sábado, 28 de abril de 2012

EL PRECIO DEL PODER




"Filme sumamente violento con un guión demasiado complicado (...) maravillosa banda sonora de Moroder. Lo mejor, sus cuidadísimas interpretaciones" (Fernando Morales: Diario El País).

Ya está, otra vez la historia del ascenso y caída de un magnate del narcotráfico... y, sobra decirlo, otra vez vuelve a molar (véase el Teorema de la Mafia). Pero ojo, a diferencia de los gangsters que ascienden y caen en las películas de Coppola o Scorsese, que tienen su glamour y su elegancia y saben estarse serios y poner esa cara de "estoy predestinado para ser alguien importante", los rufianes que ascienden y caen en Scarface son cutres y no dejarán de serlo aunque lleguen a estar forrados. Incluso nos recuerdan un poco a los Small time croocks del Woody Allen. Pero ahí reside gran parte del encanto de la peli, en esas imágenes de nuevos ricos viendo la tele en un jacuzzi inmenso, aspirando coca y discutiendo por tonterías. Que esto no es New York, señores, ni siquiera es Chicago, ni siquiera es New Jersey, esto lo que es es Miami y en Miami lo más parecido al glamour que conocen es el Julio Iglesias cantando "soy un truhán soy un señor".El guión es mismamente del Oliver Stone, quien siempre se encuentra cómodo en estas historias de sexo, drogas, corrupción, etc. Hará que pasen a la posteridad esas imágenes del Al Pacino con la napia empolvada como si acabase de coger un sugus en una palangana llena de harina y con una desmedida metralleta en la mano, fuera de sí.



No puedo ser objetivo con esta película, por que me gusta demasiado. Media película es la interpretación de Al Pacino. Por eso recomiendo encarecidamente su visionado en versión original. Está sensacional, perfecto. Muchos le acusan de sobreactuado, de histriónico, pero realmente esa es la interpretación que requiere el personaje. Su acento cubano es increíble. Si alguien ve la película doblada, no tiene perdón. El doblaje no le hace justicia a la interpretación del Pacino. Es una gozada verle hablando ingles españolizado, usando continuamente términos de la jerga de los latinos afincados en Miami. En realidad, la pura verdad es que Tony Montana es un vendedor de humo, un telepredicador, que se pasa toda la vida embaucando a la gente, para que piensen que en realidad es más de lo que es, y al final, se retrata así mismo. Una persona prepotente que tinene que ser el protagonista de todas las fiesta, tiene que ser la salsa de todos los platos. Controlador, excéntrico, vengativo. En realidad tiene todas las cualidades para llegar a la cima, pero no sabe mantenerse, no sabe ser otro, no sabe no dar el cante. Teniendo en cuenta todos estos detalles, es plausible pensar que por fuerza debe ser una actuación exagerada. A mí, no es que me guste a Al Pacino en plan desbocado, porque también es verdad que se explotó mucho esa faceta de él, pero da un cierto punto de encasillamiento o aburrimiento en otras cintas.



Michelle Pfeiffer es algo más que la clásica chica florero de las pelis de gangsters. Esta estupenda en su primer gran papel, aparte de lucir radiante. Steven Bauer está estupendo, a pesar de no ser un actor muy reconocido. F. Murray Abraham protagoniza una de las escenas más célebres de la película, y en el poco tiempo que aparece en pantalla lo borda, al igual que Robert Loggia. Y también hay que destacar a la guapísima Mary Elizabeth Mastrantonio, que interpreta a la hermana de Tony, quien tiene sobre ella un deseo casi incestuoso. La película es sobre todo una gran historia sobre la ambición. Tony va superando todas las barreras para conseguir lo que quiere, y no le importa el método que deba usar para ello. El asesinato, la amenaza o el chantaje serán algunas de sus armas. Al fin y al cabo, conseguir todo lo que quiere le acabará trastornando. Su posición de poder le hará volverse loco. Terminará convertido en un grandísimo paranoico consumido por la cocaína. El guión está muy bien estructurado. Vamos viendo la progresión de Tony desde lo más bajo hasta lo más alto, donde se le van las cosas de las manos y no es capaz de controlarlo, y en cierto modo parece que toda la película está hecha para conducirnos hacia el inevitable final. La dirección de De Palma peca bastante de efectista en numerosas ocasiones. Se recrea en la violencia como si disfrutara viendo sangre por todos lados. Mueve en exceso la cámara, quizás en herencia de su conocido gusto por Hitch. Pero la verdad, para no ser Howard Hawks, raya a una gran altura. La estética ochentera es rompedora, y nos permite zambullirnos en la época con total facilidad. A ello contribuye una grandísima banda sonora de Moroder, que nos mete en las salas de baile de lleno. La única pena, es que este formato nuevo que traía esta película a Hollywood, se ha copiado hasta la saciedad y más. Por aquel entonces, lo normal era ver mafia irlandesa o mafia italiana, pero lo latino aún era desconocido. La película es de 1983, en los años posteriores proliferaron muchísimas películas con el final apoteósico en el que se llega a la guarida del malo y hay una gran lucha, me refiero a todas esas de Delta Force, artes marciales, misiones especiales y polis duros, que han acabado por hacer también de “El precio del poder” Otro cliché. Además nació la serie de televisión “Corrupción en Miami”, atendiendo y suscitando demanda de este tipo de material. Como se ha consumido hasta la saciedad, ahora parece hasta vulgar.




