domingo, 25 de marzo de 2012

CANTANDO BAJO LA LLUVIA



"Simplemente perfecta. Lo más admirable es que su acumulación de números musicales (que aislados son magistrales) resulte una unidad coherente y fluida (...) Una obra maestra" (Francisco Marinero: Diario El Mundo)

¿El mejor musical del cine? Probablemente. En cualquier caso, "Singin' in the Rain" tiene algunos de los bailes más maravillosos y cinematográficos de la historia del séptimo arte; Gene Kelly canta enamorado bajo la lluvia... y el mundo se detiene. Genial y vitalista, una imperecedera obra maestra. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)

Estamos ante un musical que representa la esencia del cine, bien porque desarrolla el tema del paso de la época  de las silent movies (cine mudo) al sonoro. Aunque representa esta realidad desde un punto de vista cómico que desdramatiza, no así como películas del corte de "El crepúsculo de los dioses", dónde este tema es abordado de una manera más tremenda y cruel.
“Cantando bajo la lluvia” es un musical que deja buen sabor de boca, pese a sus muchos fallos y corta pegas. La dirección de Stanley Donen, perfecta. Ha sabido darle al musical un aire fresco y gamberro, a la vez que glamuroso y jovial.



Como toda historia de pasquín, en esta película, lo que se ve y lo que emerge de la realidad es sólo la reluciente silueta de una realidad mayor que no siempre es tan lustrosa como su envoltorio.
En realidad, parece que el musical, es perfecto, y en mucha suerte de circunstancias, acertaríamos al decir que sí, aunque como muy bien comprenderéis mis queridos amigos, y ya comenzáis a conocerme y descifrar los entresijos de mis formulaciones, no es oro todo lo que reluce. Para descargo de alguno diré, que en este caso que el resultado final justifica todo el proceso, no siempre tan glamuroso y artístico.
Por empezar en algún aspecto podríamos decir, que en realidad, sólo había escrita una canción para el musical, me refiero de forma específica. Y en principio tampoco se esperaba mucho de esta producción, otra obra que hizo el propio Gene Kelly anteriormente se presumía mejor, me refiero a “Un americano en Paris”. Por lo tanto pintaban bastos, y la productora de la película buscaba abaratar costes por todos los medios, tenían contrato con Kelly y lo utilizaron, sería un reclamo magnífico, pero en los roles no principales a Donald O'Connor, que tenía cierta reputación como secundario, pero que no alcanzaba la talla de Kelly (Personalmente creo que Kelly era un creido) y Debbie Reynolds, que no tenían el caché de estrella, y en el caso de Reynolds, no es que fuese un portento, pero destaca mucho porque no se esperaba que diese tanto juego siendo uno de sus primeros papeles. La verdad es que para ella supuso un gran espaldarazo a la fama.



También podemos hacer una ácida crítica a los estudios por racanear hasta con fondos de decorado reutilizados para la ocasión y sacados de otras producciones anteriores, y todo esto sin pasar por las dificultades económicas que recientemente ha pasado el mismo estudio de la Metro-Goldwyn-Mayer, en los que estuvieron a punto de vender los derechos de OO7.
Aún así, les ha salido un producto tremendo, puede ser de esas ocasiones a las que hice también mención comentando “Casablanca”, un cúmulo de peripecias o el azar de muchas personas que se unen y… der repente, de lo que está condenado al fracaso nace una obra imperecedera, una obra que trasciende a sí misma y su tiempo, una obra que está más allá de su contexto, de su auto comprensión.
La verdad es que Kelly nunca ha acabado de caerme bien, no es que yo tenga nada contra su trabajo detrás de las cámaras, porque esta película no sería lo que es si no fuese por su entera implicación en el proyecto. Es verdad que el director de la cinta es Stanley Donen, pero Kelly, era una especie de director en la sombra, puesto que era el que llevaba las escenas coreografiadas y tenía un gran poder de decisión gracias a su contrato. Son cosas de aquella época y el star system.
Kelly no era un divo propiamente dicho, trabajaba y trabajaba duro. La escena, más famosa quizás de la historia del cine, o al menos dentro del género musical es la de Gene Kelly danzando por una calle mojada, él empapado pero con una sonrisa de oreja a oreja. Si señor, esa es la perfecta alegría, reír, cantar, soñar a pesar de las circunstancias. Pero la verdad es que Kelly rodó esa escena con cuarenta de fiebre, todo por cumplir plazos. Aguantar los manguerazos fríos con fiebre y mostrar una sonrisa tan grande, es digno de encomio y reconocimiento a un artista que cuando se metía en una producción le daba lustre, no importa cual fuese el precio.



Stanley Donen había empezado en el cine como asistente en las películas de Kelly, por tanto la confianza para hacer este tipo de temeridades, era mutua.
Donen acabaría siendo un gran director, pero esta ha sido su escuela iniciática, a la sombra de un actor bailarín que fue para mi gusto, demasiado exigente, incluido para sí mismo.
Es cierto que Gene Kelly ofreció disculpas tras la película al reconocer que se había portado mal con el resto del reparto. Reynolds acabó de grabar las escenas de cantando bajo la lluvia con los pies destrozados y ensangrentados, porque Kelly le daba mucha caña practicándola en el baile, que era el punto débil de Debbie.



También Kelly tuvo que entonar el mea culpa en una de las secuencias de la película, ni más ni menos que el baile erótico con Cyd Charisse, en la que el contacto era muy evidente para la época de la que estamos hablando.
El estudio poseía varios derechos sobre canciones que tenían que utilizar, y cuando se pensó en la película, la idea era aprovechar algunas canciones para darle salida comercial. Eso fue lo que construyó el argumento, porque varias de esas canciones eran de la época del cine mudo, o de su paso al sonoro.
Lo más curioso del asunto es que la escena en la que Gene Kelly baila sobre la lluvia, es una escena que no estaba planteada en el organigrama inicial de la película, pero que buscando sentido a la canción se tenía que grabar. Pocos pensarían en aquel momento, que aquella  añadidura puesta casi a última hora sería la escena por la que queda indudablemente grabada la película en todos nuestros inconscientes.



Esa escena tiene varias peculiaridades que la gente desconoce. Se dice que la lluvia fue agua mezclada con leche para ser registrada mejor en cámara, cosa que no es del todo cierta. El agua tenía un producto que se le suele echar en fotografía, que se llama humectante. Además, quedaría la ropa, el suelo y la cara del actor con un tonillo blanco, que en realidad no se ve.
La coreografía de esa escena fue diseñada en función de la escenografía presente, jugando también con el efecto del agua, componiendo cuadros e imágenes maravillosos. Ya es normal, en este tipo de películas, que de la cosa más pequeña y ridícula se saque petróleo.
Para la escena se necesitaron un par de bailarines más para reforzar el sonido de los pasos que Gene Kelly marcaba en el escenario.
Este año se cumplen sesenta años del estreno de esta obra maestra del musical, según espertos críticos de cine como Roger Ebert "El mejor musical de Hollywood jamás realizado".



