sábado, 28 de agosto de 2010

EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO



Pese a que Pier Paolo Pasolini, el director de la cinta, se declara ateo, reinvindica la figura de Jesús de Nazaret como modelo de hombre, de vida sincera y entregada que trascendía lo ordinario y lo estrictamente humano. Para el fue una figura inspiradora. Confiesa que lo turbó. Se leyó el evangelio según san Mateo, preparando una visita del Papa, y comprendió la necesidad de hacer algo con todo eso.
Después hizo un viaje por lo lugares santos, Nazaret, Jerusalén, el río Jordán, el monte Tabor, el lago de Genesaret, en fin, distintos sitios de un itinerario hecho por otro hombre hace ya más de dos mil años. Si hoy me preguntan por esta ida de olla de Pier Paolo, pues no sé muy bien que contestar, pues es increíble que quisiese hacer una película de este corte, para más cuando fue censurado, juzgado y condenado por un corto que dirigió en el que aparecía el gran Orson Welles y que también estaba relacionado con los orígenes del cristianismo. El título del corto era “La ricotta”.
Pese a todo El evangelio según san Mateo tuvo gran aceptación con lo que una por otra. Y no me estraña que tuviese tanta aceptación, porque es si cabe la representación más neorrealista de la figura de Jesús, con eso no digo que sea acertada, pero al menos nos presenta una figura del Jesús histórico desde una sencillez y una carestía de medios que podría comulgar completamente con la época y el movimiento del cine italiano.


Le conmovió la sencillez del texto evangélico, y su carácter rebelde, su carácter provocativo y transgresor, igual hoy en día, si estamos un poco pez en la lectura de la Biblia, no nos dirá nada esto, pero si es importante para el propósito del que quiero hablaros, pues es bien conocida la condición homosexual y marxista del director. Entonces no se hace difícil leer entre líneas. Para Pier Paolo Pasolini, fue un encuentro muy fuerte el que tuvo con Jesús. Aunque no profese la misma fe, si que se percató de la libertad que traía Jesús consigo, ese testimonio de autenticidad, sin esconderse de los demás por todo aquello que es o quiere ser, conquistó a Pasolini. Por eso creo que fue lo que intentó plasmar en la película.
Su idea, la sencillez y la inmediatez de los personajes del texto. La manera de obrar fue la siguiente: Preocupado por el presupuesto, pues no era muy abultado, y no podía arriesgar más en ese tipo de temas, porque los estudios sabían que ya había tenido problemas con la iglesia, cambia de idea y usa unas localizaciones en Italia semejantes a las de tierra santa. Al final no pudo usar nada del viaje a los santos lugares para la película, pero hizo un documental “Localizaciones en Palestina para el evanglio según San Mateo”.
La siguiente idea fue buscar a su madre, para ser fiel al movimiento, y en verdad para él representaba a la perfección de la figura materna de la Virgen María. Con lo que contrató a su madre para que hiciese de madre de todos los hombres.


Pero faltaba la pieza más importante, Jesús de Nazaret. Pier Paolo, estaba meditando contratar a un actor alemán, cosa que iría en contra del neorrealismo, pero también comprendía que encarnar el papel de Jesús, requería de una cierta presencia como actor y una solvencia capaz, en la que no confiaba que le aportaría personas ajenas al mundillo, que la mayor responsabilidad que ha tenido en una producción ha sido una figuración con frase. Aunque las cosas parecían tener mala pinta, porque es un despropósito y una incoherencia que en la producción de un filme neorrealista, el personaje que tendría que mostrar mayor honestidad, para mas INRI, justamente Jesús de Nazaret, fuese un actor profesional.
Una vez más se alineó la providencia, y se encontró con un estudiante español, un tal Enrique Irazoqui, que aceptó la proposición de encarnar a Jesús. Pasolini supo en cuanto le hechó el ojo, que ese debía ser su actor.
Se encontró también con problemas para los papeles de los fariseos ya que la gente consideraba que representar tal papel era denigrante, incluso ofensivo. Todo esto se entiende y se enmarca en un grupo de gente ajena a la interpretación, que no goza ni da valor al hecho de representar a personajes que de buenas a primeras no son un manojo de virtudes.
Este Jesús que presenta Pasolini, no es consciente de su propia divinidad, ni de su trágica muerte. Tampoco se siente el salvador de los hombres. El Jesús que presenta Pasolini, es un personje más rupestre, y la visión que nos ofrece de él, es limitada, como la que pudieron tener los apóstoles después de la cruz. Y es que esa imagen de Jesús mitificado como en Hollywood solían pintarlo (“La historia más grande jamás contada”) dejaba escapar otros matices que brillan con luz propia en la versión del director italiano, pues era poeta y este era su tercer largo, el rodaje fue a salto de caballo, medio improvisado, y hasta mejor que así fuera porque deja imperfecciones que embellecen el resultado final. Hay errores de raccord, desenfoques, desencuadres. Incluso nos ha dejado un Jesús que puede balbucear, no es que a mi me guste un Jesús con imperfecciones, pero no creo que hacer un ídolo perfecto sea un idea mejor para representar a un personaje que buscaba todo lo contrario, acogía de mejor grado a aquellos más necesitados, no los concebía como defectuosos.
Una de las cosas que más impresionan con esta cinta es como se pueden decir tantas cosas con las mínimas expresiones, a mí es algo que me gusta muchísimo, porque busco lo orgánico de las interpretaciones.