El final, aunque rebosa violencia, nada más lejos de la realidad, porque funde sus raíces en la literatura Sheakespeariana. No sé si conocéis la historia de Macbeth, al que tres brujas le vaticinaron que sería grande, pero al final no debía tener miedo si el bosque de Birman no se levanta y avanza a Dunsinone. Pues bien la historia avanza, y el protagonista va trepando y haciendo jugarretas ayudado por Lady Macbeth, hasta que al final, lo pierde todo, si os pongo un trozo del texto se hará más entendible la analogía que quiero mostrar entre “Macbeth” y “El precio del poder”.



TEXTO:

MACBETH

Comienzo a perder el juicio...

Descubro ahora las ideas ocultas de ese diablo

Y la verdad del doble sentido de sus palabras:

"Mientras no se levante el bosque de Birman

Hacia Dunsinone - Nada temas".

Pero ahora el bosque avanza a Dunsinone.

A las armas, quien pueda, al combate.

Si todo aquello no es un cuento vacío,

Mi fin es el mismo - igual correr o esperar aquí.

Ya no me alegro con el cielo soleado,

Solo deséo que el mundo se desmorone.

Sopla viento. Enfurécete. Toquen campanas.

Quiero encontrar la muerte con mis armaduras.


Ya sabéis, en version original, y a disfrutar de Al Pacino
en su salsa.



domingo, 25 de marzo de 2012

CANTANDO BAJO LA LLUVIA



"Simplemente perfecta. Lo más admirable es que su acumulación de números musicales (que aislados son magistrales) resulte una unidad coherente y fluida (...) Una obra maestra" (Francisco Marinero: Diario El Mundo)

¿El mejor musical del cine? Probablemente. En cualquier caso, "Singin' in the Rain" tiene algunos de los bailes más maravillosos y cinematográficos de la historia del séptimo arte; Gene Kelly canta enamorado bajo la lluvia... y el mundo se detiene. Genial y vitalista, una imperecedera obra maestra. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)

Estamos ante un musical que representa la esencia del cine, bien porque desarrolla el tema del paso de la época  de las silent movies (cine mudo) al sonoro. Aunque representa esta realidad desde un punto de vista cómico que desdramatiza, no así como películas del corte de "El crepúsculo de los dioses", dónde este tema es abordado de una manera más tremenda y cruel.
“Cantando bajo la lluvia” es un musical que deja buen sabor de boca, pese a sus muchos fallos y corta pegas. La dirección de Stanley Donen, perfecta. Ha sabido darle al musical un aire fresco y gamberro, a la vez que glamuroso y jovial.



Como toda historia de pasquín, en esta película, lo que se ve y lo que emerge de la realidad es sólo la reluciente silueta de una realidad mayor que no siempre es tan lustrosa como su envoltorio.
En realidad, parece que el musical, es perfecto, y en mucha suerte de circunstancias, acertaríamos al decir que sí, aunque como muy bien comprenderéis mis queridos amigos, y ya comenzáis a conocerme y descifrar los entresijos de mis formulaciones, no es oro todo lo que reluce. Para descargo de alguno diré, que en este caso que el resultado final justifica todo el proceso, no siempre tan glamuroso y artístico.
Por empezar en algún aspecto podríamos decir, que en realidad, sólo había escrita una canción para el musical, me refiero de forma específica. Y en principio tampoco se esperaba mucho de esta producción, otra obra que hizo el propio Gene Kelly anteriormente se presumía mejor, me refiero a “Un americano en Paris”. Por lo tanto pintaban bastos, y la productora de la película buscaba abaratar costes por todos los medios, tenían contrato con Kelly y lo utilizaron, sería un reclamo magnífico, pero en los roles no principales a Donald O'Connor, que tenía cierta reputación como secundario, pero que no alcanzaba la talla de Kelly (Personalmente creo que Kelly era un creido) y Debbie Reynolds, que no tenían el caché de estrella, y en el caso de Reynolds, no es que fuese un portento, pero destaca mucho porque no se esperaba que diese tanto juego siendo uno de sus primeros papeles. La verdad es que para ella supuso un gran espaldarazo a la fama.