Una obra así, por muchos remiendos que tenga, no sale así como así y tiene a mucha gente implicada en su producción.
La dirección de fotografía corrió a cargo de Harold Rosson que fue el genio que estuvo detrás de "El mago de Oz", proporcionó a la película colorido y vitalidad, que ayudaba en esa concepción fresca que quría darle Arthur Freed.
Otra de las curiosidades de la película, que se extrae de su argumento, de esa intrahistoria del paso del cine mudo al sonoro, es que Jane Hagen, la actriz que da vida a Lina Lamont, tenía una voz aceptable, no era tan mala como se la tintaba en la película, pero en un alarde de exageración, Hagen dobló a Debbie, que a su vez se suponía que tenía que estar doblando al personaje de Lina, que se entiende que era Hagen, fue un juego retorcido, de esas cosas que se hacen en las producciones cuando se está aburrido y se quiere contar una historia curiosa después.

DISFRUTADLA VALE LA PENA





domingo, 26 de febrero de 2012

TORO SALVAJE



"Soberbio guión. Scorsese radiografía el gesto más violento de la derrota (...) Una de las obras más lúcidas y enérgicas del cine moderno. (Luis Martínez: Diario El País)

"Brutal" (Javier Ocaña: Cinemanía)

Con este film comienza un triangulo mágico que nos ha dado muchas alegrías a los aficionados al cine. Luego llegará "Uno de los nuestros" y "Casino".
No estrañe a nadie que Robert de Niro haya obtenido el oscar por esta cinta, para mí, una de sus mejores trabajos. El retrato de Jake LaMotta, es sensacional. La brutalidad, la paranoia, la inseguridad, los complejos físicos, la ambición, etc... De Niro, además lo hace con una naturalidad sobrecogedora.
En estos años post generación de los 70 en el cine, y antes de los ochenteros pop con lentejuelas, los actores acostumbrados a este cine más veraz, basaban su interpretación en el método. Creaban personajes físicos, con una presencia y luz propias. Este es el caso de Jake La motta. En realidad De Niro crea a un monstruo a partir de pequeños males y autoengaños. Hace que el personaje se valore a sí mismo por estímulos exteriores, es decir, por la aprobación o desaprobación de los demás. Es un don nadie que a raíz del éxito en el boxeo saborea  las mieles de la vida, se gana el respeto y la aprobación. Esta era la cerilla que prendió fuego a la mecha, ya no hay vuelta atrás.



Todas las inseguridades del personaje, quedaban al descubierto fuera del cuadrilátero. Todo el mundo de Jake giraba alrrededor de las cuerdas y la lona. Vivía practicamente de forma solitaria, porque su pareja no era Vickie, su novia era la velada de boxeo.
Cuando se quiere a una mujer, pero ponemos la mente en otra cosa, quiere decir que la queremos poseer, pero eso no constituye de por sí amor. La relación con la pareja se deteriorará por sus ansias de gloria.
El complejo sexual que arrastra Jake se convierte en el combate, el personaje lleva todas sus frustraciones al envite, y asalto a asalto da rienda suelta a su furia. Es un aspecto que De Niro logró plasmar de manera brillante, y Scorsese supo mostra como nunca.
Hay una escena en este sentido en la que Vickie, dice de uno de los adversarios de Jake que es guapo... y cuando se produce el combate, De Niro descarga esa rabia animal que consume su persona, de tal forma que le deja la cara hecha un cromo. Mientras esto sucede, la mirada de Jake queda fija en la de Vickie, si nos detenemos en cada escena de esta película vemos el arte que contiene, una amalgama de sentimientos que desborda la cámara y la pantalla. Podemos ver, sentir, palpar la furia de Robert De Niro y así mismo, también el temor de Cathy Moriarty, la actriz que da vida a la mujer de Jake.




El trabajo de De Niro es espectacular, desde luego, él puso todo lo que estaba en su mano, no en vano, la iniciativa de la película comienza en él.
De Niro había leído la biografía de La Motta, y estaba muy convencido del proyecto, irradiaba fuerza de él. Scorsese sabía como trabajaba Bob, de su sistematicidad y entrega, también por eso fue siempre su actor fetiche. Es verdad que luego vinieron otros, también de grandísima calidad, como Daniel Day-Lewis, que convirtió en asiduos. En la actualidad se entiende con Leonardo Di caprio, pero el primero con quien trazó este lazo fue con De Niro.  Al principio, también mostró interés por Harvey Keitel, pero finalmente se quedó con el protagonista de esta película.
El actor como decía, tenía la idea de llevar la vida de La Motta al cine, y aprovechó ese lazo con Scorsese para proponerselo, ya habían hecho juntos, "Malas calles", "Taxi Driver" y "New York New York". Scorsese estaba en el hospital convaleciente por un problema de Drogas, y De Niro le dió la biografía del boxeador para que la pudiese leer.
La verdad es que no era la mejor época para el realizador italo-americano, las cosas no le iban muy bien en ese momento y el musical "New York New York", no era bien recibido por el público. Se la tachaba como obra fallida. Supongo que sería un duro golpe, para un hombe que en pocos años era una de las mayores promesas del cine en Hollywood, la gente lo idolatraba por cintas como "Alicia ya no vive aquí", "Malas calles" o "Taxi Driver", pero ahora ve que el camino no es de rosas y afronta una pequeña crisis.


La crisis seguiría en el rodaje de "Toro salvaje", porque no sabía muy bien que hacer y le parecía un proyecto sólido pero aparecieron las primeras pegas a la hora de la producción.
Para empezar, la decisión de rodar casi todo en blanco y negro, en el año 80 y después del fracaso del reciente musical, esto supondría un suicidio sin haber visto el resultado final. Pero Scorsese tenía en mente hacer una película visceral, de mucha sangre y no quería bajo ningún concepto que fuese en color. Las paradojas de la vida, a veces infernalmente retorcidas quisieron que "Rocky", la película de Stallone, quien había arrebatado el oscar a "Taxi Driver" en uno de estos episodios vergonzosos de la historia de la academia, fuese la causa principal, para que los productores diesen por bueno el proyecto de Toro salvaje. Los altos dividendos que había dado Rocky animaron a la industria a seguir la cuerda del boxeo.
A buena fe que les valió la pena la película a los productores aunque fuese en blanco y negro, porque Scorsese fue un paso más allá, formuló una nueva doctrina para el cine de boxeo. Antes, incluso en Rocky, la mayoría de las escenas se grababan desde fuera del ring, dejando algunos planos para dentro.