PIER PAOLO PASOLINI

sábado, 21 de agosto de 2010

ROSEMARY´S BABE



Quizás, con esta cinta se Desquebrajaron algunos sistemas de clasificación y géneros en la meca del cine, pues un joven judio polaco de ascendencia Francesa, es decir, Roman Polanski, había hecho una maravilla de película que no se sabía colocar bien, no se sabía si era de terror, de intriga, un thriller psicológico, o lo que más tarde el mundo se acostumbró a acuñar como terror psicológico.
Fue una forma muy audaz de rodar, pues en todo momento tenías una sensación agobiante y una atmósfera que no dejaba siquiera sitio al respiro. Te sentías como atrapado pero no sabías de qué. Toda la película adopta una postura de proposición, de insinuar pero sin mostrar nada.
El primer esbozo, no había sido idea de Polanski, pues Polanski aún no había llegado a los estados unidos, se trata de la idea de un productor, que llevó a manos de Robert Evans (personaje donde los halla, otro día os hablo de él), eran apenas unas páginas que ilustraban lo que podía ser la adaptación al cine de la novela homónima de Ira Levin.
Robert Evans, por muchas razones, quería darle el proyecto a un director más experimentado, he ahí a todo un joven prodigio, que venía de rodar dos éxitos internacionales, “Repulsión” y “Callejón sin salida”.
Polanski leyó la novela y comenzó a escribir el guión, Robert Evans ya llevaba algún tiempo con el proyecto y había contratado como diseñador de producción a un tal Richard Sylbert, uno de los genios con más tirón en aquella época, encargado de títulos maravillosos como “Trampa22”, “El graduado”, “Chinatown”, “Shampoo”, “Atrapado por su pasado”, “¿Quién teme a Virginia Wolfe?”, “Esplendor en la hierba”, “Rojos” y muchas más. Todo lo que hizo lo hizo muy bien. Era una pieza importante de la producción, Evans lo sabía, sabía que podría plasmar todo aquello que la mente de Polanski puediese elucubrar.
Evans, pese a otras facetas de su vida, era un genio como productor, bueno, o no sé, un aguililla con buen ojo para sus intereses. Creo que al final Evans trabajó en este proyecto no menos de dos años y medio. La verdad es que iba dando de clavo en clavo, porque Mia Farrow, también fue una sugestión del productor a Polanski. No sé que le había visto a esta actriz, que por aquel entonces no era nada conocida, precisamente se dio a conocer con este trabajo, y posteriormente iniciaría una relación afectiva con Woody Allen. Quizás parecía débil, como apagada y un poco pusilánime. A la postre fue algo esencial para encarnar el papel de Rose Mary. En realidad tenía que ser así, decía Evans, La cinta cuando comienza, pretende ser otra película como las de Doris Day y Rock Hudson.



Existe en este sentido una anécdota muy célebre de esta película en la que Roman Polanski, para asegurarse de la tensión, y la incomprensión de la protagonista cuando llama por teléfono al médico, al altavoz le sale una voz muy conocida para ella que no logra descifrar, nosotros no lo sabemos porque no escuchamos la versión sin doblar, pero esa cara de extrañeza a Polanski le sirvió el invento de poner al otro lado del hilo telefónico a Toni Curtis, gran amigo de la actriz. Lo que para nosotros es una cara de extrañeza por encontrar un ambiente turbio en el que el médico también podía ser un siervo de Satanás, para ella era otra cosa. Da igual, Polanski ya tenía la atmósfera y la escena rodada.
Otra anécdota, pero esta a modo testimonial, es que para la publicidad, se intentó cortar el pelo de Mia Farrow, con esa obsesión de mostrarla más pusilánime. La verdad es que ella era hippie, para nada era esa mosquita muerta que todo el mundo se piensa, y no le gustaba nada que le cortasen esa melena que a ella le gustaba tanto. Al final la convenciaeron, y ni más ni menos que se lo cortó en persona Vidal Sassoon.
La opción de John Cassavetes, surgió de inmediato, para hacer de marido de Rose Mary, pues tenía que representar al típico actor de teatro neoyorquino, y Cassavetes comenzó así su carrera, para él supuso como una autoparodia, pero como artísta comprendió la envergadura del film y de la producción, con lo que aceptó de buen grado el papel.
Ruth Gordon ganó el Oscar por mejor actriz secuandaria en el papel de diabólica vecina de la pareja, la verdad es que su presencia y su mirada inquietante siempre me ponen los pelos de punta.
Polanski supo rodearse de buenos profesionales, entre ellos destacar la admirable aportación de Krzysztof Komeda como compositor, y es que esa nana diabólica a nadie se le quita de la cabeza, sobre todo después de la última escena. Sólo compuso esta película en Hollywood, pues moriría poco tiempo después. Fue toda una desgracia para Polanski, el pobre no sabía aún la que se le venía encima.