También podemos hacer una ácida crítica a los estudios por racanear hasta con fondos de decorado reutilizados para la ocasión y sacados de otras producciones anteriores, y todo esto sin pasar por las dificultades económicas que recientemente ha pasado el mismo estudio de la Metro-Goldwyn-Mayer, en los que estuvieron a punto de vender los derechos de OO7.
Aún así, les ha salido un producto tremendo, puede ser de esas ocasiones a las que hice también mención comentando “Casablanca”, un cúmulo de peripecias o el azar de muchas personas que se unen y… der repente, de lo que está condenado al fracaso nace una obra imperecedera, una obra que trasciende a sí misma y su tiempo, una obra que está más allá de su contexto, de su auto comprensión.
La verdad es que Kelly nunca ha acabado de caerme bien, no es que yo tenga nada contra su trabajo detrás de las cámaras, porque esta película no sería lo que es si no fuese por su entera implicación en el proyecto. Es verdad que el director de la cinta es Stanley Donen, pero Kelly, era una especie de director en la sombra, puesto que era el que llevaba las escenas coreografiadas y tenía un gran poder de decisión gracias a su contrato. Son cosas de aquella época y el star system.
Kelly no era un divo propiamente dicho, trabajaba y trabajaba duro. La escena, más famosa quizás de la historia del cine, o al menos dentro del género musical es la de Gene Kelly danzando por una calle mojada, él empapado pero con una sonrisa de oreja a oreja. Si señor, esa es la perfecta alegría, reír, cantar, soñar a pesar de las circunstancias. Pero la verdad es que Kelly rodó esa escena con cuarenta de fiebre, todo por cumplir plazos. Aguantar los manguerazos fríos con fiebre y mostrar una sonrisa tan grande, es digno de encomio y reconocimiento a un artista que cuando se metía en una producción le daba lustre, no importa cual fuese el precio.



Stanley Donen había empezado en el cine como asistente en las películas de Kelly, por tanto la confianza para hacer este tipo de temeridades, era mutua.
Donen acabaría siendo un gran director, pero esta ha sido su escuela iniciática, a la sombra de un actor bailarín que fue para mi gusto, demasiado exigente, incluido para sí mismo.
Es cierto que Gene Kelly ofreció disculpas tras la película al reconocer que se había portado mal con el resto del reparto. Reynolds acabó de grabar las escenas de cantando bajo la lluvia con los pies destrozados y ensangrentados, porque Kelly le daba mucha caña practicándola en el baile, que era el punto débil de Debbie.



También Kelly tuvo que entonar el mea culpa en una de las secuencias de la película, ni más ni menos que el baile erótico con Cyd Charisse, en la que el contacto era muy evidente para la época de la que estamos hablando.
El estudio poseía varios derechos sobre canciones que tenían que utilizar, y cuando se pensó en la película, la idea era aprovechar algunas canciones para darle salida comercial. Eso fue lo que construyó el argumento, porque varias de esas canciones eran de la época del cine mudo, o de su paso al sonoro.
Lo más curioso del asunto es que la escena en la que Gene Kelly baila sobre la lluvia, es una escena que no estaba planteada en el organigrama inicial de la película, pero que buscando sentido a la canción se tenía que grabar. Pocos pensarían en aquel momento, que aquella  añadidura puesta casi a última hora sería la escena por la que queda indudablemente grabada la película en todos nuestros inconscientes.



Esa escena tiene varias peculiaridades que la gente desconoce. Se dice que la lluvia fue agua mezclada con leche para ser registrada mejor en cámara, cosa que no es del todo cierta. El agua tenía un producto que se le suele echar en fotografía, que se llama humectante. Además, quedaría la ropa, el suelo y la cara del actor con un tonillo blanco, que en realidad no se ve.
La coreografía de esa escena fue diseñada en función de la escenografía presente, jugando también con el efecto del agua, componiendo cuadros e imágenes maravillosos. Ya es normal, en este tipo de películas, que de la cosa más pequeña y ridícula se saque petróleo.
Para la escena se necesitaron un par de bailarines más para reforzar el sonido de los pasos que Gene Kelly marcaba en el escenario.
Este año se cumplen sesenta años del estreno de esta obra maestra del musical, según espertos críticos de cine como Roger Ebert "El mejor musical de Hollywood jamás realizado".



Una obra así, por muchos remiendos que tenga, no sale así como así y tiene a mucha gente implicada en su producción.
La dirección de fotografía corrió a cargo de Harold Rosson que fue el genio que estuvo detrás de "El mago de Oz", proporcionó a la película colorido y vitalidad, que ayudaba en esa concepción fresca que quría darle Arthur Freed.
Otra de las curiosidades de la película, que se extrae de su argumento, de esa intrahistoria del paso del cine mudo al sonoro, es que Jane Hagen, la actriz que da vida a Lina Lamont, tenía una voz aceptable, no era tan mala como se la tintaba en la película, pero en un alarde de exageración, Hagen dobló a Debbie, que a su vez se suponía que tenía que estar doblando al personaje de Lina, que se entiende que era Hagen, fue un juego retorcido, de esas cosas que se hacen en las producciones cuando se está aburrido y se quiere contar una historia curiosa después.

