, pero más bien los roles que tenían eran pequeños y muchas veces, hasta deprimentes. Imaginaos como eran los papeles que hasta llegó a ser la réplica de “La mula Francis”(La mula que hablaba). No obstante, no todo fue deplorable, tuvo la oportunidad de pasearse por los estudios, ver los métodos de acción de los directores y los diferentes actores, además, Eastwood siempre fue muy curioso y un trabajador incansable, con lo que también le exprimió su jugo positivo a esta situación. Sí, amigos, los comienzos siempre fueron difíciles, hasta para Clint Eastwood.




CONSOLIDACIÓN.

Está claro que no era la percha con la que los estudios querían colgar sus trajes más glamorosos. Por tanto, decide abrirse camino en el mundo de la televisión.
Se le ofrece un papel en la serie de televisión Rawhide, donde se consolidó como actor. La serie fue cogiendo pulo y el bueno de Clint, cogiendo experiencia pues la televisión es un medio que te exige todos los días. Fue algo controvertido, pues los estudios no veían aún lo peligroso que resultaba la televisión, y es que la enorme oferta que ofrecía, llevaría a muchos de los profesionales que hacían cine a pasarse a la televisión, pues en Hollywood eran tratados como simples asalariados sin tener en cuenta sus inquietudes artísticas, es más, algunos solo verían su trabajo en el estreno de la película en cines.
La televisión fue para Eastwood una especie de salvación, cada vez más, la caja tonta era una especie de escuela de cine, además de aquella, las series se gravaban con negativo. Lo mejor para Eastwood es que en las series cada episodio tiene su director, por lo que tenía donde fijarse.



El personaje que encarna en “Rawhire” es el de un cowboy llamado “Rowdy Yates” un joven guapo, obediente, dispuesto, etcétera. Las primeras fans llama a Eastwood “El cowboy más guapo del mundo”, la verdad es que Clint había elegido para su personaje un nombre más jocoso, que traducido biene significando: “El criado de las praderas” o “El idiota de las llanuras”
Visto lo visto, no es de extrañar, que cuando le llega la oferta de Sergio Leone “Por un puñado de dólares”, en el que tendría que interpretar el personaje opuesto del odioso y hostiable Yates de Rawhire, Eastwood no se lo pensó dos veces. Se embarcó en la aventura italiana solamente por lo mucho que lo había seducido interpretar a un pistolero, silencioso, introvertido, de malas pulgas, juerguista y violento como él solo. Parecia una piruleta a la salida de un colegio y una vía para sacar la rabia que tenía acumulada Eastwood.




LA TRILOGÍA DEL ÉXITO Y EL DINERO

El comienzo de la trilogía no fue fácil, no por la compenetración de Leone con Eastwood, que era perfecta incluso si añadimos que en los principios, Leone no tenía ni idea de inglés.
Leone y Clint, promovieron un Western adelantado a su tiempo, una ruptura con todo aquello que hacía Hollywood, significó una patada en la mesa cargada de irreverencia por los modos y maneras de rodar películas del Oeste.
Es más, yo diría que con su innovadora fórmula derogaron el viejo Oeste para construir un Oeste justiciero, implacable. Muchos de los críticos de la época no querían ver este exceso de violencia, lo valoraban como carnaza para el público de encefalograma plano. Parecían aquello viejos lamentándose porque el mundo acababa con ellos, no quedaba nada del western puro que habían defendido siempre.
Un dato curioso, para estos críticos aguareros es que “Por un puñado de dólares” era un remake no autorizado de la película “Yojimbo” de Akira Kurosawa, la misma película que estos aguareros veneraban, pero, casualidades de la vida, los productores nipones litigaron con Leone y recibieron un 15% de la película, ahora es cuando viene la sorpresa. Fijaos la recaudación de la película de Leone, cuando Kurosawa ganó más dinero con el 15% del remake, que con todo lo recaudado con su propia película.




A Eastwood, le va a valer toda la vida, el callo que coge con Leone en la interpretación, sobre todo si tenemos en cuenta que el buscaba la expresión minimalista en el gesto, para mejorar aquel casting que lo marcó. Pues si quería economía de gestos, con Leone, se encontró con la persona perfecta, pues en su filmografía da una importancia capital a los primeros planos y las reacciones de sus personajes. Ejercía este tipo de planos, porque decía él que era una forma bastante eficaz de que una cámara hablase por sí sola. Parece que no, pero si establecemos una línea temporal – visual, desde la trilogía de los dólares, pasando por “Sin perdón”, y por último terminamos en “Gran Torino”, nos damos cuenta como coge y hace suya esa expresión narrativa del primer plano. En “Sin perdón”, cuando entra en aquel saloon, dispuesto a vengarse de la muerte de su amigo y persiguiendo al violento scheriff Hackaman, la cámara hace un traveling hacia atrás, pero el plano se va cerrando hasta que queda encuadrada su cara y el rifle. Su cara expresa una sensación de rabia a punto de estallar, que en el primer plano, queda plausible y además nos deja mucha información. En “Gran Torino”, pasa lo mismo cuando ve que la banda de chinos van a por Tao, y entran en su jardín, todo el plano confluye en la cara de Eastwood, …y también esta vez tiene un rifle con el que amenaza al joven chino de la banda.




