viernes, 22 de junio de 2012

ROBIN HOOD A TRAVÉS DEL CINE



Me he decidido a hablar sobre este personaje pues es de los que más me gusta, más he leído y visto en cine, con multitud de adaptaciones.
Dice la historia o cuenta la leyenda del mito de Robin Hood que,  el adalid de los empobrecidos y azote de la corona inglesa, bebe de la propia realidad, eso sí, alterada, exagerada y manipulada en cierta manera. Pues se cree que pudo haber existido una suerte de hombre que hizo las veces de caudillo y agitó al pueblo contra la corona. Esta persona era un proscrito que habitaba zonas aledañas al bosque de Sherwood. Hasta aquí las coincidencias plausibles con el personaje que nos ha llegado a nuestros días y el probable hombre real que ha suscitado toda esta mitología.
La “verdadera” historia de este hombre, es que sí ha sido proscrito, pero no en los tiempos de Juan sin tierra, el hermano usurpador del trono legítimo de Ricardo corazón de León, si no poco tiempo más tarde, en el reinado de Eduardo II de Inglaterra. Esta actividad del tal Hood, soliviantando al pueblo contra la corona, fue aplastada rápidamente y sin miramientos, con lo que ha tenido que subsistir en el bosque. Desde luego, dejó honda huella en el pueblo, pues su actividad debía ser continua y comprometida pues los mismos enviados de la corona tuvieron que matarlo disfrazados en el bosque.
La razón de porque todos los historiadores que analizan al personaje le dan tanta importancia es porque en la época casi todos los proscritos o bandidos que habitaban en los  bosques eran popularmente llamados Robin Hood. Quiere decir, que desde el primer momento, su vida o su muerte ha debido representar un modelo al pueblo, que adoptaba su nombre y comenzaba a elaborar canciones, historias y a formular una leyenda. Su gran difusión sobre todo con la imprenta ha sido también otro de los ítems a estudiar.



Esta cantidad de bullicio literario concentrado en su mayoría en la edad media más tardía, hace que no sólo llegue a nuestras días por la literatura, sino también por la cultura popular. También es una forma de entender las innumerables adaptaciones que se hicieron al mundo del cine, sobre todo en sus primeras etapas.
La primera como no podía ser de otra manera, es de factura británica, ya en un temprano 1908, a cargo de Percy stow, pero la fama del personaje y las posibilidades de la historia al no tener una línea argumental fija, hicieron que tan sólo tres años después, la empresa americana hiciera su versión. (Hoy en día también se dedican a hacer versiones estrenadas en otros países, en vez de darle vueltas al coco). Esta versión americana es de Theodore Marston, en 1912 y otra tan sólo un año después, en 1913, por eso digo lo de la sobresplotación sin control de un producto. Esta última versión está firmada por Étienne Armaud y Herbert Blaché.
Con todo, la mejor que se guarda de la época del cine mudo es otra nueva versión hecha, o concebida por el genial Douglas Fairbanks y dirigida por Allan Dwan en 1922, es decir, nueve años después. Hubo en esa época una gran concentración del personaje, y no es que se guarde mejor el material de Fairbanks por que es la más moderna, simplemente, también es porque es la que simplemente ha tenido más éxito, era más entretenidas con los saltos y cabriolas de Douglas.



En realidad, para los ojos de los espectadores de hoy día, se vuelve tediosa menos en las escenas de acción, aunque comparándolo con hoy día, esta acción sería muy pesada. Es la misma sensación que nos produjo ver la nueva saga de Star Wars. Nosotros estábamos acostumbrados a una lucha de espadas, pesada, casi medieval, en las versiones de los ochenta, pero en la Amenaza fantasma nos resultaba raro que las espadas se manejasen como florines, incluso que Yoda saltase alegremente de un lado para otro. Cuando Lucas se explicó, dijo que era normal tener en cuente que los espectadores de hoy son capaces de almacenar más rápidamente imágenes, no acelerar esos procesos hubiera sido la muerte a pellizcos para los jóvenes que fuesen a verla.
Fuera de ejemplos y disquisiciones sobre lo mal que ha envejecido una película de acción, en aquella época del cine mudo, hay que salientar que fue en su momento la producción más cara y lujosa de Hollywood. Ya sólo en decorado, se le fue un pastón. Era el decorado más grande hasta aquel momento, y es que tenía que simular a un castillo.
Ahorraron de otra forma, incluso Douglas fue el propio guionista de la cinta, el problema es que no se le ve en los títulos como guionista porque firmó con un pseudónimo. (Elton Thomas)
Otro de los puntos por lo que es conocida esta película es porque estuvo muchos años perdida, desaparecida, como unos sesenta años. Se sabía de su existencia pero se habían extraviado las copias. Se encontraron unas en el final de los sesenta y principios de los setenta, varias copias con la que se fue configurando  una con la totalidad del metraje.
A partir de ahí podremos contemplar a Robin Hood en un maravilloso technicolor.



Como ya se estaba convirtienco en costumbre, "Las aventuras de Robin Hood", esta vez, por parte de la warner brothers, sería otra vez la superproducción de Hollywood más cara de la historia hasta aquel entonces, 1938. Para más casualidad, justo en presupuesto, dobla a su antecesora, ya que esta última costará dos millones de dólares.
Fue esta la primera película que hizo un intento serio por el technicolor, anteriormente se había utilizado como mucho películas en dos tonos, proyectándolos mediante un filtro colorado que daba una cierta sensación de color. La idea les salió redonda, y la calidad para la época era expléndida, aunque hoy en día nos resulten colores apastelados y un poco saturados. En aquel entonces era una auténtica explosión de color, todo lo anterior era blanco y negro.
Quizás sería mejor empezar por entender como funcionaba el technicolor, para hacernos una idea de como funcionaba en aquel tiempo.
Desde un principio, en la historia del séptimo arte, se pretendía llegar al color, de hecho los primeros intentos, no eran más que burdas pintadas a mano sobre la película a menudo sólo con cuatro colores, imaginad cuál sería el resutado.