No sé si es por la negra tradicción de que todas las películas de terror tienen que tener su leyenda maldita, como si el diablo estuviese detrás de todo, como pudo pasar en el Resplandor, en la Profecía, o como se demuestra en esta película. La verdad es que no me van estas cosas, pero yo simplemento os dejo los datos para que los tengais en cuenta, y... hay datos para alimentar la leyenda. Alrrededor de la vida de Ponlanski,  se producen hechos fatídicos, pues pierde a su compositor, al primer mes de empezar. Además era uno de los compositores que más prometía. El edificio donde se rueda es el mismo en el que asesinaron a John Lennon. después de acabar la película se produce la matanza famosa de Charles Manson, donde muere asesinada su mujer Shanon Tate, embarazada de su hijo. Todo el mundo mostró empatía por él, pero más tarde lo acusaron de Pedrastia y temiendo ir a la cárcel, Roman Polanski hulló de suelo americano, y hoy en día no puede tocarlo, incluso tiene ciertos problemas con paises que tienen tratado de extradición con los Estados Unidos. Un hecho significativo, ocurrió cuando ganó el Oscar por "El pianista", en 2003, pero pese a todo no pudo ir a recogerlo, se lo llevó en mano su gran amigo Harrison Ford a Praga.
¿Os acordais del post de Candilejas, cuando os dije que a Chaplin le dejaron 24 horas para recoger el Oscar que había ganado? Pues bien, a Polanski, le denegaron hasta esto.
Bueno, había algún profesional que en la traducción del título quedó descansado, porque el título original era “Rosemary´s baby”, y en España “La semilla del diablo” fastidiándonos el desenlace final. Hay algunos que perdieron los dos dedos de frente.

El éxito de la película lo resumiría Robert Evans en una frase:

“No ves nada… te produce tanto terror como el propio infierno”.


jueves, 12 de agosto de 2010

EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE



Se trata de una cinta filmada por Peter Weir del año 1983, basada en la novela de Christopher Koch, que también hizo las veces de guionista. Consiguió dar un ritmo y estilo narrativo fuera de lo normal, a pesar de los numerosos fallos de verosimilitud, y digo fallos de verosimilitud, porque como acuñó mucha gente, pretendía ser un relato pasional envuelto de un aura mítica, fantástica con resonancias épicas e históricas. A mí me parece bien, que quieran dar relevancia a la relación amorosa de esta diplomática y el periodista, pero no viene mal reforzar eso con una guarnición decente, porque... sí hay espacio para la crítica social, la marginación, la política; aunque claro, sin la versatilidad debida, cae todo por su propio peso.
Es muy difícil apreciar esto si no habéis visto la película, pero cuando la veáis, si lo tenéis en cuanta, seguro que lo captáis.
De todas formas me parece algo extraño este tipo de fallos en Weir, porque es un cineasta que gusta de exponer culturas y contrastes, es el director  de “La nueva ola” primera película que se adaptó al cine, antes que “La ola”, la película alemana que trinfó tanto en los cursos de filosofía del año pasado. Director también de “Único testigo” donde da a conocer a los Amish, “La costa de los mosquitos” donde pone a Harrison Ford de reaccionario anti-sistema, odia todo lo que América le lega y se aisla con la familia en una jungla amazónica. Director de “El club de los poetas muertos” donde expone una legendaria lucha de clases y de valores en contraposición de genraciones distintas, aunque herederos todos del legado de las escuelas de élite.con estos datos, por no poner toda su filmografía, se hace difícil buscar una explicación convincente. Tampoco era principiante con lo cual no se le puede achacar ciertos fallos de juventud e inexperiencia detrás de las cámaras.

Quizás estuviese pensando en su inminente entrada en Hollywood, además esta película tiene tirón, porque en ella participan estrellas emergentes como Sigourney Weaver que había participado en películas importantes como Annie Hall de Woody Allen y también en películas taquilleras como Alien, el octavo pasajero de Ridley Scott. Mel Gibson también se hacía paso con las entregas de Mad Max y Gallipoli. Además era una película que prometía porque se sabía que tenía mercado en oriente.
Aun con todo ello pienso que esta película es de los aciertos más grandes en la vida de Peter Weir, porque te da tanto, que no puedes negar su parte positiva. La forma narrativa que utiliza en la voz en off del fotógrafo amigo de Gibson, además está organizado de tal forma que va desgranando la historia como en una gran novela y contada de una forma que coge tintes de gran historia. Es lo que tiene que el novelista ponga su grano de arena en el guión. La forma de narrar me recuerda a Scorsese en muchas de sus obras como “Taxi driver”, “Uno de los nuestros”, “La edad de la inocencia”.
Es un film que fascina por los sentidos, por eso digo que a veces tampoco nos damos cuenta de las resonancias políticas ni historicas, con la música, que a mi no me acaba de convencer, a cargo de Maurice Jarre. Me gusta como compositor, pero en otro tipo de películas, así como en Betty Blue me encantó y trata de una tórrida historia de pasión. Aquí, no sé como explicarlo, pero no funciona, me parece la banda sonora de “Carros de Fuego”, pues aún así la primera vez que la ví no me cantó tanto, fue en otras revisitaciones donde me he preguntado, y esto, ¿Qué hace aquí?.