DISFRUTADLA VALE LA PENA





domingo, 26 de febrero de 2012

TORO SALVAJE



"Soberbio guión. Scorsese radiografía el gesto más violento de la derrota (...) Una de las obras más lúcidas y enérgicas del cine moderno. (Luis Martínez: Diario El País)

"Brutal" (Javier Ocaña: Cinemanía)

Con este film comienza un triangulo mágico que nos ha dado muchas alegrías a los aficionados al cine. Luego llegará "Uno de los nuestros" y "Casino".
No estrañe a nadie que Robert de Niro haya obtenido el oscar por esta cinta, para mí, una de sus mejores trabajos. El retrato de Jake LaMotta, es sensacional. La brutalidad, la paranoia, la inseguridad, los complejos físicos, la ambición, etc... De Niro, además lo hace con una naturalidad sobrecogedora.
En estos años post generación de los 70 en el cine, y antes de los ochenteros pop con lentejuelas, los actores acostumbrados a este cine más veraz, basaban su interpretación en el método. Creaban personajes físicos, con una presencia y luz propias. Este es el caso de Jake La motta. En realidad De Niro crea a un monstruo a partir de pequeños males y autoengaños. Hace que el personaje se valore a sí mismo por estímulos exteriores, es decir, por la aprobación o desaprobación de los demás. Es un don nadie que a raíz del éxito en el boxeo saborea  las mieles de la vida, se gana el respeto y la aprobación. Esta era la cerilla que prendió fuego a la mecha, ya no hay vuelta atrás.



Todas las inseguridades del personaje, quedaban al descubierto fuera del cuadrilátero. Todo el mundo de Jake giraba alrrededor de las cuerdas y la lona. Vivía practicamente de forma solitaria, porque su pareja no era Vickie, su novia era la velada de boxeo.
Cuando se quiere a una mujer, pero ponemos la mente en otra cosa, quiere decir que la queremos poseer, pero eso no constituye de por sí amor. La relación con la pareja se deteriorará por sus ansias de gloria.
El complejo sexual que arrastra Jake se convierte en el combate, el personaje lleva todas sus frustraciones al envite, y asalto a asalto da rienda suelta a su furia. Es un aspecto que De Niro logró plasmar de manera brillante, y Scorsese supo mostra como nunca.
Hay una escena en este sentido en la que Vickie, dice de uno de los adversarios de Jake que es guapo... y cuando se produce el combate, De Niro descarga esa rabia animal que consume su persona, de tal forma que le deja la cara hecha un cromo. Mientras esto sucede, la mirada de Jake queda fija en la de Vickie, si nos detenemos en cada escena de esta película vemos el arte que contiene, una amalgama de sentimientos que desborda la cámara y la pantalla. Podemos ver, sentir, palpar la furia de Robert De Niro y así mismo, también el temor de Cathy Moriarty, la actriz que da vida a la mujer de Jake.




El trabajo de De Niro es espectacular, desde luego, él puso todo lo que estaba en su mano, no en vano, la iniciativa de la película comienza en él.
De Niro había leído la biografía de La Motta, y estaba muy convencido del proyecto, irradiaba fuerza de él. Scorsese sabía como trabajaba Bob, de su sistematicidad y entrega, también por eso fue siempre su actor fetiche. Es verdad que luego vinieron otros, también de grandísima calidad, como Daniel Day-Lewis, que convirtió en asiduos. En la actualidad se entiende con Leonardo Di caprio, pero el primero con quien trazó este lazo fue con De Niro.  Al principio, también mostró interés por Harvey Keitel, pero finalmente se quedó con el protagonista de esta película.
El actor como decía, tenía la idea de llevar la vida de La Motta al cine, y aprovechó ese lazo con Scorsese para proponerselo, ya habían hecho juntos, "Malas calles", "Taxi Driver" y "New York New York". Scorsese estaba en el hospital convaleciente por un problema de Drogas, y De Niro le dió la biografía del boxeador para que la pudiese leer.
La verdad es que no era la mejor época para el realizador italo-americano, las cosas no le iban muy bien en ese momento y el musical "New York New York", no era bien recibido por el público. Se la tachaba como obra fallida. Supongo que sería un duro golpe, para un hombe que en pocos años era una de las mayores promesas del cine en Hollywood, la gente lo idolatraba por cintas como "Alicia ya no vive aquí", "Malas calles" o "Taxi Driver", pero ahora ve que el camino no es de rosas y afronta una pequeña crisis.


La crisis seguiría en el rodaje de "Toro salvaje", porque no sabía muy bien que hacer y le parecía un proyecto sólido pero aparecieron las primeras pegas a la hora de la producción.
Para empezar, la decisión de rodar casi todo en blanco y negro, en el año 80 y después del fracaso del reciente musical, esto supondría un suicidio sin haber visto el resultado final. Pero Scorsese tenía en mente hacer una película visceral, de mucha sangre y no quería bajo ningún concepto que fuese en color. Las paradojas de la vida, a veces infernalmente retorcidas quisieron que "Rocky", la película de Stallone, quien había arrebatado el oscar a "Taxi Driver" en uno de estos episodios vergonzosos de la historia de la academia, fuese la causa principal, para que los productores diesen por bueno el proyecto de Toro salvaje. Los altos dividendos que había dado Rocky animaron a la industria a seguir la cuerda del boxeo.
A buena fe que les valió la pena la película a los productores aunque fuese en blanco y negro, porque Scorsese fue un paso más allá, formuló una nueva doctrina para el cine de boxeo. Antes, incluso en Rocky, la mayoría de las escenas se grababan desde fuera del ring, dejando algunos planos para dentro.