HACIENDO AMIGOS

No contento con la imagen de violento que había conseguido en las películas con Leone, Eastwood trabajó con Victtorio de Sica en “Una tarde como las otras” con el afán de desprenderse de esa fama de violento. Con una comedia como la que le proponía de Sica, podría lograrlo, pero la verdad es que fue una película que pasó un tanto desapercibida, y la trilogía de los dólares, pesa a ser calificada de basura amoral, por la crítica estadounidense, hizo taquilla como churros. La participación con Victtorio de Sica había sido muy buena idea, pero la fama es la fama, y lo que es peor, el dinero es el dinero, y si te falta haces lo que sea por conseguirlo. O más o menos eso es lo que pienso yo que pasó para que Eastwood se metiera en un proyecto como “Harry el sucio” (Dirty Harry). Se metió a mi modo de ver en la boca del lobo, pues fue de Guatemala a Guatepeor. Ya que la imagen que se proyectó con el inspector Harry Callaham, le granjeó no pocos problemas, hasta el punto de acusarlo de Nazi o Fascista. Se le comparó como figura panfletaria de la administración Nixxon, un inspector justiciero que no hacía ascos a utilizar unos métodos un tanto peculiares, y llevar siempre cenída al cuerpo una Mágnum del calibre 44.



A su modo fue una película rabiosa, que tenía otra cara con la que tratar el crimen. Hay que tener en cuenta que es la década post código Hays, con lo que la veda de los temas quedaba abierta y la manera de tratarlos, no era libre, pero bueno, el maniqueo de Hollywood con el que narraba las historias y personajes quedaba enterrada, nacia una nueva sensibilidad, es la década de Vietnam, hippies, dos años antes se había estrenado “Easy rider” de Dennis Hopper, el hecho de todos estos movimientos sociales acabaron por desencadenar en una contracultura de la que es fiel reflejo la película.
La periodista Pauline Kaen, “The New Yorker” hace una crítica desoladora y cruel hasta decir basta, comparando a la figura del inspector Harry con un justiciero sanguinario, signo de la intención de crear un instrumento de propaganda de la administración Nixxon para crear un cuerpo de policía para-legal, que nos pudiera salvar de la política del miedo vertida por el gobierno. Y acaba por soltar esta bomba: “Harry el sucio, es una película profundamente inmoral”. Que cosas, hoy todos nos reimos de aquello, pero en la época y en la coyuntura sociopolítica, no le sentó muy bien a Eastwood que decidió ir al psicólogo.
Seguiremos en otra ocasión, si no, también tendré que ir yo al psicólogo.


sábado, 1 de mayo de 2010

EL HOMBRE DEL BRAZO DE ORO


Esta cinta es bastante atípica, pues conjuga varios aspectos novedosos y originales que la distinguen un poco del género.. Para empezar, os acordais que os hablé del código Hays, un código de producción cinematográfica que significaba censura. El mencionado cócigo persistió hasta que llegó el conocido ahora de: clasificación por edades. Pues esta es la primera película que se saltó el código Hays sin la autorización, que en aquella época era ineludible, o al menos hasta entonces.
El problema radica en que la película trata la adicción a la heroína en 1955, año en el que se estrenó. La verdad es que la sociedad de aquel entonces tenía a los jonkies por auténticos perdularios y estrafalarios seres de las ordas inmundas del mal, o poco menos. Permitir que se exiviese en pantalla era jugar con fuego o poco menos que buscarte la ruina. Aunque siempre se ha sabido que en Estados Unidos impera una doble moral, sobre todo en el mundillo del cine, pues... uno ya nunca sabe a que atenerse, me explico. El film se estrena y tiene una gran acogida y taquilla, se vende como la lucha y superación de un hombre por salír de aquellos avatares a los que le empujó la vida, y claro, aplícale tú el código Hays a eso cuando ya la película había pasado el filtro de la crítica y el público. Haber, que me traigan al valiente que le pongo un monumento.
Todo esto creó una gran controversia, en el mundo del celuloide, por que claro, se sentaron unos precedentes que poco a poco, pues quieras o no, hacen presión.


Hoy día, la película puede quedar un poco anticuada, porque por más que fuera revolucionaria en su época por la temática, no puede abstraerse del lastre que supone contar una historia en el Hollywood de la época. La historia es honesta pero tiene el debido maniqueo de las producciones  de los cincuenta, es decir, hacer historias redentoras basandose en personajes cliché, y situaciones ejemplificadoras muy claras que nos puedan aleccionar moralmente. No digo que sea el caso explícito de esta cinta. Pero para el espectador o neófito que la vea hoy por primera vez, vea un poco de esto y no entienda muy bien que le mastiquen la historia.
No es la primera película que trata el tema de la adicción. Quizás la primera cinta que creó un cierto desasosiego con el tema proviene de la firma de Billy Wilder “Días sin huella”, en la que se trata la relación de un hombre con el alcoholismo y sus esfuerzos por erradicar la dependencia de la botella. Pero como ya se sabe que el alcohol era y es una droga permitida, y no tiene tan mala prensa, porque al fin y al cabo, ¿Quien no ha tenido alguna vez una cogorza?, pues no era motivo de escándalo y superó las disposiciones del código Hays.



Debo aplaudir de la película, el tratar de manera honesta todo el proceso del mono a la heroina, de hacer lo más reales las angustias y preocupaciones del heroinómano. No hay ninguna sobrecarga añadida ni artificial en la manera de representar todo ello, que sin embargo es muy extraño para la época.
La forma en la que se va cargando el ambiente, y la sensación de ahogo del protagonista la sentimos como real. Porque Frank, daba vida a un hombre compungido, silencioso, pero de mucho poso. Tal es así que tendrá el valor suficiente de dejar atrás el periodo de la cárcel y empezar de nuevo, construyendo sueños y esperanzas, participando en castings para baterías, su gran pasión. Mientras tendrá que luchar contra viejas tentaciones y lidiar con otras nuevas como la figura de la maternal Kim Novak, que en este, uno de sus primeros films aún se nota su inexperiencia, pero su belleza y su presencia llenan la pantalla. Ella supondrá la nueva adicción a la que se ha de enganchar el personaje de Sinatra. Con todo Eleonor Parker, la actríz que hace de mujer de Sinatra, que está postrada en una silla de ruedas, y de la que Frank tiene que cuidar, viene a dar una nota más de agobio a lo antes mencionado. Su única escapatoria es Kim Novak, con la que comparte una amistad sincera, pero de la los dos piensan sacar algo más.
Otra de las particularidades es la partitura a cargo de Elmer Bernstein, que introdució el jazz por la puerta grande de las bandas sonoras, dándole voz, ya que fue nominado al Oscar de la academia por esta película. Aunque tenga una prolífica carrera. “Los siete magníficos”, “valor de ley”, “La edad de la inocencia”, “Matar a un ruiseñor”, “La gran evasión”, etcétera.