Luego, en 1917, se pasó a lo que se llama Proceso 1, que constaba de dos filtros uno rojo y otro verde, los dos dentro de la cámara. con los que se grababa al doble de velocidad. La causa de esta velocidad es porque tenía que dar tiempo a impresionar la luz mediante un prisma en dos películas, que después superpuestas daban esa sensación particular de un cierto colorido. En esta técnica estén hechas los propios "Diez mandamientos" de Cecil B. de Mile, pero no la del cincuenta y seis de Charlton Heston, si no que el mismo de Mile había hecho una versión en 1923. La versión antigua de Ben-Hur (1925) también está hecha con Proceso 1, y el Fantasma de la Opera, del mismo año. Si vamos cayendo en la cuenta, todas las superproducciones de la época se iban elaborando con técnicas nuevas, (No siempre acertadas, por desgracia).
Después de esto, en 1928, un año después de que arrancase el cine sonoro, Technicolor, impulsa el sistema tricolor, que necesitaba la impresión de tres películas. Fijáos, que "Las aventuras de Robin Hood" son de 1938, quiere decir que, desde que se inventó y se fue perfeccionando, pasaron diez años. Pero luego los resultados son asombrosos, a partir de ahí se grabaron superproducciones de Hollywood que afianzaron el technicolor. "El mago de Oz"de 1939 y "Lo que el viento se llevó" del mismo año.
En aquel entonces había otro proceso, de Eastman, el Kodakchrome, que competía con el techicolor, y aunque el technicolor cogió delantera a la kodak en cuanto a la viveza del color, posteriormente se demóstró que los negativos de kodak eran mucho mejores que los de technicolor, que con el paso de los años perdían mucho color y se deterioraban rapidamente, por eso a mediados de los setenta se impusieron los kodak y terminó la egemonía del techicolor.
Es curioso, pero siempre asocio el technicolor a este periodo de Hollywood en el que todo eran tonalidades color pastel, como un pasado dorado que ya nunca volverá.



Esta es una de las escenas que más me gusta realtar de esta película de Robin Hood, y es que es en esta imagen dónde se sintetiza que la epoca del blanco y negro sigue en la mente de los realizadores. Todo eso juego de sombras de la escuela alemana, jugando insinuando, etcétera.
Dos gigantes están combatiendo fuera de cuadro, pero se ve el fragor de la batalla, como el mito de la caverna de platón, sólo sombras. Haciendo una alusión filosófica, se puede decir que aún no había llegado la nueva luz con la que ojerar la realidad.
Michael Curtis, el director de la película, al que le gustaba muchísimo esta escuela, aún está en un concepto de imagen sugerente. Con el color, todo adquiere un caracter más real, que cambiará el concepto arte en el séptimo cine.
La película es una obra de arte, para la época tiene un ritmo vertiginoso. lleno de acción aventuras y un humor socarrón que encanta a propios y extraños. La fattura técnica es perfecta y Errol Fynn, está sencillamente insuperable. De hecho todo el mundo lo asocia con el personaje. No es que Flynn fuese Robin Hood, es que Robin Hood, siempre será para nosotros Errol Flynn.



Después del periplo por el Hood de 1939, pego un gran salto hasta 1973, donde la Disney deslumbrada también por el manojo de virtudes que adornan el personaje se dispuso a hacer una adaptación animada. Por supuesto, entre medias ha habido muchas adaptaciones, sobre todo para televisión y de una calidad un poco inferior, por eso mismo no me paro en ellas, si no el post sería interminable. 
En 1976, si que hago un alto en el camino porque Richard Lester nos regala una gran película, "Robin y Marian". Trata también sobre el personaje, pero desde un punto de vista totalmente nuevo, la senectud.
Por supuesto la película tiene un aire más asentado, pero es más profunda y deliciosa. Ya no vemos a un Robin tan estereotipado, con lo cual da pie a toda una nueva concepción del personaje y su interacción.
Los buenos no son tan buenos y los malos tan malos como en el 39. Un claro ejemplo, la figura del rey. 
Sean Conery y Hepburn, nos regalan unas actuaciones buenísimas, y una de las mejores declaraciones de amor del cine, quien lo diría, en una cinta de Robin Hood.


Te amo.
Te amo más que a todo,
más que a los niños,
más que a los campos que planté con mis manos,
más que a la plegaria de la mañana o que a la paz,
más que a nuestros alimentos.
Te amo más que al amor o a la alegría o a la vida entera.
Te amo más que a Dios.

Y esto lo dice una cristiana convencida, para más enjundia.



Posteriormente también podemos hablar de la versión cómica de Mel brocks, pero tampoco nos aporta nada al post, en cuanto que no nos dice nada del personaje que no sepamos ya, simplemente se limita a hacer parodia, eso sí, muy divertida.
Damos otro salto hasta 1991, año en el que se estrena la película de Kevin Reynolds, con Kevin Costner como protagonista. "Robin Hood, el príncipe de los ladrones". Es verdad que resultó un éxito de taquilla y tenía un enorme plantel, ni más ni menos que Allan Rickman, Mary  Elizabeth Mastrantonio, Christian Slater, Morgan Freeman y el mismo Sean Connery, en un guiño a la larga historia de adaptaciones del personaje.
Pero lo cierto es que pese al resultado espectacular en alguna ocasión, no deja de ser una adaptación que ha despilfarrado un montón de pasta en cosas externas, como la popularidad de Costner, que estaba en el huracán de la fama con el periplo de premios de "Bailando con lobos". Podría tener más profundidad, pero aun así, hay muchos logros. Lo mejor de esta película pienso que fueron los vestuarios, puesta en escena y ambientación. También quedó muy lograda la banda sonora y la aportación de Brian Adams (Everything I do, I do it for you). Y algunos planos secuencia o cámaras lenta, como el disparo de la flecha encnedida en fuego.