Scorsese va adentrarse en el ring por completo, va a abusar de la cámara lenta y los primerísimos planos. Utilizó tubitos en el pelo que desprendían sangre, mojó con esponjas excesivamente a los boxeadores, cargó toda una atmósfera claustrofóbica en el ring destinada a un sólo objetivo, ver como pega y como piensa La motta, ver su ira, su autosuficiencia, su resistencia, su rabia y ansia de victoria. Scorsese altera la cadencia de fotogramas para cárgarlos de intención, y toda esa intención está en la mirada de De Niro.
El boxeo es la escusa de la película aunque parezca lo principal. Las escenas de boxeo fueron rodadas con tanta fuerza y violencia porque era la forma de expresar exteriormenta la interioridad del personaje. Con lo que los combates de Toro salvaje dejan a Rocky como una nena que refunfuña dando golpecitos.
En realidad a mi lo que me interesa es lo que pasa fuera del ring, que por otra parte, es lo esencial y lo que está más presente en el estilo de Scorsese. Me refiero a la historia de bajada a los infiernos. Personajes obsesionados con el fin sin tener en cuenta el cómo. La incapacidad de mantener relaciones afectivas con mujeres. En este sentido hay un rasgo que le une a Taxi driver, me refiero a los celos y las imaginaciones enfermizas que Jake alberga respecto a Vickie. Sólo es capaz de amar la pureza de su esposa, en cuanto piensa que eso no se le puede achacar, la violenta y agrede.



También imita la actitud paternalista que tiene en Taxi driver, en Toro salvaje, con su hermano Joe Pesci. Al que al final acaba también por maltratar.
El punto de coincidencia con Taxi driver es la concepción de la pureza, aquello por lo que hay que luchar, rechazar todo lo malo que te ofrece la sociedda, intentar ser un iluminado en medio de todos ellos. Pero todo esto lo lleva a la frustración, porque no entiende que nadie le quiera por cómo es. En el caso de Taxi driver, Betsy y la pequeña prostituta interpretada por Judy Foster. En Toro salvaje, por no querer, ni si quiera se quiere él a sí mismo. Busca ser el mejor para que todo el mundo lo admire y cuando esto no sucede, la emprende con el primero que pasa.
La vida del personaje se está llendo por el retrete y no sabe como actuar, sólo emprende una huída hacia delante que no lo llevará a ningún sitio. En la última parte de la cinta, se ve a Jake, física y mentalmente acabado.
De Niro, también será recordado por parar el rodaje de la palícula unas cuantas semanas y engordar unos 22 kilos, para representar a un Jake, con una panza colgando, descolorido. Llevó la esencia del método de Stanislasky hasta las últimas esencias. Lo mejor es que también los volvió a adelgazar rapidamente con ayuda de un nutricionista.


Tenía que escenificarse el amargo retrato de la derrota, del patetismo. Tenía que parecer un despojo de sí mismo. Se hace muy palpable el hueco, el vacío en la persona, que sólo la humanidad tapa en algunas ocasiones.
En este contexto hay una escena que nos relata el fracaso, la frustración de sentir como has desperdiciado tu vida. Es también un guiño y homenaje a una película de Elia Kazan, "La ley del silencio" dónde Rod Steiger y Marlon Brando hablan de las oportunidades perdidas, que podrían llegar a ser grandes hombres que hacían también cosas grandes... Pero... No todos los trenes pasan dos veces en la vida. Para Jake tampoco, pudo disfrutar su gloria y vivir gozando de la vida, pero eligió no vivir. Y ahí le tenemos ante el espejo repitiendo las mismas palabras que Brando.
La incorporación de Joe Pesci a la película es indispensable, así también lo cree Scorsese que vuelve a confiar en él en "Uno de los nuestros", dónde gana el Oscar. Es la conciencia de Jake, el que le impide pensar sólo en su propio ombligo, podría haber sido la tabla de salvación. El propio personaje de Pesci, se da cuenta de que llegado el momento, ya nada podría salvar a Jake, estaba condenado. El propio Jake, cuando se encierra en su mundo de celos patológicos, carga contra su hermano, "su propia conciencia".
El punto que ofrece Pesci, al mismo tiempo que nos descubre cosas malas de Jake, nos abre como espectadores de su historia, a compadecerse de él.




La película obtuvo el Oscar al mejor actor para De Niro y el de mejor montaje para Thelma Schoonmaker, además de tener otras seis candidaturas: mejor película, dirección (Martin Scorsese), secundarios (Joe Pesci y Cathy Moriarty), la preciosa fotografía de Michael Chapman y el sonido. Y perdió frente a "Gente corriente" de Robert Redford, que es una película más recordada por robarle el Oscar a "Toro salvaje" que por sus propios méritos.
Resumiendo las cualidades de este sensacional film de Scorsese podemos decir que es la crónica de la autodestrucción de un hombre. Consigue que nos involucremos en la historia de una persona desagradable, cruel y violenta; consigue incluso hacernos pasarlo mal, porque hace que le veamos como un ser humano, que es lo mismo que clama La Motta. ("Yo no soy un animal...yo no soy malo...")
Actualmente, para Hollywood, es la cuarta mejor película de la Historia. Es una gran película. De eso no hay duda. Pero tiene un defecto o virtud. La primera vez que se ve, no impresiona tanto. Es a partir del segundo y tercer visionado, cuando este film gana. Entonces se aprecia la maestría de la realización de Scorsese en todo su esplendor.

domingo, 22 de enero de 2012

UN MUNDO PERFECTO



"La premisa no puede ser más sencilla, pero el cineasta camufla bajo un ejercicio policiaco una fábula sobre la esperanza y la derrota en uno de los filmes más estremecedores de los noventa" (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Un mundo perfecto, es una de las obras más redondas de Eastwood. Venía de ganarse el cielo el año anterior en la ceremonia de los oscars con las estatuillas ganadas por su obra maestra "Sin perdón"
En esos momentos, Eastwood, superadas las voces que lo criticaban, estaba en disposición de hacer lo que quisiese, aunque los estudios esperaban, sobre todo la warner, otra película de vaqueros y violencia. En este sentido, se hizo correr la voz, porque se necesitaban varias majors para financiar el proyecto, la intención de hacer una nueva versión de "Los siete magníficos", pero a lo grande, a lo grande de verdad. De hecho, ya había esbozos, y querían en la película ni a más ni menos, que Eastwood, Kevin Costner y Tom cruise juntos, ¿os imagináis el pelotazo? y la taquilla que podían haber hecho si se llegase a concretar la oferta.
El caso es que todo esto se quedó en agua de borrajas y Eastwood, eligió un proyecto más intimo, y menos violento, basado en la tierna relación de un fugitivo y un niño pequeño.