miércoles, 14 de abril de 2010

NEORREALISMO ITALIANO


Para empezar a hablar del Neorrealimo italiano habría que dejar sentados sus pilares y su origen. En contra de lo que pueda parecer, el movimiento del cine italiano, tiene su origen en el cine y arte francés, aquello que se acuñó en Francia como realismo poético, que practicaban ciertos cineastas como Jean Renoir. De su buen hacer, saben Michelangelo Antonioni y Luchino Visconti, que trabajaron con él. De alguna manera esta nueva generación de cieneastas italianos se iba empapando de todas estas ideas en las que estaba basado el realismo poético.La base del Neorrealismo italiano, era combatir no tanto las ideas políticas, si no, las ideas de hacer un cine que quedaban un poco tiránicas y obsoletas. Claro que había críticas a lo político, como en muchas películas de muchas épocas, aunque en la época de posguerra estaban muy presentes, porque suele atribuírsele a lo político el drama humano.
Italia tenía que vivir una reconstrucción, también en el cine, y el Neorrealismo le aportó una nueva visión de la realidad. El cine debía dejar de ser únicamente un elemento de abstracción, también tendría que promocionarse como medio, plataforma o fenómeno cultural. En este sentido algunos directores comenzaron con esa labor reeinvindicativa que con el paso del tiempo, a finales de los 40, ya tenía el nombre de Neorrealismo. No fueron casos aislados, pero tampoco fue un basto movimento que ahogase a otras producciones italinas de corte distinto. En esa encrucijada ayudó mucho la revista Cahiers du cinema, que formó al público en otras propuestas, dotó de más criterio al cinéfilo y creó aceptación de esta nueva forma de hacer cine entre la gente.
Hay otra revista en la que se encontraron todos estes artífices del Neorrealismo italiano, el Magazine “Cinema”, que ojo al dato, estaba regentado por Vittorio Mussolini, hijo de Benito Mussolini, los críticos hacían piña con los directores y algún que otro cinéfilo de renombre.


El movimiento se empezó a consolidar, cuando una de sus cintas adquirió el reconocimiento mundial, es el caso de “Roma, città aperta” (Roma, ciudad abierta). Se puede decir que esta película es la que inauguró el movimiento aunque hubiesen existido muchas anteriores antes, pues esta película es fiel reflejo, y se sientan las bases del movimiento, incluso la temática es recurrente, como en muchas películas del mismo corte o alguna otra más de Rosellini, como “Alemania año cero”. Otra de las curiosidades de estas dos películas de Rosellini, y que posteriormente se añadirían al movimiento, es el papel narrador de los niños, en sus ojos se ve el horror de vivir la posguerra.
Las características y las implicaciones de este movimiento son enormes. Desde el compromiso social de las producciones, que sacan la cámara fuera del estudio, no por filmar la realidad tal y como es y despojarse de artificios, que también, pero por compromiso con la situación de posguerra se eligió una forma de hacer cine más barata, alejándose de las producciones de relumbre. Eso también ayudo a aumentar la creatividad y la calidad de las cintas, porque en realidad no costaban tanto que no pudiesen los propios interesados a costearse una parte y reservarse un derecho artístico, que de otra manera quedaría supeditado a la taquilla.
La eliminación de la luz, porque era un recurso caro y además no hacía falta demasiada si ibas a rodar espacios opresivos, además siempre queda más realista rodar con luz de velas, porque en la realidad, “las gentes del neorrealismo” no podían pagar la factura de la luz.
Se empiezan a dejar ver algunas técnicas del documental o del posterior cinema verite francés. Movimientos de cámara en mano, imaginando al documental. En las escenas al aire libre, el sistema de sonido era precario, se recogía tal cual. Sólo en el estudio se doblaba. Además, los mejores estudios, los de “cinecittà” quedaron arrasados.


Se improvisaba más de la cuenta porque se usaba a actores noveles, que no vinieran del mundillo, si no que desempeñasen en la vida real al personaje que iban a caracterizar, y en último caso se utilizaban a actores semiprofesionales, con lo que se preservaba la frescura de las reacciones y sentimientos.
Los directores italianos son conscientes de su papel y una nueva moral a la hora de hacer sus películas, saben que ellos pueden ayudar a levantar la moral de un país deprimido por las consecuencias de la guerra, la miseria y el hambre.
Una prueba visible de toda esta nueva conciencia que toca la vida real, se ve en Vittorio de Sica uno de los artífices del movimiento. En una de sus películas dio trabajo como extras a mas de trescientos judíos, con el fin de que evitasen el cerco Nazi y fascista, prorrogando y aguantando su contrato hasta el fin de la guerra.
Todo llega a su fin, ¿porqué?, pues porque el neorrealismo se diseño para una época, fue la expresión de lo que significaba la dignidad por las formas y la ética en el cine. Italia fue mejorando y poco a poco el neorrealismo fue dejando de ser útil, además sus directores comenzaban a hacer un cine más personal.