Una de las sorpresas de las que podremos deleitarnos, es de Linda Hunt, y su recreación del personaje de Kwan, el fotógrafo que le brinda su amistad a Gibson. Un personaje de gran corazón e inversamente proporcional a su altura, aunque la característica más personal del personaje, es que es interpretado por una actriz, y de manera magistral, aunque mostró controversia en la academia, Linda Hunt, se llevó el Oscar de calle al mejor actor secuandario.
En general el reparto, está a la altura, hasta Gibson, que en aquella época se tomaba esto más en serio. Sigourney Weaver está perfecta, se desliga en esta película de hacer personajes de corte másculino y nos engatusa con sus armas de mujer.
Es una película muy recomendable que nos habla de lo que se puede esperar del corazón humano en un medio como pudo ser un levantamiento militar en Yakarta, Indonesia.

martes, 27 de julio de 2010

VEREDICTO FINAL


Película que dirige Sydney Lumet, el cual ya dirigiera con destreza “12 hombres sin piedad”, otra célebre cinta del cine con temática judicial. El guión es adaptado por David Mamet para el teatro, de la obra de Barry Reed. David Mamet también firma el guión para el cine, que se adaptaría dos años después, en 1982.
Esta es una cinta de aciertos, de muchos aciertos, pues no en vano, la casualidad quiso que no se llevase más estatuillas. Paul Newman borda el papel de Frank Galvin, un avogado desahuciado por sus compañeros de profesión, aislado de un bufete con malas artes y acosado injustamente, yace ahora bajo el peso del alcohol y la depresión. Solo cuenta con la ayuda de un viejo amigo que hace las veces de procurador.
Newman vuelve a interpretar al mismo tipo de personaje que en “El buscavidas”, un hombre que sabe de su valía pero se pierde en una maraña de culpabilidad, deseo de triunfar, decepciones, pifias y fiascos que lo van lastrando, hasta que no se cree capaz de nada.
En este punto le aparece la oportunidad que le ofrece su amigo, interpretado magistralmente por Jack Warden, sólo se centra en el caso porque cree que puede quitar algo de dinero, tampoco aspira a más que a sustentar el día a día. La historia tiene un giro increíble cuando va a visitar a su cliente al hospital, ella yace en coma, postrada en una cama de por vida porque el anestesista se equivocó de anestesia. Galvin, derrotado por la vida, delante de esa chica descubre el motivo principal por el que se hizo abogado, descubre que su situación no es tan mala, otros han perdido todo, y se compromete a luchar para defender los derechos de su paciente, cueste lo que cueste. Esto provocará una cruzada en la que tendrá en contra a todo el mundo, al juez, a la institución del hospital, a los familiares de su cliente que ya se veían con el dinero en las manos y ahora se produce un juicio que no les beneficia, un amor que lo traiciona, médicos sobornados, etc…



El abogado defensor es James Manson, (Ed Concannon) este encarna la figura de un litigante ferreo, sin fisuras ni ambajes, capaz de absolver al mismo diablo. Para ello se apoya en un equipo muy numeroso que le proporciona información y además usa malas mañas interponiendo ante Galvin el personaje que interpreta Charlote Rampling.
La verdad es que es un drama poco extendido, pero de brillante factura, quizás eclipsado por otros fenómenos cinematográficos de la época, incluso, Paul Newman que merecía el Oscar, fue nominado, pero al final se llevó el gato al agua Ben kingsley por “Gahndi”.
Se centra, en el drama personal de su protagonista evitando historias supérfluas ni otros adornos innecesarios, tampoco importa que el caso sea muy enmarañado o con demasiado intríngulis. Lumet, logra a partir de una premisa sencilla contar la vida y logros de un desheredado de la sociedad, un ermitaño en sí mismo, que logra cautivar.



Sydney Lumet, juega con los planos y encuadres para dotar de mayor dramatismo a las escenas, llena la cámara con motivos en cuanto puede, unicamente abre el encuadre para imágenes que necesitan ofrecer información sobre la soledad del protagonista, o de lo sórdido que es su entorno, por ejemplo en el inicio de la cinta, jugando a los flipers, o petaca, en el bar con la cerveza de sempiterna compañera. También utiliza planos contrapicados para engrandecer a los villanos y picados para empequeñecer a Newman, no son al uso, pero deja una pequeña inclinación para que se produzca un lenguaje subliminal.
Quizás, lo que más cogea de la película es la aportación del personaje de Charlote Rampling, no por su actuación, pero si esa forma de forzar situaciones, por ejemplo cuando se conocen ella y Newman, tiene poca gracia y parece que los dos van a ese bar a lo que van.
Una película muy recomendable, a mí siempre me gustó, tan sólo por la historia personal de redención, que de vez en cuando, a nosotros también nos toca experimentar.

FRANK GALVIN – “Actúa como si tuvieses fe y la fe te será dada”


sábado, 26 de junio de 2010

SIN NOVEDAD EN EL FRENTE



Peliculón de temática antibelicista, producido en 1929 y ganador de dos Oscars en la ceremonia de 1930.
Quizás no es muy conocida para el gran público ya que es relativamente antigua y no está considerada tampoco como aquellas esenciales de los orígenes del cine, además ya muestra una técnica más depurada, tanto en fotografía, iluminación y sonido. Después hablaremos de la fotografía, porque quiero hacer hincapié en el sonido, para mi un prodigio. Es algo estremecedor, cuando se admira la película, que los sonidos de fondo y otros planos estén tan bien montados. Si nos fijamos en el año de facturación, 1929, y os habéis leído las entradas anteriores, sobre todo cuando hablo de la historia del cine en el nacimiento del cine sonoro, encontraréis que el sonido empezó a utilizarse ya de manera estándar en 1927, con el cantor de jazz, amén de algunas pruebas hechas anteriormente. En esa época los micros debían estar convenientemente camuflados porque se necesitaba captar el sonido cerca de la fuente, y además debía estar orientado porque no captaba el sonido redundante o estéreo. Teniendo esos datos en cuenta es asombroso oír de fondo el desfile de las tropas, los papeles volando por el aire y el sonido de la lluvia, por poner algunos ejemplos.
Es una obra llena de artesanía, en la elección de la profundidad de campo que se debe usar en el foco, con la restauración de la película, da cierta sensación de varios planos solapados, como el 3D y  el volumen de las películas actuales, es algo prodigioso. Se nota algo de grano propio de las películas de la época, porque las películas no eran de muy alta sensibilidad, por lo tanto usaban el ISO, que mejor captaba la luz, aunque con mayor nivel de fotosensibilidad, aumenta el grano de la emulsión.