Por otra parte, esta película aborda de forma distinta algunos aspectos de los personajes. Situa a Robin en las cruzadas. Morgan Freeman es un compañero que le ayuda a escapar. Ciertamente tiene una carga más dramática que la del 39, pero la sensación de aventura es menor.
Por medio ha habido adaptaciones televisivas y demás, en forma de telefilme o de serie de televisión, hasta llegar al 2010, cuando se estrenó la versión de Robin Hood de Ridley Scott.
De esta película os hablaré menos porque es muy reciente, sólo resaltar las diferencias con las anteriores.
En un principio me pareció bien que Scott se aproximase más al personaje dejando atrás aspectos cuasi mitológicos. Que hiciese a un Hood más humano y visceral, pero tampoco puede ser una continua batalla contra el mito, sin licencia alguna. En este sentido pienso que se queda algo seca para mi gusto, aunque debo confesar que Scott es una de mis debilidades, es decir que no voy a hablar más.



sábado, 28 de abril de 2012

EL PRECIO DEL PODER




"Filme sumamente violento con un guión demasiado complicado (...) maravillosa banda sonora de Moroder. Lo mejor, sus cuidadísimas interpretaciones" (Fernando Morales: Diario El País).

Ya está, otra vez la historia del ascenso y caída de un magnate del narcotráfico... y, sobra decirlo, otra vez vuelve a molar (véase el Teorema de la Mafia). Pero ojo, a diferencia de los gangsters que ascienden y caen en las películas de Coppola o Scorsese, que tienen su glamour y su elegancia y saben estarse serios y poner esa cara de "estoy predestinado para ser alguien importante", los rufianes que ascienden y caen en Scarface son cutres y no dejarán de serlo aunque lleguen a estar forrados. Incluso nos recuerdan un poco a los Small time croocks del Woody Allen. Pero ahí reside gran parte del encanto de la peli, en esas imágenes de nuevos ricos viendo la tele en un jacuzzi inmenso, aspirando coca y discutiendo por tonterías. Que esto no es New York, señores, ni siquiera es Chicago, ni siquiera es New Jersey, esto lo que es es Miami y en Miami lo más parecido al glamour que conocen es el Julio Iglesias cantando "soy un truhán soy un señor".El guión es mismamente del Oliver Stone, quien siempre se encuentra cómodo en estas historias de sexo, drogas, corrupción, etc. Hará que pasen a la posteridad esas imágenes del Al Pacino con la napia empolvada como si acabase de coger un sugus en una palangana llena de harina y con una desmedida metralleta en la mano, fuera de sí.



No puedo ser objetivo con esta película, por que me gusta demasiado. Media película es la interpretación de Al Pacino. Por eso recomiendo encarecidamente su visionado en versión original. Está sensacional, perfecto. Muchos le acusan de sobreactuado, de histriónico, pero realmente esa es la interpretación que requiere el personaje. Su acento cubano es increíble. Si alguien ve la película doblada, no tiene perdón. El doblaje no le hace justicia a la interpretación del Pacino. Es una gozada verle hablando ingles españolizado, usando continuamente términos de la jerga de los latinos afincados en Miami. En realidad, la pura verdad es que Tony Montana es un vendedor de humo, un telepredicador, que se pasa toda la vida embaucando a la gente, para que piensen que en realidad es más de lo que es, y al final, se retrata así mismo. Una persona prepotente que tinene que ser el protagonista de todas las fiesta, tiene que ser la salsa de todos los platos. Controlador, excéntrico, vengativo. En realidad tiene todas las cualidades para llegar a la cima, pero no sabe mantenerse, no sabe ser otro, no sabe no dar el cante. Teniendo en cuenta todos estos detalles, es plausible pensar que por fuerza debe ser una actuación exagerada. A mí, no es que me guste a Al Pacino en plan desbocado, porque también es verdad que se explotó mucho esa faceta de él, pero da un cierto punto de encasillamiento o aburrimiento en otras cintas.



Michelle Pfeiffer es algo más que la clásica chica florero de las pelis de gangsters. Esta estupenda en su primer gran papel, aparte de lucir radiante. Steven Bauer está estupendo, a pesar de no ser un actor muy reconocido. F. Murray Abraham protagoniza una de las escenas más célebres de la película, y en el poco tiempo que aparece en pantalla lo borda, al igual que Robert Loggia. Y también hay que destacar a la guapísima Mary Elizabeth Mastrantonio, que interpreta a la hermana de Tony, quien tiene sobre ella un deseo casi incestuoso. La película es sobre todo una gran historia sobre la ambición. Tony va superando todas las barreras para conseguir lo que quiere, y no le importa el método que deba usar para ello. El asesinato, la amenaza o el chantaje serán algunas de sus armas. Al fin y al cabo, conseguir todo lo que quiere le acabará trastornando. Su posición de poder le hará volverse loco. Terminará convertido en un grandísimo paranoico consumido por la cocaína. El guión está muy bien estructurado. Vamos viendo la progresión de Tony desde lo más bajo hasta lo más alto, donde se le van las cosas de las manos y no es capaz de controlarlo, y en cierto modo parece que toda la película está hecha para conducirnos hacia el inevitable final. La dirección de De Palma peca bastante de efectista en numerosas ocasiones. Se recrea en la violencia como si disfrutara viendo sangre por todos lados. Mueve en exceso la cámara, quizás en herencia de su conocido gusto por Hitch. Pero la verdad, para no ser Howard Hawks, raya a una gran altura. La estética ochentera es rompedora, y nos permite zambullirnos en la época con total facilidad. A ello contribuye una grandísima banda sonora de Moroder, que nos mete en las salas de baile de lleno. La única pena, es que este formato nuevo que traía esta película a Hollywood, se ha copiado hasta la saciedad y más. Por aquel entonces, lo normal era ver mafia irlandesa o mafia italiana, pero lo latino aún era desconocido. La película es de 1983, en los años posteriores proliferaron muchísimas películas con el final apoteósico en el que se llega a la guarida del malo y hay una gran lucha, me refiero a todas esas de Delta Force, artes marciales, misiones especiales y polis duros, que han acabado por hacer también de “El precio del poder” Otro cliché. Además nació la serie de televisión “Corrupción en Miami”, atendiendo y suscitando demanda de este tipo de material. Como se ha consumido hasta la saciedad, ahora parece hasta vulgar.