Cintas interesantes del movimiento que puedas ver:


El limpiabotas

Ladrón de bicicletas

Obsesión

Roma ciudad abierta

Alemania año cero

La tierra tiembla

Milagro en Milán.


jueves, 25 de marzo de 2010

AMERICAN ZOETROPE


Esta es la historia del sueño que pudo ser y no fue. Es la historia de un grupo de amigos que se unieron con unos intereses comunes por hacer cine, una nueva generación de cineastas que cambiaría la forma de hacer historias y la forma de trabajar de los estudios de Hollywood. El gran impulsor de este proyecto sería Francis F. Coppola, que sería parafraseando una de sus películas como el padrino de nuevos jóvenes talentos que emergieron en esa época. Coppola montó un estudio en la 827 de la calle Folson, de San Francisco. Coppola no pudo empezar mejor en el negocio, nada más y nada menos que recibió un Oscar por el guión de “Patton”, esto le permitió dirigir su primera película, que a la postre sería un desastre de musical, pero allí conoció a uno de sus socios más significativos en la aventura que iba a emprender, este personaje era George Lucas, que posteriormente sería denominado el “Rey Midas del cine”.
 George Lucas era un tio de un talento prometedor y Coppola confió en él. Tanto es así que produjo un guión de Lucas para lo que iba a ser la primera producción de la American Zoetrope. Lástima que esta obra, “THX1138”, ópera prima de George Lucas, fuese un fracaso y undiese la productora cuendo aún estaba en ciernes. No es que fuese mala película, para mi gusto, es pasable y tiene cierto mensaje, pero lo que fue taquilla, no tuvo ninguna. Este hecho dejó a Coppola temblando. La suerte de Coppola, fue el éxito repentino del padrino, que le ofreció una solvencia que subsanaría sus problemas económicos. Lucas siguió con Coppola unos años, de hecho, Lucas dirigiría Apocalypse now, pero al final, Coppola tomó las riendas. Lucas, harto de ser el eterno segundón se fue y fundó Lucasfilms, presentó su proyecto de Star wars a la tuenty century fox, y se forró con los dividendos, sobre todo de la publicidad, juguetes y figuritas.


La idea de Coppola es que un grupo de amigos en estrecha colaboración formasen un estudio alternativo a hollywood, o al menos a la forma que tenía hollywood de contar sus ideas. Consiguió congregar a una generación de cineastas de los 70´s, influenciados por Godar o Trueffaut. Por allí pasaron hombres de la talla de Martin Scorsese, Steven Spielberg, wenders y compañía. Han conseguido producir la película de los sueños de Kurosawa, director que tenían entronado muchos de ellos desde pequeños.
Aquellos hombres nacieron a partir de la debacle del establishment hollywoodiense, fueron aires nuevos para nuevos tiempos. Nido de nuevas propuestas, como ya la mencionada Lucasfilms, pero también salío de allí la Amblin de Steven Spielberg. De hecho, la guerra de las galaxias puede tener el valor fílmico que le queramos otorgar, pero de lo que no hay duda es de que cambió el cine para siempre y fue un espaldarazo para el género de ciencia ficción. Podeis caer en la cuenta, ¿Cómo pudo presentar Lucas el proyecto a la fox, para que ellos obiasen cosas impensables para la época?. Un hombre con un poder sobrenatural que anda con capa y espada y un casco de motorista un tanto extraño y un perro de dos metros que va vestido y sabe pilotar una nave estelar.


Entre las películas más importantes producidas por American Zoetrope se pueden destacar los siguientes títulos: Apocalypse Now, Rebeldes, Cotton Club, Peggy Sue se Casó, El Padrino parte III, Bram Stoker's Dracula, Mary Shelley's Frankenstein, Las Virgenes Suicidas, Sleepy Hollow, Lost in Translation, Kinsey, María Antonieta, El Buen Pastor, y para el futuro se centran en el film de Coppola, Tetro, y en el nuevo trabajo de Walter Salles, On the Road.. Casi todo dedicado a la dinastía Coppola, pero el resquemor que queda es el saber lo que pudo haber sido y no fue.