La historia versa sobre la inocencia perdida de unos jóvenes e idealistas patriotas enardecidos por las arengas de su profesor, deciden alistarse en las milicias para defender a su país en la primera guerra mundial.
La guerra trastoca sus malogrados planes, los incita a vivir el día a día sin más recompensa que levantarse a la mañana siguiente. La guerra acaba con su inocencia y los pocos que sobreviven tendrán que aprender a llevar el pesado recuerdo de lo que sucedió en las trincheras.
La temática antibelicista indaga sobre las eternas excusas, razones, porqués y sin porqués de la guerra. Habla de la frágil condición humana, de cómo se ve alterada y envalentonada en pos de una vena patriótica que entorpece a veces la simple verdad, y es que una guerra no es beneficiosa para nadie bajo ningún concepto. Solamente aquellos que se escudan detrás de falacias y falsos argumentos que velan la verdad y el entendimiento, serán capaces de llevar a una generación a la perdición total, si bien no por la guerra en sí, por sus secuelas serán inhábiles para la vida.
Los jóvenes que esta película muestra son vivos, vitales, con ideales y con ganas de hacer algo que los conduzca a la gloria. Pronto descubren que la guerra no es un lugar para soñar en medallas, más bien es un lugar para soñar en que mañana puedas abrir los ojos otra vez.
Aprenden de unos hombres curtidos, hechos a los golpes, insensibles, hombres desencantados que ya nada esperan porque sus sueños se han esfumado en interminables noches de bombardeos. Cada día que pasa se van pareciendo unos a otros hasta que al final todos son una misma persona, sienten y padecen los mismos sufrimientos, experimentan las mismas alegrías, con lo que llegan a formar un vínculo afectivo ferreo, que ni siquiera la noticia de la vuelta a casa les hace desistir de los amigos en el campo de batalla. Ya no son niños, ya son hombres, y hombres cambiados, hombres que han sido adoptados por la guerra.
La escena final, una de las más bonitas, oníricas y que envuelven muy bien el argumento completo de la película muestra como Paul, el soldado ve a una mariposa, e intenta alcanzarla como símbolo de algo que vale la pena en medio de tanta desolación, quizás como símbolo de una vida que debió escoger en otro tiempo, y es justamente ese momento el elegido por Lewis Milleston, para matar esa esperanza.
Aunque esta película no sea conocida para el gran público como “Senderos de gloria”, pensé que merecía este espacio.


miércoles, 26 de mayo de 2010

LOS MEJORES DIRECTORES_PARTE_3



CLINT EASTWOOD

Introducción

Clint Eastwood renace de sus cenizas cual ave Fénix para demostrar su valía y su enorme talento ahora en su etapa madura, y no lo digo por que justo coincida el estado de madurez con la madurez artística, que por lo demás es lógico y natural, si no porque aunque ya lleva manifestando su capacidad desde hace unas cuantas décadas, es ahora donde confluye crítica y público.
Pues sí, personajes como Eastwood, hoy adorado por todos los críticos y cinéfilos del mundo, ha tenido sus más y sus menos, pues los que ahora le suben a un pedestal en otro tiempo lo defenestraban hacia los abismos.
Este dato es importante, puesto que primero, mucho neófito no conoce muchas de sus películas y segundo, es una forma de hacer justicia a una carrera y trayectoria inmensa, conjugando todas las labores de productor, actor y director, y nos da la talla real de este verdadero artesano del cine.



 Él siempre ha sido consciente de esa diferencia que existía entre lo que mostraba como actor o persona de lo que el público luego le entregaba en forma de feedback. Simpre ha sido una persona consciente de su trabajo y de sus limitaciones, aunque de alguna manera, intentó e intenta por todos los medios satisfacer a todos los públicos. Desde el principio de su carrera se le achacó el hecho de ser una estrella falsa, es decir, emerger de la nada, tan sólo por aparecer en una trilogía de western de cariz rústico y violento que incluso muchos de los ciudadanos americanos detestaban, pues significaba la muerte del western noble que habían diseñado, los buenos contra los indios, o los buenos contra unos indeseables bastardos que acometían vilezas de muy baja calaña. No estaban preparados para la bofetada que supondría el Spaghetti Western. La fórmula del Spaghetti, ya no contemplaba la honrra, las buenas maneras, la justicia, etc… Lo que hacía era presentar a unos cuantos perros sarnosos que se mataban entre sí por un puñado de dinero, sin principios, sin ambajes, sin pelos en la lengua. Todo esto simbolizaba para la sociedad puritana de Estados Unidos (por aquel entonces la parte del Este, la que tenía más dinero y “pensamientos más elevados”), una buena manera de pasar el tiempo, pero no le otorgaban ningún valor artístico. En el medio Oeste, también eran puritanos, o incluso más purtitanos, pero eran más campechanos y menos educados, por lo que el contexto violento no fue un gran escollo. El hecho es que las películas de la trilogía del dólar, (“Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio” y “El bueno, el feo y el malo”) fueron un éxito de taquilla rotundo en todo el mundo, pero aún así, Clint Eastwood segía siendo para la crítca especializada un simple actor (no tenía por qué ser bueno) que ha dado con un filón cinematográfico, pero que ni mucho menos se le puede considerar un buen actor o un artista. Eastwood, comprendía este roll, pero no se conformó, y luchó y aún está luchando por quitarselo de encima, porque si es verdad, que Clint Eastwood, ya es una marca registrada, es un icono del Western. Hoy día a un niño o un joven, le hablas de Eastwood y te dirán: Rubio, sombrero, alto, cigarros a la mitad, escupir y punto, perdón, y poncho.
Es curioso, pero en una entrevista que ofreció Eastwood a la revista Playboy, diez años después de su marcha a Italia para rodar la trilogía de Sergio Leone, relata como de la nada y la improvisación, nace toda una mitología. La entrevista dice lo siguiente:
“Fui a Mattson, una tienda en Hollywood Boulevard, compré unos Levi´s negros y los metí en lejía. Las botas, las espuelas, las cartucheras vienen de (Rawshire). El sombrero es de Santa Mónica y los cigarrillos negros los compré en Beverly Hills. En cuanto al Poncho, lo compré en España”