La crítica destacó en su momento, la profundidad de la cinta de Eastwood, su inesperada calidez humana, seguro que la crítica Pauline Kael, debió de quedar con la boca abierta. Esos días estaría pensando "trágame tierra", porque había criticado a Eastwood durante años, calificándolo como un rudo vaquero incapaz para esto del cine, a no ser por temática mafiosa o violenta.
Podríamos calificar la película de drama o hasta de roadmovie, aunque el gran Eastwood, esconde una tierna historia de amistad detrás de otros pseudogéneros. Este ejercicio del director es muy hábil, porque en sí, no es una cinta que carezca de violencia, si no que pese a ella, predomina el deseo de querer hacer el bien.
¿Porqué digo esto?, pues porque Butch, el personaje de Costner, no quería secuestrar al niño. De hecho, si se lo preguntásemos a él, antes de intentar la fuga, ni si quiera sabría cómo es que intenta salír con un socio tan zafio.


Por otra parte, sabe como tratar a la gente, incluso a un niño de unos siete años, como el que nos ocupa en esta película.
Por su parte, el niño, acaba con la vida del otro prófugo, en cambio, ama a Butch, seguramente es el padre que no había tenido.
Eastwood, tampoco quería hacer mal, pero he aquí que otra vez aparece la violencia en forma de fatalismo, el fatalismo del que uno no puede escapar. Su violencia nos supera, porque escapamos y nos defendemos como gatos panza arriba, pero al fín, acaba por alcanzarnos.
El final inexorable, nos habla de lo violento de la situación concitada, pero no resta un ápice de toda la ternura que envuelve a la película.
Kevin Costner tiene una interpretación muy loable, pese a no ser el elegido por Eastwood, para el papel. Eastwood quería en un principio a Denzel Washington, pero los estudios le apremiaron a utilizar a Costner, que independientemente de su calidad interpretativa, tenía en esos momentos, mejor plantel. Costner en ese momento tenía una popularidad envidiable, ya que alzó siete estatuillas dos años antes con "Bailando con Lobos". y los de la warner bros. querían al ganador del oscar dos años atrás, al ganador del oscar el año anterior en una misma cinta, sería un éxito de recaudación, a pesar de ser dos actores que se hicieron populares por ser más duros.



Clint Eastwood, comenzába con esta cinta a elaborar cintas más humanas, en cuanto a la hondura emocional de sus personajes. Dos años después haría los puentes de Madison. Quizás es que el bueno de Clint, en su madurez como persona quiera contar temas que en toda su carrera, bien por la tendencia de sus personajes o su fama no le han dejado.



domingo, 11 de diciembre de 2011

TIERRAS DE PENUMBRA

"La mejor película de Attenborough. Una buena muestra de que se puede hacer buen cine con enfermedades terminales sin necesidas de crear un culebrón" (Javier Ocaña: Cinemanía) 





Esta es, si no una de las mejores películas románticas, está entre las diez mejores de la historia. En mi opinión. Es una película que siendo un biopic, porque aborda la vida de C.S.Lewis, escritor de numerosa literatura, entre ella, la conocida saga de Narnia. Seguramente, aquellos que seáis seguidores de la saga os encante ver esta película.
Sin embargo, más allá de la fantasía de su obra, la vida del escritor, fue bastante atormentada y dedicada en la mayor parte de su duración , a la escritura y a la vida académica.
Richard Attenborough, demuestra que se puede hacer una película romántica sin caer en la sensiblería ñoña o el final imposible soñado por cualquier doncella. El director habla de cómo a una persona autosuficiente, acomodada, segura de sí mismo, el contacto con una persona le trastoca la percepción que había tenido del mundo, de sus amistades y su entorno.
La adaptación cinematográfica procede de una serie de reflexiones que C.S.Lewis había publicado bajo un pseudónimo a fin de no descubrir su identidad. Este conjunto de reflexiones versaban sobre la muerte de su esposa y la impresión que había causado en él. A este conjuno de reflexiones, las tituló “Una pena en observación”, además todo se completó con otro escrito de Douglas Gresham, hijo de la propia esposa de Lewis, Helen Joy Gresham.



Lo que relatan los escritos, por tanto el tema principal de la película, es el dolor que sintió Lewis con el cáncer de huesos de su esposa y su posterior fallecimiento.
Es de estas películas que te remueven las entrañas, de las que viéndolas no puedes quedar impasible ante la vida, es como un golpe directo en el estómago. Esta cinta es lo que llamo yo una lección de vida y amor a lo bestia.
Lewis, es un personaje que vive una vida placentera, pues vive engañado sobre las emociones humanas. Él ofrece conferencias acerca del dolor a todo aquel que lo quiera escuchar, pero en realidad, se ha apartado siempre del dolor.
La gente lo idolatra porque es un genio, pero Lewis crea una coraza que lo hace vivir en una burbuja que lo aliena de los demás. Para mí, vive en lo que entiendo que es un mundo teórico.
En este sentido, los diálogos son excepcionales, el guión está al servicio de las emociones, y contiene un humor muy fino y corrosivo que va penetrando las capas de coraza tras las que se pertrecha el protagonista.
Un claro ejemplo de este guión se encuentra en una de las frases que Lewis dice en una conferencia, “El sufrimiento es el cincel que usa Dios para perfeccionar al hombre”. No sabe hasta que punto se tendrá que arrepentir de esas palabras. Es verdad que el escritor, después de la muerte de su esposa pudo poner en orden su vida. A lo largo de su camino, fue haciendo experiencia de Dios y acabó por ser uno de los creyentes más convencidos.