Scorsese va adentrarse en el ring por completo, va a abusar de la cámara lenta y los primerísimos planos. Utilizó tubitos en el pelo que desprendían sangre, mojó con esponjas excesivamente a los boxeadores, cargó toda una atmósfera claustrofóbica en el ring destinada a un sólo objetivo, ver como pega y como piensa La motta, ver su ira, su autosuficiencia, su resistencia, su rabia y ansia de victoria. Scorsese altera la cadencia de fotogramas para cárgarlos de intención, y toda esa intención está en la mirada de De Niro.
El boxeo es la escusa de la película aunque parezca lo principal. Las escenas de boxeo fueron rodadas con tanta fuerza y violencia porque era la forma de expresar exteriormenta la interioridad del personaje. Con lo que los combates de Toro salvaje dejan a Rocky como una nena que refunfuña dando golpecitos.
En realidad a mi lo que me interesa es lo que pasa fuera del ring, que por otra parte, es lo esencial y lo que está más presente en el estilo de Scorsese. Me refiero a la historia de bajada a los infiernos. Personajes obsesionados con el fin sin tener en cuenta el cómo. La incapacidad de mantener relaciones afectivas con mujeres. En este sentido hay un rasgo que le une a Taxi driver, me refiero a los celos y las imaginaciones enfermizas que Jake alberga respecto a Vickie. Sólo es capaz de amar la pureza de su esposa, en cuanto piensa que eso no se le puede achacar, la violenta y agrede.



También imita la actitud paternalista que tiene en Taxi driver, en Toro salvaje, con su hermano Joe Pesci. Al que al final acaba también por maltratar.
El punto de coincidencia con Taxi driver es la concepción de la pureza, aquello por lo que hay que luchar, rechazar todo lo malo que te ofrece la sociedda, intentar ser un iluminado en medio de todos ellos. Pero todo esto lo lleva a la frustración, porque no entiende que nadie le quiera por cómo es. En el caso de Taxi driver, Betsy y la pequeña prostituta interpretada por Judy Foster. En Toro salvaje, por no querer, ni si quiera se quiere él a sí mismo. Busca ser el mejor para que todo el mundo lo admire y cuando esto no sucede, la emprende con el primero que pasa.
La vida del personaje se está llendo por el retrete y no sabe como actuar, sólo emprende una huída hacia delante que no lo llevará a ningún sitio. En la última parte de la cinta, se ve a Jake, física y mentalmente acabado.
De Niro, también será recordado por parar el rodaje de la palícula unas cuantas semanas y engordar unos 22 kilos, para representar a un Jake, con una panza colgando, descolorido. Llevó la esencia del método de Stanislasky hasta las últimas esencias. Lo mejor es que también los volvió a adelgazar rapidamente con ayuda de un nutricionista.


Tenía que escenificarse el amargo retrato de la derrota, del patetismo. Tenía que parecer un despojo de sí mismo. Se hace muy palpable el hueco, el vacío en la persona, que sólo la humanidad tapa en algunas ocasiones.
En este contexto hay una escena que nos relata el fracaso, la frustración de sentir como has desperdiciado tu vida. Es también un guiño y homenaje a una película de Elia Kazan, "La ley del silencio" dónde Rod Steiger y Marlon Brando hablan de las oportunidades perdidas, que podrían llegar a ser grandes hombres que hacían también cosas grandes... Pero... No todos los trenes pasan dos veces en la vida. Para Jake tampoco, pudo disfrutar su gloria y vivir gozando de la vida, pero eligió no vivir. Y ahí le tenemos ante el espejo repitiendo las mismas palabras que Brando.
La incorporación de Joe Pesci a la película es indispensable, así también lo cree Scorsese que vuelve a confiar en él en "Uno de los nuestros", dónde gana el Oscar. Es la conciencia de Jake, el que le impide pensar sólo en su propio ombligo, podría haber sido la tabla de salvación. El propio personaje de Pesci, se da cuenta de que llegado el momento, ya nada podría salvar a Jake, estaba condenado. El propio Jake, cuando se encierra en su mundo de celos patológicos, carga contra su hermano, "su propia conciencia".
El punto que ofrece Pesci, al mismo tiempo que nos descubre cosas malas de Jake, nos abre como espectadores de su historia, a compadecerse de él.




La película obtuvo el Oscar al mejor actor para De Niro y el de mejor montaje para Thelma Schoonmaker, además de tener otras seis candidaturas: mejor película, dirección (Martin Scorsese), secundarios (Joe Pesci y Cathy Moriarty), la preciosa fotografía de Michael Chapman y el sonido. Y perdió frente a "Gente corriente" de Robert Redford, que es una película más recordada por robarle el Oscar a "Toro salvaje" que por sus propios méritos.
Resumiendo las cualidades de este sensacional film de Scorsese podemos decir que es la crónica de la autodestrucción de un hombre. Consigue que nos involucremos en la historia de una persona desagradable, cruel y violenta; consigue incluso hacernos pasarlo mal, porque hace que le veamos como un ser humano, que es lo mismo que clama La Motta. ("Yo no soy un animal...yo no soy malo...")
Actualmente, para Hollywood, es la cuarta mejor película de la Historia. Es una gran película. De eso no hay duda. Pero tiene un defecto o virtud. La primera vez que se ve, no impresiona tanto. Es a partir del segundo y tercer visionado, cuando este film gana. Entonces se aprecia la maestría de la realización de Scorsese en todo su esplendor.