Es verdaderamente difícil superar todas esas imágenes, no todas halagüeñas, no encasillarse y caminar hacia delante, hasta conocer el éxito en los días presentes. Veremos a continuación la vida y obra de Eastwood, me voy a parar más en su vida que en sus películas porque en la otra entrada de directores está Kubrick, que tiene pocas películas, la filmografía de Eastwood, entre actor y director es muy extensa, y lógicamente no acabaría hasta el 2011.



PRIMEROS PASOS.

Clint Eastwood nació el 31 de Mayo de 1930 en San Francisco, California, en medio del periodo cáustico del crack de la bolsa de Nueva York del año anterior. De ascendencia inglesa por parte de padre y holandesa por parte de madre, no pasó muchos problemas, o por lo menos no se vio echado a los caminos como muchos agricultores en esa época.
En la adolescencia se presentaba como un joven alto, espigado, y muy tímido, introvertido, cosas de la vida, un poco alejado de su imagen como actor. Lo cierto es que de joven, Eastwood no mostró una fiebre por el mundo del arte dramático, sí, había actuado en algunas de las obras del instituto, pero profesaba más pasión por la música country, y por el Jazz. De hecho, se enamoró de Charlie Parker, cuando lo vión entre muchos otros en un concierto. No es casualidad que años después hiciese el biopic “The Bird”, sobre nombre con el que apodaban a Charlie Parker.



He aquí que su vida se quería orientar por los caminos de la música, pero no sé si la providencia, como siempre, le hacer rectificar y le da una bofetada que lo aparta de su propósito inicial. El quería estudiar música, la idea era ir a Seattle, pero la guerra de Corea arruinó todos sus proyectos, pues tenía que hacer la instrucción militar.
Dentro del ejercito coincidiría con muchos actores que viendo su porte y estilo le recomendaron que se encaminase por el arte dramático, por que en el starsistem de Hollywood de la época, sólo tenías que ser un guapo galán con alguna que otra noción de interpretación. Por otra parte, así comenzaron los grandes galanes, actuando y recibiendo clase de interpretación. Casos famosos: Gary grant y Marilyn Monroe.
En 1954 hace unos screen test (pruebas de pantalla) para la Universal, de las que queda horrorizado y todo se le viene encima. El muy cazurro andaba haciendo giños de ojos, cosas raras y demás tonterías de la época, que cuando se vio en pantalla como es lógico y normal, más que un galán seductor parecía un galán cómico haciendo el gilipollas. La experiencia lo avergonzó tanto y más con su carácter tímido, que en lo sucesivo actuará de forma minimalista.
La prueba no fue de todo un fracaso, el estudio de la Universal lo contrató por poco más de un año. No consideraban que tuviera mimbres de buen actor, sin embargo tenía percha y servía para adornar películas. Además Clint estaba contento porque recibía dinero y entraba en un proyecto para quitar nuevos talentos en el que tenía clase todos los días, ejercicios y deporte.
Su contrato le permitió aparecer en algunas películas y foguearse, pero más bien los roles que tenían eran pequeños y muchas veces, hasta deprimentes. Imaginaos como eran los papeles que hasta llegó a ser la réplica de “La mula Francis”(La mula que hablaba). No obstante, no todo fue deplorable, tuvo la oportunidad de pasearse por los estudios, ver los métodos de acción de los directores y los diferentes actores, además, Eastwood siempre fue muy curioso y un trabajador incansable, con lo que también le exprimió su jugo positivo a esta situación. Sí, amigos, los comienzos siempre fueron difíciles, hasta para Clint Eastwood.




CONSOLIDACIÓN.

Está claro que no era la percha con la que los estudios querían colgar sus trajes más glamorosos. Por tanto, decide abrirse camino en el mundo de la televisión.
Se le ofrece un papel en la serie de televisión Rawhide, donde se consolidó como actor. La serie fue cogiendo pulo y el bueno de Clint, cogiendo experiencia pues la televisión es un medio que te exige todos los días. Fue algo controvertido, pues los estudios no veían aún lo peligroso que resultaba la televisión, y es que la enorme oferta que ofrecía, llevaría a muchos de los profesionales que hacían cine a pasarse a la televisión, pues en Hollywood eran tratados como simples asalariados sin tener en cuenta sus inquietudes artísticas, es más, algunos solo verían su trabajo en el estreno de la película en cines.
La televisión fue para Eastwood una especie de salvación, cada vez más, la caja tonta era una especie de escuela de cine, además de aquella, las series se gravaban con negativo. Lo mejor para Eastwood es que en las series cada episodio tiene su director, por lo que tenía donde fijarse.