Anthony Hopkins, como siempre o casi siempre, perfecto. No hay ninguna tacha en su interpretación. El actor dota al personaje, una calidad humana tremenda, a pesar de que en su comienzo no es capaz de mostrarse maduro. Se instaura en el YO. Es interesante ver como la composición del personaje va mostrando una evolución. Se ve como se va desmoronando la roca más fuerte hasta el viaje a los infiernos. Sólo esa humanidad es capaz de quitarlo a flote, pensando también en el hijo de Gresham.
Uno de los puntos acertados es el niño, la elección de actores infantiles es siempre muy complicada, sobre todo en este tipo de producciones que tratan de conmover el corazón. El niño está perfecto también, pues su ternura ayuda a Lewis a levantar el vuelo tras el dolor. Piensa que es el sacrificio de la persona amada le pide, vivir la vida sin mirar atrás, solo divisando el futuro. Quizás, una de las escenas más tiernas del cine y que nos llevará a hacer acopio de pañuelos, es la escena en las que están a solas Hopkins y el niño.
Debra Winger, la actriz que encarna el papel de Helen, dice una frase que a él le remueve el corazón, y es ”La felicidad de ahora es parte del dolor futuro”. Esto se lo dice poco antes de morir.
Debra es una actriz todoterreno que ha salido en títulos de mucho éxito, pero que el grueso de gente aún no ubica. Quizás, esta sea su actuación más salientable, porque sencillamente está in-cre-i-ble. No se me ocurre mejor partener para Hopkins. Para dar réplica al actor británico en esta película, hay que ser un actor de muchos quilates, porque Hopkins, aquí es un fenómeno de la naturaleza, es una actuación que roza la perfección, si no la supera. Su personaje es incisivo y mordaz, al mismo tiempo que no se rinde y afronta sus problemas con aplomo. Será para Lewis un huracán que le arrancará el corazón de piedra para ponerle un corazón de carne.
Recomiendo esta película encarecidamente, es una joya del séptimo arte que no os podéis perder. Además, os limpiará por dentro.


martes, 8 de noviembre de 2011

DESAYUNO CON DIAMANTES



En marzo posteé la el musical de West side story, porque entre otras cosas celebraba su cincuenta aniversario, y también con motivo de esta celebración me parece oportuno hablar de  Desayuno con diamantes, este año que se celebra también su cincuentenario.
Esta cinta, conviene discernir que es ya un mito de Hollywood, aunque para algunos tenga algunas carencias, se ha sabido mantener en el ideario colectivo del público durante muchísimos años.
Aunque el guión es bueno, da la ligera impresión de que no deja una gran impronta, es decir, no impacta. Los acontecimientos se van encadenando sin muchos altos y bajos hasta el final. Esto obedece a que la adaptación cinematográfica hecha de la novela de Truman Capote, se edulcora un poco respecto a la acidez del mismo Capote, que en esto era un maestro.
Juzgo por lo demás innecesario hablar de las deficiencias del guión, en cuanto a que se huele a una milla de distancia lo edulcorado del amor burgués, que sólo conectará existencialmente con aquellas personas que comulgan con esa idea de amor maniqueista.
Quiero que sepáis, que aunque yo he dicho esto, considero que es también uno de sus grandes atractivos, me refiero a que en aquella época dorada de Hollywood, donde imperaba el star system y las historias gozaban de un alto grado de maniqueo, esta película se convirtió en un icono de entender la vida, para un sector de la sociedad americana. Además es tan ideal, que muchas veces oculta la frustración del sueño americano. Por otro lado también queda ocultada la mordaz cruel visión de una vida que se va a la mierda, por la prostitución, aunque sea de alto standing y  Audrey Hepburn con su porte angelical nos lleve a una ñoña y cándida visión de la protagonista.


En esto infiero que es más que una película, en realidad es una estética. Creo que en estos términos definiría el porqué de una fábula que responde a una necesidad de vivir por encima de nuestras posibilidades, también lo considero un reflejo de la nueva sociedad que surgiría en nuestro tiempo.
Hablar de su puesta en escena es espectacular, en el sentido del estereotipo y convencionalismo de sus personajes que en algún caso se exageran y caricaturizan, dejadme pensar que apropósito, para conseguir ese tono onírico. Por poner un ejemplo, el millonario brasileño, que además es medio español y banderillero para más inri.
Todo esto me sirve para volver sobre mis pasos y redimir al guionista, porque en realidad los verdaderos fallos de guión no son tales, está contada deliberadamente de esta forma. Y Blake Edwards, un genio del cine de humor también lo ha dejado así, porque estoy seguro de que si intentase hacer una comedia pura, saldrían gags mejores.
No es que quiera jugar con vosotros, pero os hice dar esta vuelta para entender mi posicionamiento delante de la película.


Como prenda de lo imperecedero siempre quedará en nuestra memoria la genial banda sonora hecha para la ocasión por Henri Mancini, del que destaca el tema "Moon river", tema que se pretendió doblar debido a que las dotes para el canto de la protagonista, no eran las mejore. Gracias a Dios, y en esto coincido con todo el mundo, es que al final no la doblaron y ha dejado un sabor más íntimo. Además, conecta con lo humano.
Además de la obra en sí, se traiciona a Capote en la actriz protagonista, porque Capote era de la idea de que Marilyn Monroe fuese la protagonista. Además por aquel entonces era la idea que se vendía de Marilyn, el lujo.” Un diamante para otro diamante”. Pero cuando la Paramount preguntó por su situación a la Fox, propietaria de su contrato en exclusividad, esta dijo que Marilyn era innegociable. La verdad es que la actriz quería hacer el papel, pero su contrato le impedía por motivos de imagen hacer el papel de prostituta.
Quizás Norma, nombre real de Marilyn, lo haría de maravilla, de hecho, pensando en ella, se me ocurre, que la inocencia unida con la picardía es su personaje fuerte, donde ella muestra todo su potencial y sensualidad, pero por otra parte, también llego a la conclusión de que los estudios explotarían la parte más lujuriosa de la actriz, y el personaje adquiriría un cariz menos glamuroso, y todo aquello por lo que hoy es conocida la cinta se vendría abajo.
Quizás, ahora, con el tiempo, podemos contemplar más acertada la elección de Audrey Hepburn. Una actriz por aquel entonces muy conocida por otros papeles, pero que por concepción se anteponían a este personaje de prostituta. En cambio, con el tono que le concedió Blake Edwards, la fragilidad del personaje elevaría al personaje a la categoría de mito.


El trabajo de Audrey Hepburn en este sentido es sensacional, porque entre otras cosas, ni ella misma se veía con capacidad para interpretar algo tan diferente de sus roles habituales en el cine. Además ella alegaba no tener mucha experiencia de haber alternado con el sexo masculino.
Ella llega a decir lo siguiente:

"No me parecía en nada a ella, pero sentía que podía ser Holly. Sabía que el personaje supondría un desafío y deseaba hacerlo. Siempre me pregunto si puse mucho en ese papel, tal vez debería haber sido un poco mas terrible. Pero en aquella época en que acababa de ser madre primeriza, eso era todo lo insensata que podía ser. Si hubiera sido una actriz del método....pero lo cierto es que no creía en el método, creía en un buen reparto. Y aún hoy no estoy completamente convencida de mi Holly.... es demasiado opuesta a mí.  El personaje creo que hubiera requerido a alguien extrovertido, yo soy introvertida".