domingo, 22 de enero de 2012

UN MUNDO PERFECTO



"La premisa no puede ser más sencilla, pero el cineasta camufla bajo un ejercicio policiaco una fábula sobre la esperanza y la derrota en uno de los filmes más estremecedores de los noventa" (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Un mundo perfecto, es una de las obras más redondas de Eastwood. Venía de ganarse el cielo el año anterior en la ceremonia de los oscars con las estatuillas ganadas por su obra maestra "Sin perdón"
En esos momentos, Eastwood, superadas las voces que lo criticaban, estaba en disposición de hacer lo que quisiese, aunque los estudios esperaban, sobre todo la warner, otra película de vaqueros y violencia. En este sentido, se hizo correr la voz, porque se necesitaban varias majors para financiar el proyecto, la intención de hacer una nueva versión de "Los siete magníficos", pero a lo grande, a lo grande de verdad. De hecho, ya había esbozos, y querían en la película ni a más ni menos, que Eastwood, Kevin Costner y Tom cruise juntos, ¿os imagináis el pelotazo? y la taquilla que podían haber hecho si se llegase a concretar la oferta.
El caso es que todo esto se quedó en agua de borrajas y Eastwood, eligió un proyecto más intimo, y menos violento, basado en la tierna relación de un fugitivo y un niño pequeño.



La crítica destacó en su momento, la profundidad de la cinta de Eastwood, su inesperada calidez humana, seguro que la crítica Pauline Kael, debió de quedar con la boca abierta. Esos días estaría pensando "trágame tierra", porque había criticado a Eastwood durante años, calificándolo como un rudo vaquero incapaz para esto del cine, a no ser por temática mafiosa o violenta.
Podríamos calificar la película de drama o hasta de roadmovie, aunque el gran Eastwood, esconde una tierna historia de amistad detrás de otros pseudogéneros. Este ejercicio del director es muy hábil, porque en sí, no es una cinta que carezca de violencia, si no que pese a ella, predomina el deseo de querer hacer el bien.
¿Porqué digo esto?, pues porque Butch, el personaje de Costner, no quería secuestrar al niño. De hecho, si se lo preguntásemos a él, antes de intentar la fuga, ni si quiera sabría cómo es que intenta salír con un socio tan zafio.


Por otra parte, sabe como tratar a la gente, incluso a un niño de unos siete años, como el que nos ocupa en esta película.
Por su parte, el niño, acaba con la vida del otro prófugo, en cambio, ama a Butch, seguramente es el padre que no había tenido.
Eastwood, tampoco quería hacer mal, pero he aquí que otra vez aparece la violencia en forma de fatalismo, el fatalismo del que uno no puede escapar. Su violencia nos supera, porque escapamos y nos defendemos como gatos panza arriba, pero al fín, acaba por alcanzarnos.
El final inexorable, nos habla de lo violento de la situación concitada, pero no resta un ápice de toda la ternura que envuelve a la película.
Kevin Costner tiene una interpretación muy loable, pese a no ser el elegido por Eastwood, para el papel. Eastwood quería en un principio a Denzel Washington, pero los estudios le apremiaron a utilizar a Costner, que independientemente de su calidad interpretativa, tenía en esos momentos, mejor plantel. Costner en ese momento tenía una popularidad envidiable, ya que alzó siete estatuillas dos años antes con "Bailando con Lobos". y los de la warner bros. querían al ganador del oscar dos años atrás, al ganador del oscar el año anterior en una misma cinta, sería un éxito de recaudación, a pesar de ser dos actores que se hicieron populares por ser más duros.



Clint Eastwood, comenzába con esta cinta a elaborar cintas más humanas, en cuanto a la hondura emocional de sus personajes. Dos años después haría los puentes de Madison. Quizás es que el bueno de Clint, en su madurez como persona quiera contar temas que en toda su carrera, bien por la tendencia de sus personajes o su fama no le han dejado.



domingo, 11 de diciembre de 2011

TIERRAS DE PENUMBRA

"La mejor película de Attenborough. Una buena muestra de que se puede hacer buen cine con enfermedades terminales sin necesidas de crear un culebrón" (Javier Ocaña: Cinemanía) 





Esta es, si no una de las mejores películas románticas, está entre las diez mejores de la historia. En mi opinión. Es una película que siendo un biopic, porque aborda la vida de C.S.Lewis, escritor de numerosa literatura, entre ella, la conocida saga de Narnia. Seguramente, aquellos que seáis seguidores de la saga os encante ver esta película.
Sin embargo, más allá de la fantasía de su obra, la vida del escritor, fue bastante atormentada y dedicada en la mayor parte de su duración , a la escritura y a la vida académica.
Richard Attenborough, demuestra que se puede hacer una película romántica sin caer en la sensiblería ñoña o el final imposible soñado por cualquier doncella. El director habla de cómo a una persona autosuficiente, acomodada, segura de sí mismo, el contacto con una persona le trastoca la percepción que había tenido del mundo, de sus amistades y su entorno.
La adaptación cinematográfica procede de una serie de reflexiones que C.S.Lewis había publicado bajo un pseudónimo a fin de no descubrir su identidad. Este conjunto de reflexiones versaban sobre la muerte de su esposa y la impresión que había causado en él. A este conjuno de reflexiones, las tituló “Una pena en observación”, además todo se completó con otro escrito de Douglas Gresham, hijo de la propia esposa de Lewis, Helen Joy Gresham.