El final, aunque rebosa violencia, nada más lejos de la realidad, porque funde sus raíces en la literatura Sheakespeariana. No sé si conocéis la historia de Macbeth, al que tres brujas le vaticinaron que sería grande, pero al final no debía tener miedo si el bosque de Birman no se levanta y avanza a Dunsinone. Pues bien la historia avanza, y el protagonista va trepando y haciendo jugarretas ayudado por Lady Macbeth, hasta que al final, lo pierde todo, si os pongo un trozo del texto se hará más entendible la analogía que quiero mostrar entre “Macbeth” y “El precio del poder”.



TEXTO:

MACBETH

Comienzo a perder el juicio...

Descubro ahora las ideas ocultas de ese diablo

Y la verdad del doble sentido de sus palabras:

"Mientras no se levante el bosque de Birman

Hacia Dunsinone - Nada temas".

Pero ahora el bosque avanza a Dunsinone.

A las armas, quien pueda, al combate.

Si todo aquello no es un cuento vacío,

Mi fin es el mismo - igual correr o esperar aquí.

Ya no me alegro con el cielo soleado,

Solo deséo que el mundo se desmorone.

Sopla viento. Enfurécete. Toquen campanas.

Quiero encontrar la muerte con mis armaduras.


Ya sabéis, en version original, y a disfrutar de Al Pacino
en su salsa.



domingo, 25 de marzo de 2012

CANTANDO BAJO LA LLUVIA



"Simplemente perfecta. Lo más admirable es que su acumulación de números musicales (que aislados son magistrales) resulte una unidad coherente y fluida (...) Una obra maestra" (Francisco Marinero: Diario El Mundo)

¿El mejor musical del cine? Probablemente. En cualquier caso, "Singin' in the Rain" tiene algunos de los bailes más maravillosos y cinematográficos de la historia del séptimo arte; Gene Kelly canta enamorado bajo la lluvia... y el mundo se detiene. Genial y vitalista, una imperecedera obra maestra. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)

Estamos ante un musical que representa la esencia del cine, bien porque desarrolla el tema del paso de la época  de las silent movies (cine mudo) al sonoro. Aunque representa esta realidad desde un punto de vista cómico que desdramatiza, no así como películas del corte de "El crepúsculo de los dioses", dónde este tema es abordado de una manera más tremenda y cruel.
“Cantando bajo la lluvia” es un musical que deja buen sabor de boca, pese a sus muchos fallos y corta pegas. La dirección de Stanley Donen, perfecta. Ha sabido darle al musical un aire fresco y gamberro, a la vez que glamuroso y jovial.



Como toda historia de pasquín, en esta película, lo que se ve y lo que emerge de la realidad es sólo la reluciente silueta de una realidad mayor que no siempre es tan lustrosa como su envoltorio.
En realidad, parece que el musical, es perfecto, y en mucha suerte de circunstancias, acertaríamos al decir que sí, aunque como muy bien comprenderéis mis queridos amigos, y ya comenzáis a conocerme y descifrar los entresijos de mis formulaciones, no es oro todo lo que reluce. Para descargo de alguno diré, que en este caso que el resultado final justifica todo el proceso, no siempre tan glamuroso y artístico.
Por empezar en algún aspecto podríamos decir, que en realidad, sólo había escrita una canción para el musical, me refiero de forma específica. Y en principio tampoco se esperaba mucho de esta producción, otra obra que hizo el propio Gene Kelly anteriormente se presumía mejor, me refiero a “Un americano en Paris”. Por lo tanto pintaban bastos, y la productora de la película buscaba abaratar costes por todos los medios, tenían contrato con Kelly y lo utilizaron, sería un reclamo magnífico, pero en los roles no principales a Donald O'Connor, que tenía cierta reputación como secundario, pero que no alcanzaba la talla de Kelly (Personalmente creo que Kelly era un creido) y Debbie Reynolds, que no tenían el caché de estrella, y en el caso de Reynolds, no es que fuese un portento, pero destaca mucho porque no se esperaba que diese tanto juego siendo uno de sus primeros papeles. La verdad es que para ella supuso un gran espaldarazo a la fama.



También podemos hacer una ácida crítica a los estudios por racanear hasta con fondos de decorado reutilizados para la ocasión y sacados de otras producciones anteriores, y todo esto sin pasar por las dificultades económicas que recientemente ha pasado el mismo estudio de la Metro-Goldwyn-Mayer, en los que estuvieron a punto de vender los derechos de OO7.
Aún así, les ha salido un producto tremendo, puede ser de esas ocasiones a las que hice también mención comentando “Casablanca”, un cúmulo de peripecias o el azar de muchas personas que se unen y… der repente, de lo que está condenado al fracaso nace una obra imperecedera, una obra que trasciende a sí misma y su tiempo, una obra que está más allá de su contexto, de su auto comprensión.
La verdad es que Kelly nunca ha acabado de caerme bien, no es que yo tenga nada contra su trabajo detrás de las cámaras, porque esta película no sería lo que es si no fuese por su entera implicación en el proyecto. Es verdad que el director de la cinta es Stanley Donen, pero Kelly, era una especie de director en la sombra, puesto que era el que llevaba las escenas coreografiadas y tenía un gran poder de decisión gracias a su contrato. Son cosas de aquella época y el star system.
Kelly no era un divo propiamente dicho, trabajaba y trabajaba duro. La escena, más famosa quizás de la historia del cine, o al menos dentro del género musical es la de Gene Kelly danzando por una calle mojada, él empapado pero con una sonrisa de oreja a oreja. Si señor, esa es la perfecta alegría, reír, cantar, soñar a pesar de las circunstancias. Pero la verdad es que Kelly rodó esa escena con cuarenta de fiebre, todo por cumplir plazos. Aguantar los manguerazos fríos con fiebre y mostrar una sonrisa tan grande, es digno de encomio y reconocimiento a un artista que cuando se metía en una producción le daba lustre, no importa cual fuese el precio.