El personaje que encarna en “Rawhire” es el de un cowboy llamado “Rowdy Yates” un joven guapo, obediente, dispuesto, etcétera. Las primeras fans llama a Eastwood “El cowboy más guapo del mundo”, la verdad es que Clint había elegido para su personaje un nombre más jocoso, que traducido biene significando: “El criado de las praderas” o “El idiota de las llanuras”
Visto lo visto, no es de extrañar, que cuando le llega la oferta de Sergio Leone “Por un puñado de dólares”, en el que tendría que interpretar el personaje opuesto del odioso y hostiable Yates de Rawhire, Eastwood no se lo pensó dos veces. Se embarcó en la aventura italiana solamente por lo mucho que lo había seducido interpretar a un pistolero, silencioso, introvertido, de malas pulgas, juerguista y violento como él solo. Parecia una piruleta a la salida de un colegio y una vía para sacar la rabia que tenía acumulada Eastwood.




LA TRILOGÍA DEL ÉXITO Y EL DINERO

El comienzo de la trilogía no fue fácil, no por la compenetración de Leone con Eastwood, que era perfecta incluso si añadimos que en los principios, Leone no tenía ni idea de inglés.
Leone y Clint, promovieron un Western adelantado a su tiempo, una ruptura con todo aquello que hacía Hollywood, significó una patada en la mesa cargada de irreverencia por los modos y maneras de rodar películas del Oeste.
Es más, yo diría que con su innovadora fórmula derogaron el viejo Oeste para construir un Oeste justiciero, implacable. Muchos de los críticos de la época no querían ver este exceso de violencia, lo valoraban como carnaza para el público de encefalograma plano. Parecían aquello viejos lamentándose porque el mundo acababa con ellos, no quedaba nada del western puro que habían defendido siempre.
Un dato curioso, para estos críticos aguareros es que “Por un puñado de dólares” era un remake no autorizado de la película “Yojimbo” de Akira Kurosawa, la misma película que estos aguareros veneraban, pero, casualidades de la vida, los productores nipones litigaron con Leone y recibieron un 15% de la película, ahora es cuando viene la sorpresa. Fijaos la recaudación de la película de Leone, cuando Kurosawa ganó más dinero con el 15% del remake, que con todo lo recaudado con su propia película.




A Eastwood, le va a valer toda la vida, el callo que coge con Leone en la interpretación, sobre todo si tenemos en cuenta que el buscaba la expresión minimalista en el gesto, para mejorar aquel casting que lo marcó. Pues si quería economía de gestos, con Leone, se encontró con la persona perfecta, pues en su filmografía da una importancia capital a los primeros planos y las reacciones de sus personajes. Ejercía este tipo de planos, porque decía él que era una forma bastante eficaz de que una cámara hablase por sí sola. Parece que no, pero si establecemos una línea temporal – visual, desde la trilogía de los dólares, pasando por “Sin perdón”, y por último terminamos en “Gran Torino”, nos damos cuenta como coge y hace suya esa expresión narrativa del primer plano. En “Sin perdón”, cuando entra en aquel saloon, dispuesto a vengarse de la muerte de su amigo y persiguiendo al violento scheriff Hackaman, la cámara hace un traveling hacia atrás, pero el plano se va cerrando hasta que queda encuadrada su cara y el rifle. Su cara expresa una sensación de rabia a punto de estallar, que en el primer plano, queda plausible y además nos deja mucha información. En “Gran Torino”, pasa lo mismo cuando ve que la banda de chinos van a por Tao, y entran en su jardín, todo el plano confluye en la cara de Eastwood, …y también esta vez tiene un rifle con el que amenaza al joven chino de la banda.




HACIENDO AMIGOS

No contento con la imagen de violento que había conseguido en las películas con Leone, Eastwood trabajó con Victtorio de Sica en “Una tarde como las otras” con el afán de desprenderse de esa fama de violento. Con una comedia como la que le proponía de Sica, podría lograrlo, pero la verdad es que fue una película que pasó un tanto desapercibida, y la trilogía de los dólares, pesa a ser calificada de basura amoral, por la crítica estadounidense, hizo taquilla como churros. La participación con Victtorio de Sica había sido muy buena idea, pero la fama es la fama, y lo que es peor, el dinero es el dinero, y si te falta haces lo que sea por conseguirlo. O más o menos eso es lo que pienso yo que pasó para que Eastwood se metiera en un proyecto como “Harry el sucio” (Dirty Harry). Se metió a mi modo de ver en la boca del lobo, pues fue de Guatemala a Guatepeor. Ya que la imagen que se proyectó con el inspector Harry Callaham, le granjeó no pocos problemas, hasta el punto de acusarlo de Nazi o Fascista. Se le comparó como figura panfletaria de la administración Nixxon, un inspector justiciero que no hacía ascos a utilizar unos métodos un tanto peculiares, y llevar siempre cenída al cuerpo una Mágnum del calibre 44.