Lo que relatan los escritos, por tanto el tema principal de la película, es el dolor que sintió Lewis con el cáncer de huesos de su esposa y su posterior fallecimiento.
Es de estas películas que te remueven las entrañas, de las que viéndolas no puedes quedar impasible ante la vida, es como un golpe directo en el estómago. Esta cinta es lo que llamo yo una lección de vida y amor a lo bestia.
Lewis, es un personaje que vive una vida placentera, pues vive engañado sobre las emociones humanas. Él ofrece conferencias acerca del dolor a todo aquel que lo quiera escuchar, pero en realidad, se ha apartado siempre del dolor.
La gente lo idolatra porque es un genio, pero Lewis crea una coraza que lo hace vivir en una burbuja que lo aliena de los demás. Para mí, vive en lo que entiendo que es un mundo teórico.
En este sentido, los diálogos son excepcionales, el guión está al servicio de las emociones, y contiene un humor muy fino y corrosivo que va penetrando las capas de coraza tras las que se pertrecha el protagonista.
Un claro ejemplo de este guión se encuentra en una de las frases que Lewis dice en una conferencia, “El sufrimiento es el cincel que usa Dios para perfeccionar al hombre”. No sabe hasta que punto se tendrá que arrepentir de esas palabras. Es verdad que el escritor, después de la muerte de su esposa pudo poner en orden su vida. A lo largo de su camino, fue haciendo experiencia de Dios y acabó por ser uno de los creyentes más convencidos.



Anthony Hopkins, como siempre o casi siempre, perfecto. No hay ninguna tacha en su interpretación. El actor dota al personaje, una calidad humana tremenda, a pesar de que en su comienzo no es capaz de mostrarse maduro. Se instaura en el YO. Es interesante ver como la composición del personaje va mostrando una evolución. Se ve como se va desmoronando la roca más fuerte hasta el viaje a los infiernos. Sólo esa humanidad es capaz de quitarlo a flote, pensando también en el hijo de Gresham.
Uno de los puntos acertados es el niño, la elección de actores infantiles es siempre muy complicada, sobre todo en este tipo de producciones que tratan de conmover el corazón. El niño está perfecto también, pues su ternura ayuda a Lewis a levantar el vuelo tras el dolor. Piensa que es el sacrificio de la persona amada le pide, vivir la vida sin mirar atrás, solo divisando el futuro. Quizás, una de las escenas más tiernas del cine y que nos llevará a hacer acopio de pañuelos, es la escena en las que están a solas Hopkins y el niño.
Debra Winger, la actriz que encarna el papel de Helen, dice una frase que a él le remueve el corazón, y es ”La felicidad de ahora es parte del dolor futuro”. Esto se lo dice poco antes de morir.
Debra es una actriz todoterreno que ha salido en títulos de mucho éxito, pero que el grueso de gente aún no ubica. Quizás, esta sea su actuación más salientable, porque sencillamente está in-cre-i-ble. No se me ocurre mejor partener para Hopkins. Para dar réplica al actor británico en esta película, hay que ser un actor de muchos quilates, porque Hopkins, aquí es un fenómeno de la naturaleza, es una actuación que roza la perfección, si no la supera. Su personaje es incisivo y mordaz, al mismo tiempo que no se rinde y afronta sus problemas con aplomo. Será para Lewis un huracán que le arrancará el corazón de piedra para ponerle un corazón de carne.
Recomiendo esta película encarecidamente, es una joya del séptimo arte que no os podéis perder. Además, os limpiará por dentro.


martes, 8 de noviembre de 2011

DESAYUNO CON DIAMANTES



En marzo posteé la el musical de West side story, porque entre otras cosas celebraba su cincuenta aniversario, y también con motivo de esta celebración me parece oportuno hablar de  Desayuno con diamantes, este año que se celebra también su cincuentenario.
Esta cinta, conviene discernir que es ya un mito de Hollywood, aunque para algunos tenga algunas carencias, se ha sabido mantener en el ideario colectivo del público durante muchísimos años.
Aunque el guión es bueno, da la ligera impresión de que no deja una gran impronta, es decir, no impacta. Los acontecimientos se van encadenando sin muchos altos y bajos hasta el final. Esto obedece a que la adaptación cinematográfica hecha de la novela de Truman Capote, se edulcora un poco respecto a la acidez del mismo Capote, que en esto era un maestro.
Juzgo por lo demás innecesario hablar de las deficiencias del guión, en cuanto a que se huele a una milla de distancia lo edulcorado del amor burgués, que sólo conectará existencialmente con aquellas personas que comulgan con esa idea de amor maniqueista.
Quiero que sepáis, que aunque yo he dicho esto, considero que es también uno de sus grandes atractivos, me refiero a que en aquella época dorada de Hollywood, donde imperaba el star system y las historias gozaban de un alto grado de maniqueo, esta película se convirtió en un icono de entender la vida, para un sector de la sociedad americana. Además es tan ideal, que muchas veces oculta la frustración del sueño americano. Por otro lado también queda ocultada la mordaz cruel visión de una vida que se va a la mierda, por la prostitución, aunque sea de alto standing y  Audrey Hepburn con su porte angelical nos lleve a una ñoña y cándida visión de la protagonista.