Stanley Donen había empezado en el cine como asistente en las películas de Kelly, por tanto la confianza para hacer este tipo de temeridades, era mutua.
Donen acabaría siendo un gran director, pero esta ha sido su escuela iniciática, a la sombra de un actor bailarín que fue para mi gusto, demasiado exigente, incluido para sí mismo.
Es cierto que Gene Kelly ofreció disculpas tras la película al reconocer que se había portado mal con el resto del reparto. Reynolds acabó de grabar las escenas de cantando bajo la lluvia con los pies destrozados y ensangrentados, porque Kelly le daba mucha caña practicándola en el baile, que era el punto débil de Debbie.



También Kelly tuvo que entonar el mea culpa en una de las secuencias de la película, ni más ni menos que el baile erótico con Cyd Charisse, en la que el contacto era muy evidente para la época de la que estamos hablando.
El estudio poseía varios derechos sobre canciones que tenían que utilizar, y cuando se pensó en la película, la idea era aprovechar algunas canciones para darle salida comercial. Eso fue lo que construyó el argumento, porque varias de esas canciones eran de la época del cine mudo, o de su paso al sonoro.
Lo más curioso del asunto es que la escena en la que Gene Kelly baila sobre la lluvia, es una escena que no estaba planteada en el organigrama inicial de la película, pero que buscando sentido a la canción se tenía que grabar. Pocos pensarían en aquel momento, que aquella  añadidura puesta casi a última hora sería la escena por la que queda indudablemente grabada la película en todos nuestros inconscientes.



Esa escena tiene varias peculiaridades que la gente desconoce. Se dice que la lluvia fue agua mezclada con leche para ser registrada mejor en cámara, cosa que no es del todo cierta. El agua tenía un producto que se le suele echar en fotografía, que se llama humectante. Además, quedaría la ropa, el suelo y la cara del actor con un tonillo blanco, que en realidad no se ve.
La coreografía de esa escena fue diseñada en función de la escenografía presente, jugando también con el efecto del agua, componiendo cuadros e imágenes maravillosos. Ya es normal, en este tipo de películas, que de la cosa más pequeña y ridícula se saque petróleo.
Para la escena se necesitaron un par de bailarines más para reforzar el sonido de los pasos que Gene Kelly marcaba en el escenario.
Este año se cumplen sesenta años del estreno de esta obra maestra del musical, según espertos críticos de cine como Roger Ebert "El mejor musical de Hollywood jamás realizado".



Una obra así, por muchos remiendos que tenga, no sale así como así y tiene a mucha gente implicada en su producción.
La dirección de fotografía corrió a cargo de Harold Rosson que fue el genio que estuvo detrás de "El mago de Oz", proporcionó a la película colorido y vitalidad, que ayudaba en esa concepción fresca que quría darle Arthur Freed.
Otra de las curiosidades de la película, que se extrae de su argumento, de esa intrahistoria del paso del cine mudo al sonoro, es que Jane Hagen, la actriz que da vida a Lina Lamont, tenía una voz aceptable, no era tan mala como se la tintaba en la película, pero en un alarde de exageración, Hagen dobló a Debbie, que a su vez se suponía que tenía que estar doblando al personaje de Lina, que se entiende que era Hagen, fue un juego retorcido, de esas cosas que se hacen en las producciones cuando se está aburrido y se quiere contar una historia curiosa después.

DISFRUTADLA VALE LA PENA





domingo, 26 de febrero de 2012

TORO SALVAJE



"Soberbio guión. Scorsese radiografía el gesto más violento de la derrota (...) Una de las obras más lúcidas y enérgicas del cine moderno. (Luis Martínez: Diario El País)

"Brutal" (Javier Ocaña: Cinemanía)

Con este film comienza un triangulo mágico que nos ha dado muchas alegrías a los aficionados al cine. Luego llegará "Uno de los nuestros" y "Casino".
No estrañe a nadie que Robert de Niro haya obtenido el oscar por esta cinta, para mí, una de sus mejores trabajos. El retrato de Jake LaMotta, es sensacional. La brutalidad, la paranoia, la inseguridad, los complejos físicos, la ambición, etc... De Niro, además lo hace con una naturalidad sobrecogedora.
En estos años post generación de los 70 en el cine, y antes de los ochenteros pop con lentejuelas, los actores acostumbrados a este cine más veraz, basaban su interpretación en el método. Creaban personajes físicos, con una presencia y luz propias. Este es el caso de Jake La motta. En realidad De Niro crea a un monstruo a partir de pequeños males y autoengaños. Hace que el personaje se valore a sí mismo por estímulos exteriores, es decir, por la aprobación o desaprobación de los demás. Es un don nadie que a raíz del éxito en el boxeo saborea  las mieles de la vida, se gana el respeto y la aprobación. Esta era la cerilla que prendió fuego a la mecha, ya no hay vuelta atrás.