Otra de los items a resaltar en Audrey, no es ella misma, si no el envoltorio con el que fue adornada su figura. Un lujo de los diseñadores de Givenchy, que fue elegido y continúa siendo el mejor vestido de la historia del cine, ahí es nada. Todos estos elementos ayudaron a configurar la idea del mito, un personje inundado de sofisticación, indeleble. Una imagen que no se volvería a repetir.
La película estuvo nominada para un total de cinco Oscars. Obtuvo los correspondientes a la mejor banda sonora para Henry Mancini y a la mejor canción. El oscar a la mejor actriz se lo llevó Sofía Loren ese años por "Dos mujeres", otro papelón en otro peliculón.
En resumen, para los amantes del cine, no es que Desayuno con diamantes sea una película impecable, pero se considera a este trabajo más que una película. Por eso quedará grabado siempre en nuestras mentes y corazones.

domingo, 23 de octubre de 2011

EL CAMINO A CASA



"Conmovedora historia de amor (...) sin énfasis, ni cursilería, ni efectismo, ni trampas. Con la grandiosa naturalidad, sencillez, poder de comunicación e intensidad que caracteriza al lirismo auténtico, al retrato del amor y la pasión sin disfraces ni coartadas" (Carlos Boyero: Diario El Mundo) 

"Espléndida, sencilla y encantadora" (E. Rodríguez Marchante: Cinemanía)
 


"Pocas películas son capaces de emocionar al espectador con tanta delicadeza como éste film. Pocas películas son capaces de quedarse en el recuerdo de las personas de forma que nunca seran olvidadas por quienes las vean. Jamás vi tanto sentimiento en un drama. Considero que es imposible ver esta obra de arte sin derramar una sola lágrima. La película más bella que he visto en toda mi vida. Una obra de arte." (Shiroishi: filmaffinity)


Zhang Yimou, es quizás uno de los grandes directores orientales que hay hoy en día. Es el director de títulos como "El sorgo rojo" o"La linterna roja".
El camino a casa es poesía en movimiento, es una película que nos transporta a una orgía visual, como ya nos tiene acostumbrados el realizador oriental, pero es que además, en contraposición de los trabajos de los últimos tiempos, en los que la profusión y los medios inundan la pantalla, en esta película se oberva la sencillez, la pulcritud, y no menos importante, el saber que te están contando algo real y verdadero.
La película tiene un sello lírico, extraordinario. Pero para más inri, lo consigue sin ningún tipo de artificio, contando una historia de amor sencilla y conmovedora, que se relata en muchas ocasiones sólo con mirada, gestos cómplices, sonrrisas y poco más.
Sin duda, para esto ayuda tener una formación fotográfica amplia, sobre todo en el color y su temperatura. Porque uno de los toques distintivos de Yimou, es la temperatura de color. Muchas veces, consigue dominante de manera intencionada, pero que prestan una belleza a la imagen sin igual, por su viveza, componen cuadros, construyen ambientes, etc...


Por ejemplo, en otras películas crea ambientes para determinadas situaciones, como por ejemplo el sorgo, y el rojo sangre, para representar la masacre que estaba haciendo en el pueblo chino, los nipones. Pero en este caso, el ambiente lo recubre todo, es algo extraordinario, además hace lo que a mí me resulta fascinante e hipnótico a la vez. Produce sensaciones con la forma elíptica de la película, es decir, cambia los flashbacks a su antojo contraviniendo todas las reglas formales de lo que se había hecho hasta entonces.
Los que ya habéis visto la película me entenderéis y los que no la vieron, descubrirán que el tiempo presente, está rodada en un tono más apagado, mientras que el pasado está rodada en un color muy vivo y colorido, capaz de poner los sentimientos a flor de piel. Este es un movimiento extraño si tenemos en cuenta que lo normal y formal, dice que tendría que representarse el pasado más lúgubre que el tiempo presente.
Esta gran película, relata la historia de amor entre una joven del ambiente rural chino, con un profesor que llega a su pueblo para dar clases en una escuela infantil. El proviene de la gran ciudad, de otro ambiente, pero queda cautivado por la sencillez del lugar y se prenda de la protagonista.
En sí, la historia habla de dos Chinas, diferenciadas, contrapuestas, el progreso frente al tradicionalismo más ferreo... y con una revolución(Me refiero a la revolución cultural china) de por medio, que se deja intuir en las continuas idas y venidas del protagonista y los pocos amigos que tenía en el pueblo, claro está, por divergencias ideológicas y políticas.
Puede parecer que soy un spoiler, al proporcionar este tipo de información, pero os pido que me hagáis caso y os fiéis, diga lo que os diga, esta película es la pera, porque lo que verdaderamente importa, no es lo que sucede, si no que lo que realmente engancha es como sucede.


Debéis de verlo con vuestros ojos, pues muchas de las escenas nos cautivan como nos puede cautivar la poesía o un ritual. Por ejemplo, esta escena, en la que ella lo espera en la entrada de su casa, sin decir palabra, y es la primera vez que va a mantener una conversación con él, antes sólo lo deseaba en secreto, fijáos en esa cara, esa entrega, esa disposición.
Por lo que podréis estar adivinando, esto promete, pues una cinta de estas características debe de ser interesantísima.
También es cierto, y en esto os tengo que poner en aviso, a los que no la habéis visto, para que la disfrutéis en todo su contexto, que la primera parte, los primeros minutos, son un poco fríos, cuesta un poco meterse. Por eso os pido que os metáis a fondo desde el principio, al cuarto de hora ya estáis enganchados.
Está todo basado en la experiencia del amor, de la historia de un hijo que regresa a su pueblo para acompañar y ayudar a su madre, después de la muerte de su padre. El hijo relata con amor filial, la historia de sus padres, en un flashback intenso, se onorgullece de su herencia, porque siente que sus padres se amaron verdaderamente. Habla de la gratuidad del amor, del sacrificio del amor. Además lo hace con una delicaceza y un finura envidiables, sutilmente nos va adentrando en ese mundo gestua, lleno de significados. En el silencio, en lo hondo del corazón es donde mora el verdadero amor.