En esto infiero que es más que una película, en realidad es una estética. Creo que en estos términos definiría el porqué de una fábula que responde a una necesidad de vivir por encima de nuestras posibilidades, también lo considero un reflejo de la nueva sociedad que surgiría en nuestro tiempo.
Hablar de su puesta en escena es espectacular, en el sentido del estereotipo y convencionalismo de sus personajes que en algún caso se exageran y caricaturizan, dejadme pensar que apropósito, para conseguir ese tono onírico. Por poner un ejemplo, el millonario brasileño, que además es medio español y banderillero para más inri.
Todo esto me sirve para volver sobre mis pasos y redimir al guionista, porque en realidad los verdaderos fallos de guión no son tales, está contada deliberadamente de esta forma. Y Blake Edwards, un genio del cine de humor también lo ha dejado así, porque estoy seguro de que si intentase hacer una comedia pura, saldrían gags mejores.
No es que quiera jugar con vosotros, pero os hice dar esta vuelta para entender mi posicionamiento delante de la película.


Como prenda de lo imperecedero siempre quedará en nuestra memoria la genial banda sonora hecha para la ocasión por Henri Mancini, del que destaca el tema "Moon river", tema que se pretendió doblar debido a que las dotes para el canto de la protagonista, no eran las mejore. Gracias a Dios, y en esto coincido con todo el mundo, es que al final no la doblaron y ha dejado un sabor más íntimo. Además, conecta con lo humano.
Además de la obra en sí, se traiciona a Capote en la actriz protagonista, porque Capote era de la idea de que Marilyn Monroe fuese la protagonista. Además por aquel entonces era la idea que se vendía de Marilyn, el lujo.” Un diamante para otro diamante”. Pero cuando la Paramount preguntó por su situación a la Fox, propietaria de su contrato en exclusividad, esta dijo que Marilyn era innegociable. La verdad es que la actriz quería hacer el papel, pero su contrato le impedía por motivos de imagen hacer el papel de prostituta.
Quizás Norma, nombre real de Marilyn, lo haría de maravilla, de hecho, pensando en ella, se me ocurre, que la inocencia unida con la picardía es su personaje fuerte, donde ella muestra todo su potencial y sensualidad, pero por otra parte, también llego a la conclusión de que los estudios explotarían la parte más lujuriosa de la actriz, y el personaje adquiriría un cariz menos glamuroso, y todo aquello por lo que hoy es conocida la cinta se vendría abajo.
Quizás, ahora, con el tiempo, podemos contemplar más acertada la elección de Audrey Hepburn. Una actriz por aquel entonces muy conocida por otros papeles, pero que por concepción se anteponían a este personaje de prostituta. En cambio, con el tono que le concedió Blake Edwards, la fragilidad del personaje elevaría al personaje a la categoría de mito.


El trabajo de Audrey Hepburn en este sentido es sensacional, porque entre otras cosas, ni ella misma se veía con capacidad para interpretar algo tan diferente de sus roles habituales en el cine. Además ella alegaba no tener mucha experiencia de haber alternado con el sexo masculino.
Ella llega a decir lo siguiente:

"No me parecía en nada a ella, pero sentía que podía ser Holly. Sabía que el personaje supondría un desafío y deseaba hacerlo. Siempre me pregunto si puse mucho en ese papel, tal vez debería haber sido un poco mas terrible. Pero en aquella época en que acababa de ser madre primeriza, eso era todo lo insensata que podía ser. Si hubiera sido una actriz del método....pero lo cierto es que no creía en el método, creía en un buen reparto. Y aún hoy no estoy completamente convencida de mi Holly.... es demasiado opuesta a mí.  El personaje creo que hubiera requerido a alguien extrovertido, yo soy introvertida".

Otra de los items a resaltar en Audrey, no es ella misma, si no el envoltorio con el que fue adornada su figura. Un lujo de los diseñadores de Givenchy, que fue elegido y continúa siendo el mejor vestido de la historia del cine, ahí es nada. Todos estos elementos ayudaron a configurar la idea del mito, un personje inundado de sofisticación, indeleble. Una imagen que no se volvería a repetir.
La película estuvo nominada para un total de cinco Oscars. Obtuvo los correspondientes a la mejor banda sonora para Henry Mancini y a la mejor canción. El oscar a la mejor actriz se lo llevó Sofía Loren ese años por "Dos mujeres", otro papelón en otro peliculón.
En resumen, para los amantes del cine, no es que Desayuno con diamantes sea una película impecable, pero se considera a este trabajo más que una película. Por eso quedará grabado siempre en nuestras mentes y corazones.