martes, 9 de marzo de 2010

HISTORIA DEL CINE PARA NEÓFITOS_3


El cine sonoro cobra importancia en todos los apartados de la industria hollywoodiense, y afecta a todos sus profesionales, tanto para bien como para mal. El claro ejemplo, es el de los músicos, que paradójicamente, cuando las películas comienzan a tener voz, los instrumentos se apagan. Los silencios están considerados como un nuevo recurso dramático. Desde luego, los que salen ganando son los actores de teatro, puesto que tenían una buena dicción y acostumbraban a declamar textos dramáticos dotándolos de una fuerza que atrapaba la pantalla, al fin y al cabo, no cambiaban la forma de la actuación, porque aunque en el teatro se exagera la mímica con el fin de llegar hasta la última fila del patio de butacas, en el cine mudo, la exageración de la mímica para suplir la información verbal era normal.
El hecho es que la gente que tuvo más problemas fueron los actores, que generalmente no tenían aptitudes fonéticas, porque no eran requisitos de la época, más centrada en gente atlética, que pudiese desarrollar unas destrezas físicas que hicieran o bien reír a la gente, palpitar a las damas o emocionar a las gentes ávidas de aventuras.
Además de todos estos problemas, muchos de los actores eran extranjeros con lo que el acento los delataba y con las ideologías de la época, y el estatus de estrella que alcanzaban, era una mancha y una sorpresa, descubrir para los norteamericanos, que el héroe de sus historias no era un perfecto representante del americano medio.
Luego se dan casos sangrantes como los que aquí he mencionado. Una estrella del firmamento hollywoodiense como Charles Chaplin, en los cincuenta, no se le perdonó no ser americano puro y no defender los intereses de los Estados Unidos frente a los comunistas. Y la psicosis de los estudios por tapar y ocultar datos de sus estrellas, tales como lugar de nacimiento, nombre de pila real, etcétera. Esto podía degenerar en una desazón del público por sus aventuras. Hay casos muy famosos como el de Kirk Douglas, nació el 9 de diciembre de 1916 en Amsterdam, Nueva York, bajo el nombre de Issur Danielovitz Demsky. Sus padres eran inmigrantes rusos que profesaban la religión judía. Ya me contareis, si esto no es un cóctel fuerte para los años cincuenta. Pues aún así, le cambiaron el nombre. Bien es cierto que no alcanzaría el estatus de estrella. Pera hay un caso, que aún siendo con nombre de origen anglosajón, han tenido que cambiar, se trata de Archibald Alexander Leach, que, ¿aún no os dais cuenta de quien me refiero? Pues, una pista, fué uno de los actores más reconocidos de su época, trabajó con los mejores directores, incluso Hitchock, que no era muy pegado a relacionarse con actores, le acabó cogiendo cariño. ¿Que, aún no caeis de la burra?, otra más. Considerado uno de los galanes inperecederos de Hollywood dorado. Bueno, pues resulta que un inglesito que nació en Bristol, Inglaterra, tal año de 1904, llamdo Archival, al llegar a Estados Unidos, por arte de magia se convirtió en el gran Gary Grant.


Generalmente, la gente adopta la idea de que “El cantor de Jazz” es la primera película sonora, y es verdad que es la que inauguró una época por su sincronización de sonido, la calidad, y unas frases que enardecieron a la gente “aún no han escuchado nada”, decía Al Jonson en “El cantor de jazz”, en el comienzo del cine sonoro. Pero esta no es una información veraz, ya que la primera película con sistema sonoro, aunque un poco más rudimentario es el “Don Juan” de Alan Crosland que protagonizó John Barrymore, el mítico actor, del clan de los Barrymore, junto con Lionel y ethel Barrymore, formaron un clan de actores fuera de serie. Eran una dinastía en el teatro, pero también grabaron su nombre con letras de oro en el cine.


Y es que el cine sonoro no puede ser considerado como el cine mudo con voz, porque la verdad es que es una nueva concepción del lenguaje cinematográfico, y un reinterpretación de la vida. Una nueva forma de plasmar arte. Muchos de los directores de la época, hicieron un manifiesto en contra del sonoro, el caso más significativo es el de Sergéi Eisenstein director de éxitos como “El acorazado Potemkin”. En esos manifiestos ponían de relevancia que lo mejor del cine, sería violado. La creación artística de buscar fórmulas para suplir al lenguaje, daba una dimensión particular al celuloide que moriría con la realidad que le aportaría el sonido. Charles Chaplin, también fue remiso a adoptar el sonido, de hecho hizo dos películas mudas en el periodo sonoro, “Luces de ciudad” y “tiempos modernos”, la verdad es que viendo estos ejemplos a ver quien es el listo que le quita la razón a Chaplin. Pero terminaría por claudicar en 1941, con su primera película sonora, “El gran dictador” que cosechó un éxito abrumador e incitó a Chaplin a enterrar el cine mudo.
Fijaos que caprichoso es el cine que, aunque parezca una putada que toda esa gente quedase en la calle, en el cine mudo, fue una circunstancia indispensable para que hallan despegado otras estrellas como Marlene Dietrich, Greta Garbo, Olivia de Havilland, Gary Cooper, Clark Gable, Errol Flynn, Edward Robinson o Humphrey Bogart, en el caso de estos dos últimos por feos, porque en el cine mudo, o eras humorista o guapo. Ja, ja, ja. pero que sería de Casablanca sin Bogart o “Perdición” sin Edward G. Robinson.
Otra de las características del sonoro es que al principio, parecían escenas de espías, guardaban micrófonos en todas partes, de modo que los actores tenían que hablar disimuladamente a floreros, lámpras, etcétera.
Gracias al sonoro, no quebró la warner brothes, por aquel momento las cosas andaban muy mal, son los dos años anteriores al crak de la bolsa de Nueva York y los estudios lo pasaban mal. De ahí que produjesen cine de temática fantástica y escapista. Es irónico, hoy en día es el estudio más rentable y poderoso de Hollywood.
Una de las películas que retrataron esa época fue “cantando bajo la lluvia”, también es representativa “El crepúsculo de los dioses” de la que hablamos aquí anteriormente.



Bueno, el color, lo dejaremos para otro día.