Es muy arriesgada esta visión, sobre todo en la sociedad contemporánea, en lo que todo supone un producto, dónde lo espectacular ya ni siquiera nos sorprende, donde hemos perdido la capacidad de admirarnos de nuestro entorno.
Muchas voces y posturas, hablan de la contraposición de esta película a Titanic, yo también lo creo así. Este amor que aquí se presenta es fiel y generoso, no es fruto de la pasión pasajera o un calentón de juventud, porque si os fijáis bien, en mi humilde opinión, cada año que pasa, se quieren más.
Si se traza una línea itinerante, podemos apreciar, que desde le primer momento, cuando sienten que se quieren, se buscan con todo el alma, con todo el corazón. Dicho así parece un tanto cursi, pero es que se siente.
A partir de entonces todo el mundo pibota alrrededor del otro.
Luego se entretejen miradas, y los gestos de delicadeza y atención, preparandole las comidad, y la elaboración de la tela roja, que es un poco el totem de la película, y que tejerá también en su funeral. Hasta el último de sus días ella lo colma de atenciones.
Todos los días de su vida, indefectiblemente, del alba al ocaso, buscan esforzadamente, el amor del otro, sin esperar nada, solo confiando en que el amor que le profesan será suficiente pago.


¿Conocéis a alguien en vuestra vida que haga eso por vosotros?. Yo sí, pero es que también me siento afortunado, espero que encontréis eso que os haga felices.
Además, esta película posee varios elementos por los que se puede decir que es cine espiritual, a saber: Un amor sin parangón que se trunca y sus partes se alejan, la disposición al reencuentro, los sueños y el anelo continuo de la vuelta del maestro, todo esto nos habla de la tradicción judeocristiana en la historia de la salvación, que tiene su plenitud en el final de la película, cuando el hijo reconoce su herencia y honrra a su padre con su vida. Esa escena pone los pelos como escarpias.
Quizás la interpretación que más destaque, sea la de la actriz protagonista, Zhang Ziyi, actriz fetiche de Yimou. Desde entonces ha trabajado asiduamente con él. Cuando realizó esta interpretación, era muy jovencita, pero no lo parece por la hondura moral y espiritual del personaje. Destaca ella entre todos, porque se deja ver, la perspectiva de la narración del hijo se ve a través de sus ojos. Se puede notar su búsqueda del amado. Culturalmente, en China, aunque en el hombre se intuya el mismo sentimiento de búsqueda, no lo van a dejar tan claro, porque no está bien visto.
Aquí podemos ver a Zhang Ziyi en la actualidad.

Ahora Yimou, que se desembarazó un poco del mercado asiático y ha hecho cosas con presupuesto americano, respira más tranquilo, aunque considero, lo único que le aportó el capital es más espectacularida visual. Ojalá me equivoque, pero creo que será difícil que vuelva a realizar una cinta de tantos quilates.
No en vano, ganó el oso de plata en la Berlinale. Y con esto, también estoy disconforme. Yo que siempre ataco a los miembros de la academia americana, en esta ocasión, creo que los de la berlinale, tenían el día torcido, pero bueno, que se le va a hacer, esto es cuestión de gustos.
Yo calificaría esta película para todos los públicos, es decir, que tanto le emociona a un joven macarrilla como a un señor mayor que ya está de vuelta de todo. Eso sí, os recomiendo que tengáis unos pañuelos a mano.

HASTA QUE LLEGÓ SU HORA


Estaba destinada a convertirse en la piedra angular de una trilogía que narraría la historia de la violencia en Norteamérica a comienzos del siglo XX.
"El ritmo de la película pretendía crear la sensación de los últimos jadeos que da una persona justo antes de morir. Hasta que llegó su hora era de principio a fin, una danza de muerte. Todos los personajes del film, con la excepción de Claudia Cardinale, son conscientes del hecho de que no llegarán al final con vida"
Esta es la mejor muestra de cine que nos presenta Leone, junto a “Erase una vez América”. Creo que a Leone lo encasillaron muy pronto, sobre todos los puristas y patriotas del cine americano, porque venía a representar la desmitificación y la intoxicación del género western. Además es un género genuinamente americano, ellos sentaban las bases de lo que era un westen.


En cierto modo si dejamos los perjuicios a un lado, Sergio Leone reinventó el género de las películas de vaqueros. El viejo Oeste tenía hombre que luchaban con honor, incluso con cierta caballerosidad. Los malos eran los mafiosos de los pueblos o los scheriff corruptos, o los indios nativos que no eran concebidos en su inmensa mayoría como salvajes y “asaltacarretas”.
La trilogía de los dólares hecha con Eastwood es hasta cierto punto de vista paradógica, porque lanzó al estrellato a Eastwood y le confirió a Leone una aurea de director paródico del género. Pero nada más lejos de la realidad, porque Eastwood, luego de estar ese tiempo con Leone del que aprendió una barbaridad, se reveló como un excelente director de western. No hace falta ver más que el increíble éxito de sin perdón en 1992.



Por su parte Leone disiparía las dudas de todos con esta película, que és enorme, quizás uno de los westerns mejores que ha dado la historia del cine, de un tono elegiaco  descomunal, casi se puede palpar la tragedia griega, los personajes van confluyendo en un único destino que no podía ser otro que la muerte. El cóctel que prepara el director es dinamita pura, potencialmente volátil. Aúna codicia, rabia, ira, venganza, presunción, bondad… ¿Quién no querría ver este espectáculo?
Los famoso planos detalle, sobre todo del rostro y más en concreto de los ojos de los actores son muy útiles para retratar las intenciones de los protagonistas. El caso más claro es el de Henrry Fonda, que en principio Leone no quería contratar. Bueno o sí, es decir, lo quería contratar a toda costa, incluso Fonda rechazó el papel en un primer momento. Leone siguió insistiendo para contratarlo porque como os dije en algún post en el que hablaba de Fonda, (véase 12 HOMBRES SIN PIEDAD o LAS UVAS DE LA IRA publicados en este mismo blog), representaba el prototipo de hombre honrrado. El público al verle diría, ahí esta Henrry Fonda, el hombre más honrrado. Pero quería su participación para que hiciese el papel de uno de los peores villanos de la historia. Quería ese efecto perturbador, casi un shock y de paso mandarle un recadito a esos puristas del western que tanto habían hablado sobre él y el spaghetti western.



El problema emergió cuando Fonda aceptó seducido por poder hacer por fin un digno personaje de canalla con todas las letras. Cogió un avión y se presentó en los estudios de Cinecittà en Roma. La cara de Sergio Leone cambió en cuanto le vió presentarse, de repente, con todas esas canas, Fonda parecía demasiado viejo para interpretar el papel, sobre todo para una escena crucial en la que tenía que aparecer más joven. Donde ajusticiaban al familiar del personaje que interpreta Charles Bronson.
El caso es que mientras pensaba algo como una excusa o cualquier desgracia que pudiese alejar a Fonda de la producción lo envió a vestirse y maquillarse para las pruebas de cámara. La sorpresa fue cuando apareció ya caracterizado y vestido con ese modelo gris y esa suciedad en la cara, de repente infundía miedo sólo con la mirada. Leone pensaría, ¡coño, mira tu por dónde!. Para la escena donde salía más joven utilizarían un tinte para el pelo, porque el cutis estaba igual de sucio y con barba de tres días.