Todas las inseguridades del personaje, quedaban al descubierto fuera del cuadrilátero. Todo el mundo de Jake giraba alrrededor de las cuerdas y la lona. Vivía practicamente de forma solitaria, porque su pareja no era Vickie, su novia era la velada de boxeo.
Cuando se quiere a una mujer, pero ponemos la mente en otra cosa, quiere decir que la queremos poseer, pero eso no constituye de por sí amor. La relación con la pareja se deteriorará por sus ansias de gloria.
El complejo sexual que arrastra Jake se convierte en el combate, el personaje lleva todas sus frustraciones al envite, y asalto a asalto da rienda suelta a su furia. Es un aspecto que De Niro logró plasmar de manera brillante, y Scorsese supo mostra como nunca.
Hay una escena en este sentido en la que Vickie, dice de uno de los adversarios de Jake que es guapo... y cuando se produce el combate, De Niro descarga esa rabia animal que consume su persona, de tal forma que le deja la cara hecha un cromo. Mientras esto sucede, la mirada de Jake queda fija en la de Vickie, si nos detenemos en cada escena de esta película vemos el arte que contiene, una amalgama de sentimientos que desborda la cámara y la pantalla. Podemos ver, sentir, palpar la furia de Robert De Niro y así mismo, también el temor de Cathy Moriarty, la actriz que da vida a la mujer de Jake.




El trabajo de De Niro es espectacular, desde luego, él puso todo lo que estaba en su mano, no en vano, la iniciativa de la película comienza en él.
De Niro había leído la biografía de La Motta, y estaba muy convencido del proyecto, irradiaba fuerza de él. Scorsese sabía como trabajaba Bob, de su sistematicidad y entrega, también por eso fue siempre su actor fetiche. Es verdad que luego vinieron otros, también de grandísima calidad, como Daniel Day-Lewis, que convirtió en asiduos. En la actualidad se entiende con Leonardo Di caprio, pero el primero con quien trazó este lazo fue con De Niro.  Al principio, también mostró interés por Harvey Keitel, pero finalmente se quedó con el protagonista de esta película.
El actor como decía, tenía la idea de llevar la vida de La Motta al cine, y aprovechó ese lazo con Scorsese para proponerselo, ya habían hecho juntos, "Malas calles", "Taxi Driver" y "New York New York". Scorsese estaba en el hospital convaleciente por un problema de Drogas, y De Niro le dió la biografía del boxeador para que la pudiese leer.
La verdad es que no era la mejor época para el realizador italo-americano, las cosas no le iban muy bien en ese momento y el musical "New York New York", no era bien recibido por el público. Se la tachaba como obra fallida. Supongo que sería un duro golpe, para un hombe que en pocos años era una de las mayores promesas del cine en Hollywood, la gente lo idolatraba por cintas como "Alicia ya no vive aquí", "Malas calles" o "Taxi Driver", pero ahora ve que el camino no es de rosas y afronta una pequeña crisis.


La crisis seguiría en el rodaje de "Toro salvaje", porque no sabía muy bien que hacer y le parecía un proyecto sólido pero aparecieron las primeras pegas a la hora de la producción.
Para empezar, la decisión de rodar casi todo en blanco y negro, en el año 80 y después del fracaso del reciente musical, esto supondría un suicidio sin haber visto el resultado final. Pero Scorsese tenía en mente hacer una película visceral, de mucha sangre y no quería bajo ningún concepto que fuese en color. Las paradojas de la vida, a veces infernalmente retorcidas quisieron que "Rocky", la película de Stallone, quien había arrebatado el oscar a "Taxi Driver" en uno de estos episodios vergonzosos de la historia de la academia, fuese la causa principal, para que los productores diesen por bueno el proyecto de Toro salvaje. Los altos dividendos que había dado Rocky animaron a la industria a seguir la cuerda del boxeo.
A buena fe que les valió la pena la película a los productores aunque fuese en blanco y negro, porque Scorsese fue un paso más allá, formuló una nueva doctrina para el cine de boxeo. Antes, incluso en Rocky, la mayoría de las escenas se grababan desde fuera del ring, dejando algunos planos para dentro.


Scorsese va adentrarse en el ring por completo, va a abusar de la cámara lenta y los primerísimos planos. Utilizó tubitos en el pelo que desprendían sangre, mojó con esponjas excesivamente a los boxeadores, cargó toda una atmósfera claustrofóbica en el ring destinada a un sólo objetivo, ver como pega y como piensa La motta, ver su ira, su autosuficiencia, su resistencia, su rabia y ansia de victoria. Scorsese altera la cadencia de fotogramas para cárgarlos de intención, y toda esa intención está en la mirada de De Niro.
El boxeo es la escusa de la película aunque parezca lo principal. Las escenas de boxeo fueron rodadas con tanta fuerza y violencia porque era la forma de expresar exteriormenta la interioridad del personaje. Con lo que los combates de Toro salvaje dejan a Rocky como una nena que refunfuña dando golpecitos.
En realidad a mi lo que me interesa es lo que pasa fuera del ring, que por otra parte, es lo esencial y lo que está más presente en el estilo de Scorsese. Me refiero a la historia de bajada a los infiernos. Personajes obsesionados con el fin sin tener en cuenta el cómo. La incapacidad de mantener relaciones afectivas con mujeres. En este sentido hay un rasgo que le une a Taxi driver, me refiero a los celos y las imaginaciones enfermizas que Jake alberga respecto a Vickie. Sólo es capaz de amar la pureza de su esposa, en cuanto piensa que eso no se le puede achacar, la violenta y agrede.



También imita la actitud paternalista que tiene en Taxi driver, en Toro salvaje, con su hermano Joe Pesci. Al que al final acaba también por maltratar.
El punto de coincidencia con Taxi driver es la concepción de la pureza, aquello por lo que hay que luchar, rechazar todo lo malo que te ofrece la sociedda, intentar ser un iluminado en medio de todos ellos. Pero todo esto lo lleva a la frustración, porque no entiende que nadie le quiera por cómo es. En el caso de Taxi driver, Betsy y la pequeña prostituta interpretada por Judy Foster. En Toro salvaje, por no querer, ni si quiera se quiere él a sí mismo. Busca ser el mejor para que todo el mundo lo admire y cuando esto no sucede, la emprende con el primero que pasa.
La vida del personaje se está llendo por el retrete y no sabe como actuar, sólo emprende una huída hacia delante que no lo llevará a ningún sitio. En la última parte de la cinta, se ve a Jake, física y mentalmente acabado.
De Niro, también será recordado por parar el rodaje de la palícula unas cuantas semanas y engordar unos 22 kilos, para representar a un Jake, con una panza colgando, descolorido. Llevó la esencia del método de Stanislasky hasta las últimas esencias. Lo mejor es que también los volvió a adelgazar rapidamente con ayuda de un nutricionista.