miércoles, 3 de marzo de 2010

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ


Lo que el viento se llevó nos sumerge en la América de mediados de siglo XIX. En la guerra de secesión, el norte contra el sur. Era una lucha por la preponderancia de las clases, el fin de una época y el comienzo de otra.
La historia original se convirtió en un éxito mundialmente conocido y ensalzó a su escritora (Margaret Mitchell). La novela se convirtió en un best seller en poco tiempo. El éxito fue brutal, antes de su publicación ya había la friolera de casi unas 100.000 reservas. Para que os lo imaginéis, eso era una burrada para la época. Si aplicamos esa cifra a la España de los treinta, que es de cuando data la novela, quiere decir, que solo antes de publicarse ya uno de cada 250 españoles lo habría encargado.
Para esas navidades fue el libro preferido para regalar, para finales de años ya había vendido un millón de ejemplares.
El editor vio el filón desde el primer momento, y se limitó a enviarle un cheque de 8.000 dólares con una sola condición, que cambiase el título de la novela, que por aquel entonces era “Mañana será otro día”. Lo curioso del asunto es que el editor quiso cambiar una frase que a la postre sería un éxito en el cine y que hoy en día todo el mundo recuerda.
Ella procede de un estado de Georgia, por eso afronta en la novela el punto de vista sureño. Habla de una cultura y un modo de vivir refinado, ya extinto. Las grandes plantaciones de algodón, una esclavitud con algún que otro derecho, unas damas muy pudorosas, y alguna delicada flor con espinas entre el medio de tan recatada dama, se trata de Scarlett O´Hara. Digo flor con espinas, porque Escarlata era una joven adorable pero orgullosa y de muy mal pronto. Es curioso como Vivien Leigh se hizo con el papel, es curioso porque era un papel codiciado hasta decir basta. Optaban a él, actrices de la talla de Carol Lombard, (Mujer del propio Clark Gable), Bette Davis, que venía de hacer un papelón en Jezabel, Katherin Hepburn, vamos que Vivien se peleaba con unas cualquiera. Olivia de Haviland que al final quedó con el papel de Melanie Huton no estaba en mente del productor, pero he aquí una de las paradojas del cine y del humor, la actriz que estaba haciendo las pruebas para el papel era Joan Fontaine, la hermana de Olivia de Havilland, pero parece que no gustó al propio Selznick. Ella se marchó airada diciéndole que para hacer el ganso llamase a su hermana Olivia. Pues la venganza se sirve en plato frío, sobre todo cuando el chef es Selznick. Olivia pudo pujar por el personaje de Scarlett, pero aunque Selznick era vengativo, no era un loco. Olivia tenía caché de estrella.



Hay que darse cuenta de que el personaje de Scarlett, sería el personaje femenino de la década. Y todas las que optaban al pepel quedaron con cara de bobo cuando descubrieron que le daban el papel a esta britanicucha que comenzaba a dar sus primeros pasos en el cine. La verdad es que Vivien Leigh apuntaba buenas maneras en el teatro, pero la única razón por la que fue elegida por David O. Selznick, fue por la encarecida recomendación de George Cuckor, que era el primer director contratado para esta película, algo que cambiaría, teniendo en cuenta de que el productor del que hablamos es un celoso de la perfección y tenía una fijación enorme en hacer de este proyecto la piedra angular de su trabajo.
Tal fue el celo en la producción de David O. Selznick, que puso detrás de las cámaras a cinco directores, aunque en realidad, el que figura en cartel es Victor fleaming. Sam Wood, Val Lewton, Ben Hecht, hasta George Cukor, (hacedor de películas como “Luz que agoniza”, “Vivir para gozar”, “Historias de filadelfia”, etcétera) pasaron detrás de las cámaras. En realidad se puede deducir que es una película de las llamadas obras de productor, donde mandaba la inversión y el espectáculo. Había un buen guión adaptado de una buena novela, así que para David, el problema de la dirección era de inferior rango. Todo debía estar preparado para el mayor espectáculo del cine. 



O. Selznick, era un tiburón de las finanzas, y de él fluyó la primera campaña encubierta que se recuerda en hollywood. Hizo un casting real entre aquellas estrellas del momento ya citadas en esta reseña, pero al mismo tiempo convocó un casting público de más de 1400 aspirantes, que atrajo mucho revuelo entre la prensa. Las actrices famosas sabían que el casting público nunca se llegaría a hacer efectivo, con lo que no contaban era que una joven desconocida para hollywood se haría con el papel a costa de ellas mismas. Ahora entendéis mejor porqué se les quedó esa cara de tontas. Ellas muy dignas habían declinado el papel por distintas razones. Bette Davis, no creía que pudiese representar un rol tan joven y además venía de hacer Jezabel. Las poses quedaron muy bien, pero sabe Dios lo que les pasó por la cabeza al ver que los derechos de la película valieron 50.000 dólares y la cinta recaudó más de 400 millones de dólares de la época.
O. Selznick invirtió tres años y pico en preparar la película y encontrar a los actores idóneos. Fue tan duro y agotador, que aún no estaba confirmada Vivien Leigh y comenzó a grabar varias escenas con extras, donde se supone que los sujetos estaban lejos de cámara o de espaldas, como por ejempo la escena del incendio, donde O. Selznick había hecho “King Kong” y años más tarde se grabaría la trilogía de “Regreso al futuro”. Ahora esos estudios están consumidos por las llamas, ocurrió hace unos años, una historia en imágenes, tristísimo.
Otra de las anécdotas que tiene esta película y la gente no la conoce, bueno, en parte sí, porque es historia del cine y de los Oscars, pero muy poca gente sabe de los precedentes. La verdad es que es bastante sentimental y dulce, por lo que tiene por remisión en cuanto a las injusticias de la vida. La actriz Hattie McDaniel, la que encarna el papel de chacha, “Momy” la sirvienta negra, que no pudo ir al estreno de la película en el estado de Georgia, por las leyes que imperaban en aquel entonces y por la corriente (W.H.A.S), ya sabeis, blancos, anglosajones, bla, bla, bla. Episodios oscuros que no merece la pena dar bombo. Lo bueno de la historia es que ganó la estatuilla en la ceremonia de los Oscars, convirtiendose en la primera actriz de raza negra en hacerlo. Fue un orgullo, porque sus padres fueron esclavos, y en una generación Hattie pasó a ser uno de los personajes más queridos de Hollywood.