El problema principal era arreglar el personaje de Frank, núcleo por el que circula toda la trama. Aunque hay otro personaje más misterioso por detrás, un empresario ferroviario que contratará a Fonda para hacerse con unos terrenos. El caso es que la construcción del pesonaje de Morton, interpretado por Gabriele Ferzetti (Yo personalmente le llamo el señor Chu-Chú, por lo del tren) es una obra de ingeniería de guión, además muy medido, porque sus defectos físicos dejan a la historia libre de sus aparciones a nos ser deseo expreso del guionista y la historia. Si no habéis visto la película cuando la visionéis os daréis cuenta de que es muy particular e inteligente su incursión en la película.



Como también lo es el personaje de Bronson, Armónica, que además de ser una suerte de narrador, porque la venganza que recorre por toda la película tiene más presencia por sus venas. Pero su forma de actuar es totalmente paradógica y anodina, con lo cual confunde más a la gente y guarda su halo de misticismo que se desvela en el clímax final.
Luego hay dos personajes que equilibran los polos opuestos que son Fonda y Bronson. Uno es el bandido Cheyenne, interpretado por Jason Robards y Jill, la viuda del propietario asesinado recientemente, interpretada por una bellísima Claudia Cardinale.
Cheyenne es un chivo espiatorio para Frank, alguien que necesita para sus planes, porque la verdad es que Cheyenne es un forajido pero con corazón, tiene principios y una cierta sensibilidad que lo llevará a conectar más con Jill. La elegancia de este actor británico es descomunal, su procendencia del teatro le da una solvencia y una presencia tremenda. Fijaos solamente en la entrada de su personaje en escena. Esa elegancia y ese desarrollo natural habla de un gran actor.
Y jill es el vértice del póker de cuatro ases de esta película, lo que no se sabe muy bien, es porque los encargados de la historia, que son tres pesos pesados como Bernardo Bertolucci, Darío Argento y el propio Leone pusieron ahí una única mujer entre tanto ganado masculino. Entendedme, quiero decir, que sí, ha tenido que adaptar su personalidad femenina, y volverse una mujer de armas tomar, una dama de hierro que caracterizan a todas las mujeres que en una época evidentemente machista alzaron su voz para sostener su dignidad. Pero aparentemente, después de la muerte del marido, no le queda mucho por lo que luchar, o almenos no se deja ver más su rol si no es con el pretexto de interaccionar con los otros tres protagonistas, en sus tramas y propósitos, nunca, hasta el final nos preguntamos por los propósitos de Jill, unicamente al final. Para mí es uno de los pocos puntos débiles de la película.


 Estos son todos los personajes, pero lo que poca gente sabe es la idea retorcida que albergaba Sergio Leone en esa mente oscura y genial. La verdad es que el con esta película quería matar simbolicamente el spaghetti western. Su idea era matar el símbolo, con lo que quería contratar a Clint Eastwood, Lee van cleef y Eli Wallach, si os dáis cuenta, son el trío de protagonistas de "El bueno, el feo y el malo" (Il buono, il brutto, il cattivo). Y en la escena inicial caen tres bandidos a manos de Armónica en la estación, esa escena que luego se incluyó, era unicamente para ese propósito, dar muerte al símbolo a los tres minutos de película. Por suerte o por fortuna, Clint Eastwood declinó la oferta, porque pensaba que de alguna manera era negarse a sí mismo. La negativa decepcionó un poco a Leone, porque el había buscado esta opción como una reivindicación como artísta, no director de oficio italiano que hace western violento y bastardo.



El director estaba presionado de alguna manera por la Paramount Pictures, que viendo lo ajustado del presupuesto con el que contaba para la trilogía de los dólares les llenaba las arcas a la productora. Aunque Leone tenía en mente ya otro proyecto que sería "Érase una vez América", que sería una historia de gungsters que narraba la historia violenta de los años 20 y 30. La Paramount picture quería explotar a la gallina de los huevos de oro y dijo que de gungsters nada, otra más del oeste y luego le financiarían la que tenía en mente. 
El duelo final quita el aliento, si quieres ver un clímax elegiaco, un duelo de pistolas como ningún otro, un uno contra uno sin paliativo ni paños calientes, con toda su carga dramática, esta es tu escena y esta tu película. No busques más. Toda la rabia, la sed de venganza, la codicia, se encuentran aquí, en los ojos y las gotas de sudor de los protagonistas frente a frente. No en vano, has esperado tres horas de reloj para llegar aquí, y aquí es donde tienes que vivir, es tu momento, que no te lo arrebate nadie.
Ennio Morricone ofrece la banda sonora de nuevo, pero esta vez su contribución es si cabe más compenetrada con el director. Todos los personajes principales tienen su propio tema (uno de ellos es en realidad un punto de la trama en sí mismo) Este tema se repite desde el principio hasta el final, es la muerte espectante, a cobrar su deuda, su sed de venganza se saciará tarde o temprano.


Usa en alguno de los temas guitarra eléctrica, que para el western de 1968, era un poco atípico, pero le quedó como anillo al dedo, sobre todo en la escena donde se asesina a la família entera. La cámara va rodeando a Fonda mientras se van sucediando las notas de esa melodía maléfica y de repente vemos la cara de Fonda.
En esto uno de sus secuaces dice:

-¿Qué hacemos con éste niño... Frank?
-Ya que has pronunciado mi nombre...


No se puede ser más cabrón, cuando aparece su personaje en escena, y la película sólo acaba de comenzar. Grande, grande. Para todos los amentes del westeren que aún no vieran, se la recomiendo encarecidamente. 

Para finalizar os dejo una batería de perlas. Y el clímax final en Youtube. A D V E R T E N C I A Quien no haya visto la película que se abstenga de ver este video porque lo mejor es verlo con la película para comprender en toda su carga dramatica, la belleza del final de Hasta que llegó su hora.

-Que Dios te tenga en su gloria McBain, aunque tenga que esforzarse para quitarle tu alma al diablo.

"En este trabajo, dos, somos demasiados".
"La gente se asusta fácilmente cuando está muriendose"

SPOILER

http://www.youtube.com/watch?v=6wkG28woS-4&feature=related