Tenía que escenificarse el amargo retrato de la derrota, del patetismo. Tenía que parecer un despojo de sí mismo. Se hace muy palpable el hueco, el vacío en la persona, que sólo la humanidad tapa en algunas ocasiones.
En este contexto hay una escena que nos relata el fracaso, la frustración de sentir como has desperdiciado tu vida. Es también un guiño y homenaje a una película de Elia Kazan, "La ley del silencio" dónde Rod Steiger y Marlon Brando hablan de las oportunidades perdidas, que podrían llegar a ser grandes hombres que hacían también cosas grandes... Pero... No todos los trenes pasan dos veces en la vida. Para Jake tampoco, pudo disfrutar su gloria y vivir gozando de la vida, pero eligió no vivir. Y ahí le tenemos ante el espejo repitiendo las mismas palabras que Brando.
La incorporación de Joe Pesci a la película es indispensable, así también lo cree Scorsese que vuelve a confiar en él en "Uno de los nuestros", dónde gana el Oscar. Es la conciencia de Jake, el que le impide pensar sólo en su propio ombligo, podría haber sido la tabla de salvación. El propio personaje de Pesci, se da cuenta de que llegado el momento, ya nada podría salvar a Jake, estaba condenado. El propio Jake, cuando se encierra en su mundo de celos patológicos, carga contra su hermano, "su propia conciencia".
El punto que ofrece Pesci, al mismo tiempo que nos descubre cosas malas de Jake, nos abre como espectadores de su historia, a compadecerse de él.




La película obtuvo el Oscar al mejor actor para De Niro y el de mejor montaje para Thelma Schoonmaker, además de tener otras seis candidaturas: mejor película, dirección (Martin Scorsese), secundarios (Joe Pesci y Cathy Moriarty), la preciosa fotografía de Michael Chapman y el sonido. Y perdió frente a "Gente corriente" de Robert Redford, que es una película más recordada por robarle el Oscar a "Toro salvaje" que por sus propios méritos.
Resumiendo las cualidades de este sensacional film de Scorsese podemos decir que es la crónica de la autodestrucción de un hombre. Consigue que nos involucremos en la historia de una persona desagradable, cruel y violenta; consigue incluso hacernos pasarlo mal, porque hace que le veamos como un ser humano, que es lo mismo que clama La Motta. ("Yo no soy un animal...yo no soy malo...")
Actualmente, para Hollywood, es la cuarta mejor película de la Historia. Es una gran película. De eso no hay duda. Pero tiene un defecto o virtud. La primera vez que se ve, no impresiona tanto. Es a partir del segundo y tercer visionado, cuando este film gana. Entonces se aprecia la maestría de la realización de Scorsese en todo su esplendor.

domingo, 22 de enero de 2012

UN MUNDO PERFECTO



"La premisa no puede ser más sencilla, pero el cineasta camufla bajo un ejercicio policiaco una fábula sobre la esperanza y la derrota en uno de los filmes más estremecedores de los noventa" (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Un mundo perfecto, es una de las obras más redondas de Eastwood. Venía de ganarse el cielo el año anterior en la ceremonia de los oscars con las estatuillas ganadas por su obra maestra "Sin perdón"
En esos momentos, Eastwood, superadas las voces que lo criticaban, estaba en disposición de hacer lo que quisiese, aunque los estudios esperaban, sobre todo la warner, otra película de vaqueros y violencia. En este sentido, se hizo correr la voz, porque se necesitaban varias majors para financiar el proyecto, la intención de hacer una nueva versión de "Los siete magníficos", pero a lo grande, a lo grande de verdad. De hecho, ya había esbozos, y querían en la película ni a más ni menos, que Eastwood, Kevin Costner y Tom cruise juntos, ¿os imagináis el pelotazo? y la taquilla que podían haber hecho si se llegase a concretar la oferta.
El caso es que todo esto se quedó en agua de borrajas y Eastwood, eligió un proyecto más intimo, y menos violento, basado en la tierna relación de un fugitivo y un niño pequeño.



La crítica destacó en su momento, la profundidad de la cinta de Eastwood, su inesperada calidez humana, seguro que la crítica Pauline Kael, debió de quedar con la boca abierta. Esos días estaría pensando "trágame tierra", porque había criticado a Eastwood durante años, calificándolo como un rudo vaquero incapaz para esto del cine, a no ser por temática mafiosa o violenta.
Podríamos calificar la película de drama o hasta de roadmovie, aunque el gran Eastwood, esconde una tierna historia de amistad detrás de otros pseudogéneros. Este ejercicio del director es muy hábil, porque en sí, no es una cinta que carezca de violencia, si no que pese a ella, predomina el deseo de querer hacer el bien.
¿Porqué digo esto?, pues porque Butch, el personaje de Costner, no quería secuestrar al niño. De hecho, si se lo preguntásemos a él, antes de intentar la fuga, ni si quiera sabría cómo es que intenta salír con un socio tan zafio.


Por otra parte, sabe como tratar a la gente, incluso a un niño de unos siete años, como el que nos ocupa en esta película.
Por su parte, el niño, acaba con la vida del otro prófugo, en cambio, ama a Butch, seguramente es el padre que no había tenido.
Eastwood, tampoco quería hacer mal, pero he aquí que otra vez aparece la violencia en forma de fatalismo, el fatalismo del que uno no puede escapar. Su violencia nos supera, porque escapamos y nos defendemos como gatos panza arriba, pero al fín, acaba por alcanzarnos.
El final inexorable, nos habla de lo violento de la situación concitada, pero no resta un ápice de toda la ternura que envuelve a la película.
Kevin Costner tiene una interpretación muy loable, pese a no ser el elegido por Eastwood, para el papel. Eastwood quería en un principio a Denzel Washington, pero los estudios le apremiaron a utilizar a Costner, que independientemente de su calidad interpretativa, tenía en esos momentos, mejor plantel. Costner en ese momento tenía una popularidad envidiable, ya que alzó siete estatuillas dos años antes con "Bailando con Lobos". y los de la warner bros. querían al ganador del oscar dos años atrás, al ganador del oscar el año anterior en una misma cinta, sería un éxito de recaudación, a pesar de ser dos actores que se hicieron populares por ser más duros.