Quizás, el actor que menos destaque sea Leslie Howard, porque la verdad, es que él mismo no estaba seguro de poder afrontar el papel de jovenzuelo que se va a la guerra. Por aquel entonces ya no era un niño y tuvieron que camelarlo con que podría producir alguna película, era una de las ilusiones del actor. Después de esto se prestó a mucha clase de potingues y maquillajes. El resultado de su indecisión, repercute en el papel, porque nadie entiende que Scarlett pudiese estar enamorada tan apasionadamente de un hombre tan soso.
Con respecto a Clark Gable, la verdad es que se cabreó cuando David O. Selznick hizo un trato con la metro por sus servicios sin contar con su persona. La verdad es que del trato no podemos decir que le haya salido mal del todo.
A todo esto, como buena película mítica, sus protagonistas no se llevaban bien, tanto es así que, Gable injería cebollas antes de cualquier escena con beso a Vivien.
La academia de Hollywood premió la obra con 13 nominaciones y 8 Oscars: mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor guión, mejor actriz secundaria, mejor dirección artística, mejor montaje, y mejor cinematografía a color. Fue una sorpresa que Clark Gable no ganara el Oscar al mejor actor
Esta película sigue subyugando a los que la visionan. No es extraño. En ella seguimos encontrando caballerosidad y belleza, lucha y supervivencia y, muy especialmente, amores desesperados. Seguramente, no se puede pedir más. Seguramente el cine y Hollywood no están dispuestos a hacer un proyecto tan titánico como este. Podemos concluir diciendo que el tiempo se llevó, al fin y al cabo no es tan importante, porque mañana será otro día.


martes, 23 de febrero de 2010

CANDILEJAS


Quizás una última oportunidad de redención para un artista, sin duda uno de los más grandes, y como no podía ser de otra forma maltratado como la mayoría. En la persona de Chaplin, más si cabe porque había llegado a ser un Dios de hollywood, o si no, poco le faltó para que lo subiesen a los altares del celuloide. La maldita caza de brujas también tuvo que ir a por él, como símbolo que había de caer. La lista negra era muy grande pero Charles Chaplin resultaba una pieza codiciada y ejemplarizante.
Hubo ciertos aspectos que no le ayudaron en nada, como por ejemplo, ser un emigrante inglés, nacido en el barrio londinense de East street. Era hijo de artistas de music-hall. Su padre, alcohólico, murió cuando apenas chaplin contaba con 12 años. Se fue con su madre que fue mermando paulatinamente su salud hasta padecer de esquizofrenia. Para colmo, la madre de Chaplin era de etnia gitana “Romanichel”, procedente de Romanía, y probablemente su padre también si tenemos enguanta la endogamia de esos colectivos. Digamos que era carne de cañon para la prensa pro McArthur, de hecho, se ensañaron con él al insinuar primero y acusarlo después de que, vamos, le gustaban los niños con sal o sin sal. Ya me entendéis, que no sólo acusan a Michael Jackson.


Así las cosas, Chaplin atravesó en esos momentos, quizás, los días más duros de su carrera e incluso de su vida, porque los ataques de la prensa no estaban del todo injustificados. Se sabía de siempre que Chaplin fue un mujeriego, de hecho se casó no una, ni dos, ni tres, sino cuatro veces, y generalmente con cónyuges mucho más jóvenes que él. Alguna de ellas se hizo estrella con él, con la consecuente coletilla de pensar que le pagaban los favores con sexo, o el caso de su última mujer Oona Chaplin, a la que le llevaba 36 años, madre de Geraldine Chaplin, también actriz.
Con todo esto quería decir que estaba metido en un buen jaleo y fue invitado a marcharse de Estados Unidos no de muy buena gana. Y entre todo este follón quería volver a hacer una película de denuncia social. El hombre se enamoraría de una joven Claire Bloom, que apenas contaba con 18 años y la hizo protagonista de Candilejas. De esta forma se disponía a matar dos pájaros de un tiro, por una parte dejaba clara su impronta delante de sus detractores y por otra pretendía dejar su legado artístico.
Para mí, sin lugar a dudas es la película más autobiográfica que he visto nunca. Trata de la vida de un cómico que siempre se las ha ingeniado para hacernos reir, pero que ahora está en horas bajas. Solo actúa en bolos de segunda, y eso, porque la gente le tiene verdadera lástima recordando lo grande que había sido. Incluso él mismo comprende esto y se da a la bebida. Pero justo en el peor momento conoce a una joven artista que le da cautiva y a la que ayuda a tener esperanza y posibilidades en su futuro y su talento, cosa que el ya había perdido ya hace tiempo.


Otro de los aciertos a seguir, a mi modo de ver, es la inclusión en la película de Búster Keaton, el otro gran titán del cine de humor. Es un gesto muy significativo y cargado de nostalgia emotiva. Por varias razones, en el fondo, Chaplin y Keaton siempre se llevaron bien, no sé porqué, es de esas cosas raras, que ocurren de vez en cuando en la vida. Es cierto que pese a la primera época de rivalidad taquillera, luego sus vidas se fueron cruzando en los abruptos abismos de la vida, pero curiosamente cuando uno estaba arriba, otro estaba abajo, con lo que no había razón para la suspicacia. Cuando Chaplin aceptó generosamente contratar a Keaton, este, estaba acabado y necesitaba el trabajo realmente para sobrevivir. Mientras que chaplin estaba en la cumbre incluso con el cine sonoro, como por ejemplo “The great dictador” (el gran dictador), Keaton no fue capaz de adaptar su humor a las nuevas claves cinematográficas y malvivía representando sus gags en locales inferiores, salas de teatro y demás. Esporádicamente salía en alguna película, pero de soslayo y haciendo de poco más que de figurante con frase. En “El crepúsculo de los Dioses” de Billy Wilder, aparece hechado una partida de cartas con Norma Desmon interpretada por Gloria Swanson, en lo que parecía una partida de viejas glorias ociosas y acabadas dedicandose a hacer cosas propias de unos jubilados como en realidad eran, lo eran para el cine. Eso es durísimo, y en eso radica la genialidad de su director, Cecill B. de Mille. También aparece en “la vuelta al mundo en 80 días” pero en calidad de revisor de un tren atacado por los índios. Para llegar a ese punto, Keaton debió pasarlo realmente mal. Chaplin sabía de esta situación y le dio el papel, para que en cierta manera se reviindicara como artista y no una estrella caida en desgracia por la cual nadie paga un duro y solo tiene caché para realizar apariciones como extra de lujo  Curiosamente, candilejas fue un punto de inflexión en la vida de ambos puesto que ha supuesto un relanzamiento de la carrera de Keaton, o al menos le ofreción la posibilidad de ir encadenando trabajos posteriores, y fue el comienzo del fín de Chaplin. En esta película se notó la buena relación entre ambos, parece una de esas historias tiernas, pese a que comenzaron con unas rivalidades terribles en su juventud, han sabido comprenderse y admirarse como artistas. Chaplin creía que emprendía su último viaje, que le cerrarían las puertas del cine y quiso contar con un viejo camarada que atravesaba por la misma situación o peor. Chaplin sabía que debía dar esta oportunidad a Keaton para que también él limpiase su nombre.