A su modo fue una película rabiosa, que tenía otra cara con la que tratar el crimen. Hay que tener en cuenta que es la década post código Hays, con lo que la veda de los temas quedaba abierta y la manera de tratarlos, no era libre, pero bueno, el maniqueo de Hollywood con el que narraba las historias y personajes quedaba enterrada, nacia una nueva sensibilidad, es la década de Vietnam, hippies, dos años antes se había estrenado “Easy rider” de Dennis Hopper, el hecho de todos estos movimientos sociales acabaron por desencadenar en una contracultura de la que es fiel reflejo la película.
La periodista Pauline Kaen, “The New Yorker” hace una crítica desoladora y cruel hasta decir basta, comparando a la figura del inspector Harry con un justiciero sanguinario, signo de la intención de crear un instrumento de propaganda de la administración Nixxon para crear un cuerpo de policía para-legal, que nos pudiera salvar de la política del miedo vertida por el gobierno. Y acaba por soltar esta bomba: “Harry el sucio, es una película profundamente inmoral”. Que cosas, hoy todos nos reimos de aquello, pero en la época y en la coyuntura sociopolítica, no le sentó muy bien a Eastwood que decidió ir al psicólogo.
Seguiremos en otra ocasión, si no, también tendré que ir yo al psicólogo.


sábado, 1 de mayo de 2010

EL HOMBRE DEL BRAZO DE ORO


Esta cinta es bastante atípica, pues conjuga varios aspectos novedosos y originales que la distinguen un poco del género.. Para empezar, os acordais que os hablé del código Hays, un código de producción cinematográfica que significaba censura. El mencionado cócigo persistió hasta que llegó el conocido ahora de: clasificación por edades. Pues esta es la primera película que se saltó el código Hays sin la autorización, que en aquella época era ineludible, o al menos hasta entonces.
El problema radica en que la película trata la adicción a la heroína en 1955, año en el que se estrenó. La verdad es que la sociedad de aquel entonces tenía a los jonkies por auténticos perdularios y estrafalarios seres de las ordas inmundas del mal, o poco menos. Permitir que se exiviese en pantalla era jugar con fuego o poco menos que buscarte la ruina. Aunque siempre se ha sabido que en Estados Unidos impera una doble moral, sobre todo en el mundillo del cine, pues... uno ya nunca sabe a que atenerse, me explico. El film se estrena y tiene una gran acogida y taquilla, se vende como la lucha y superación de un hombre por salír de aquellos avatares a los que le empujó la vida, y claro, aplícale tú el código Hays a eso cuando ya la película había pasado el filtro de la crítica y el público. Haber, que me traigan al valiente que le pongo un monumento.
Todo esto creó una gran controversia, en el mundo del celuloide, por que claro, se sentaron unos precedentes que poco a poco, pues quieras o no, hacen presión.


Hoy día, la película puede quedar un poco anticuada, porque por más que fuera revolucionaria en su época por la temática, no puede abstraerse del lastre que supone contar una historia en el Hollywood de la época. La historia es honesta pero tiene el debido maniqueo de las producciones  de los cincuenta, es decir, hacer historias redentoras basandose en personajes cliché, y situaciones ejemplificadoras muy claras que nos puedan aleccionar moralmente. No digo que sea el caso explícito de esta cinta. Pero para el espectador o neófito que la vea hoy por primera vez, vea un poco de esto y no entienda muy bien que le mastiquen la historia.
No es la primera película que trata el tema de la adicción. Quizás la primera cinta que creó un cierto desasosiego con el tema proviene de la firma de Billy Wilder “Días sin huella”, en la que se trata la relación de un hombre con el alcoholismo y sus esfuerzos por erradicar la dependencia de la botella. Pero como ya se sabe que el alcohol era y es una droga permitida, y no tiene tan mala prensa, porque al fin y al cabo, ¿Quien no ha tenido alguna vez una cogorza?, pues no era motivo de escándalo y superó las disposiciones del código Hays.



Debo aplaudir de la película, el tratar de manera honesta todo el proceso del mono a la heroina, de hacer lo más reales las angustias y preocupaciones del heroinómano. No hay ninguna sobrecarga añadida ni artificial en la manera de representar todo ello, que sin embargo es muy extraño para la época.
La forma en la que se va cargando el ambiente, y la sensación de ahogo del protagonista la sentimos como real. Porque Frank, daba vida a un hombre compungido, silencioso, pero de mucho poso. Tal es así que tendrá el valor suficiente de dejar atrás el periodo de la cárcel y empezar de nuevo, construyendo sueños y esperanzas, participando en castings para baterías, su gran pasión. Mientras tendrá que luchar contra viejas tentaciones y lidiar con otras nuevas como la figura de la maternal Kim Novak, que en este, uno de sus primeros films aún se nota su inexperiencia, pero su belleza y su presencia llenan la pantalla. Ella supondrá la nueva adicción a la que se ha de enganchar el personaje de Sinatra. Con todo Eleonor Parker, la actríz que hace de mujer de Sinatra, que está postrada en una silla de ruedas, y de la que Frank tiene que cuidar, viene a dar una nota más de agobio a lo antes mencionado. Su única escapatoria es Kim Novak, con la que comparte una amistad sincera, pero de la los dos piensan sacar algo más.
Otra de las particularidades es la partitura a cargo de Elmer Bernstein, que introdució el jazz por la puerta grande de las bandas sonoras, dándole voz, ya que fue nominado al Oscar de la academia por esta película. Aunque tenga una prolífica carrera. “Los siete magníficos”, “valor de ley”, “La edad de la inocencia”, “Matar a un ruiseñor”, “La gran evasión”, etcétera.