Clint Eastwood, comenzába con esta cinta a elaborar cintas más humanas, en cuanto a la hondura emocional de sus personajes. Dos años después haría los puentes de Madison. Quizás es que el bueno de Clint, en su madurez como persona quiera contar temas que en toda su carrera, bien por la tendencia de sus personajes o su fama no le han dejado.



domingo, 11 de diciembre de 2011

TIERRAS DE PENUMBRA

"La mejor película de Attenborough. Una buena muestra de que se puede hacer buen cine con enfermedades terminales sin necesidas de crear un culebrón" (Javier Ocaña: Cinemanía) 





Esta es, si no una de las mejores películas románticas, está entre las diez mejores de la historia. En mi opinión. Es una película que siendo un biopic, porque aborda la vida de C.S.Lewis, escritor de numerosa literatura, entre ella, la conocida saga de Narnia. Seguramente, aquellos que seáis seguidores de la saga os encante ver esta película.
Sin embargo, más allá de la fantasía de su obra, la vida del escritor, fue bastante atormentada y dedicada en la mayor parte de su duración , a la escritura y a la vida académica.
Richard Attenborough, demuestra que se puede hacer una película romántica sin caer en la sensiblería ñoña o el final imposible soñado por cualquier doncella. El director habla de cómo a una persona autosuficiente, acomodada, segura de sí mismo, el contacto con una persona le trastoca la percepción que había tenido del mundo, de sus amistades y su entorno.
La adaptación cinematográfica procede de una serie de reflexiones que C.S.Lewis había publicado bajo un pseudónimo a fin de no descubrir su identidad. Este conjunto de reflexiones versaban sobre la muerte de su esposa y la impresión que había causado en él. A este conjuno de reflexiones, las tituló “Una pena en observación”, además todo se completó con otro escrito de Douglas Gresham, hijo de la propia esposa de Lewis, Helen Joy Gresham.



Lo que relatan los escritos, por tanto el tema principal de la película, es el dolor que sintió Lewis con el cáncer de huesos de su esposa y su posterior fallecimiento.
Es de estas películas que te remueven las entrañas, de las que viéndolas no puedes quedar impasible ante la vida, es como un golpe directo en el estómago. Esta cinta es lo que llamo yo una lección de vida y amor a lo bestia.
Lewis, es un personaje que vive una vida placentera, pues vive engañado sobre las emociones humanas. Él ofrece conferencias acerca del dolor a todo aquel que lo quiera escuchar, pero en realidad, se ha apartado siempre del dolor.
La gente lo idolatra porque es un genio, pero Lewis crea una coraza que lo hace vivir en una burbuja que lo aliena de los demás. Para mí, vive en lo que entiendo que es un mundo teórico.
En este sentido, los diálogos son excepcionales, el guión está al servicio de las emociones, y contiene un humor muy fino y corrosivo que va penetrando las capas de coraza tras las que se pertrecha el protagonista.
Un claro ejemplo de este guión se encuentra en una de las frases que Lewis dice en una conferencia, “El sufrimiento es el cincel que usa Dios para perfeccionar al hombre”. No sabe hasta que punto se tendrá que arrepentir de esas palabras. Es verdad que el escritor, después de la muerte de su esposa pudo poner en orden su vida. A lo largo de su camino, fue haciendo experiencia de Dios y acabó por ser uno de los creyentes más convencidos.



Anthony Hopkins, como siempre o casi siempre, perfecto. No hay ninguna tacha en su interpretación. El actor dota al personaje, una calidad humana tremenda, a pesar de que en su comienzo no es capaz de mostrarse maduro. Se instaura en el YO. Es interesante ver como la composición del personaje va mostrando una evolución. Se ve como se va desmoronando la roca más fuerte hasta el viaje a los infiernos. Sólo esa humanidad es capaz de quitarlo a flote, pensando también en el hijo de Gresham.
Uno de los puntos acertados es el niño, la elección de actores infantiles es siempre muy complicada, sobre todo en este tipo de producciones que tratan de conmover el corazón. El niño está perfecto también, pues su ternura ayuda a Lewis a levantar el vuelo tras el dolor. Piensa que es el sacrificio de la persona amada le pide, vivir la vida sin mirar atrás, solo divisando el futuro. Quizás, una de las escenas más tiernas del cine y que nos llevará a hacer acopio de pañuelos, es la escena en las que están a solas Hopkins y el niño.
Debra Winger, la actriz que encarna el papel de Helen, dice una frase que a él le remueve el corazón, y es ”La felicidad de ahora es parte del dolor futuro”. Esto se lo dice poco antes de morir.
Debra es una actriz todoterreno que ha salido en títulos de mucho éxito, pero que el grueso de gente aún no ubica. Quizás, esta sea su actuación más salientable, porque sencillamente está in-cre-i-ble. No se me ocurre mejor partener para Hopkins. Para dar réplica al actor británico en esta película, hay que ser un actor de muchos quilates, porque Hopkins, aquí es un fenómeno de la naturaleza, es una actuación que roza la perfección, si no la supera. Su personaje es incisivo y mordaz, al mismo tiempo que no se rinde y afronta sus problemas con aplomo. Será para Lewis un huracán que le arrancará el corazón de piedra para ponerle un corazón de carne.
Recomiendo esta película encarecidamente, es una joya del séptimo arte que no os podéis perder. Además, os limpiará por dentro.