Pese a esto, los dos tenían un ego desorbitado, prueba de ello es que Chaplin recortó en montaje una escena de su compañero, porque llegaba a eclipsarle en pantalla. Los dos hacían reir con estilos distintos y la verdad es que a mi me gustan por igual, aunque claro, uno no puede ser fan de los dos, siempre se hay que decantar por uno. Yo diría que si me tengo que decantar por artísta, me decanto por Chaplin, pero si me tengo que decantar por humorista, lo haría por Keaton. Ha sido capaz de generar un humor más fino, no tan caricaturizado como Chaplin.
Algo que nunca le será perdonado a Chaplin es que pese a que recortó en montaje parte del trabajo se Keaton, bien sea por necesidades de guión o por un ego superlativo, porque amigos eran, pero la vaca por lo que vale, no tuvo el detalle de poner en letras grandes en los títulos de crédito a Buster Keaton, lo ha puesto en also starring, que viene siendo un rol secundario. Es verdad que era un rol secundario, pero era una oportunidad única en la que aparecería con su amigo en la gran pantalla, y quien sabe si por última vez.
Después de todo este tiempo, ¿Quién sabe?, quizás Chaplin se había vuelto más arisco o prentendía pagar menos a los actores, porque hay que recordar que lo estaban echando de Estados Unidos, y en cierta manera el ya se sentía como otro norteamericanos más. El caso es que el dinero no llegaba, porque el fisco estaba encima de él y le obligaba a pagar cantidades desorbitadas, era una de las formas que tenía la caza de brujas para echar disimuladamente a la gente del país. De hecho Chaplin fue a juicio por creer que esas cantidades eran injustificadas. Logró pagar menos pero a cambio supo que no volvería a pisar Estados Unidos. El hecho es que fue obligado a embarcar en medio de la noche, a las cinco de la madrugada rumbo a Inglaterra. Solo volvió a recoger un Oscar especial del que hablaré al final, porque tiene su intrahistoria. Ese viaje relámpago fue de 24 horas, no le dejaron más.
En esta cinta, Chaplin, hace gala de sus reflexiones más profundas como cómico y artista. Toda la película resulta ser una parábola sobre el éxito, sobre un estatus efímero que al fin y al cabo termina por desvanecerse entre brumas, así muy disimuladamente. También habla sobre la busqueda de la felicidad, ya muy presentes en las películas de chaplin, con Charlot. Aunque este vagabundo no pudiese alcanzar sus metas en muchas de sus historias, siempre concluían en final felíz, cosa que no pasa en Candilejas. Si deja un buen regustillo en cuanto a que has presenciado una historia contada desde el corazón y para el corazón en la que no han tratado de engañarte, porque en definitiva los personajes vivían como los actores reales. Es una película que nos llena de vida, de amor por el arte y por sus gentes, que han dado su existencia para provocarnos una sonrisa. Es nostálgica en cuanto a que establece una parábola generacional por un mundo que toca a su fin, una era que se desbanece en el recuerdo y da paso a  otra nueva forma de entender la vida, el cine y el espectáculo.


Era capaz de poner en escena la condición humana a través de estos artistas de vodevil y hacer espectáculo de ello. Ha resumido el alma del cómico. El gran cómico se alimenta de los momentos más trágicos, un gran cómico es aquel que sufre y es capaz de reirse de su propia desgracia y condición. Si te ries incluso en los momentos más difíciles, serás capaz de hacer reir a cualquiera.
Por curiosidad, lo del oscar que recibió Chaplin fue en 1973, por la banda sonora de Candilejas, y direis que estoy equivocad, que Candilejas se estrenó en 1952. Si, es cierto, se estrenó en 1952, y mismo en España se estrenó antes que en Estados Unidos. En Estados Unidos se estreno en 1972 por primera vez, por la condición política que atravesaba Chaplin con la caza de brujas, con lo cual recogió el premio en la ceremonia del 73 en los Ángeles, gracias al colectivo de Hollywood que avogó por él, pero no pudo más que conseguir un día.
Para terminar, por último quedarme con la escena final que resume toda la película y la lanza hacia el futuro aduciendo que el espectáculo debe continuar. Tal era la generosidad de Chaplin para el arte, que sabía que su tiempo tocaba a su fín, pero ponía su confianza en el arte.

“Un peliculón como la copa de un pino” Emilio J. Pazos Brenlla.


“El fracaso no es lo importante. Para lo que en verdad se necesita coraje es para reírse de uno mismo y hacer el ridículo”. Charles Chaplin.